Análisis

Javier Gómez Graterol: El diablo recicla sus engaños

Dice la Carta Segunda Carta a los Filipenses 2,1-2: “Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con Él, les rogamos, hermanos, que no se dejen alterar tan fácilmente en su ánimo, ni se alarmen por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que les haga suponer que está inminente el Día del Señor”.

Esta vez me quedaré con esta parte “ ni se alarmen por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra…”, para lo que quiero expresar: Hoy es aún más necesario leer el Catecismo de la Iglesia Católica completo, y la Biblia entera, para no caer en el engaño. Se ha visto a lo largo de la historia que el engaño de “la carta” mencionado por Pablo sigue siendo un engaño efectivo y reciclado en constantes nuevas versiones. A San Antonio María Claret, por mencionar un ejemplo, le atribuyeron cartas de contenido sexual explícito para desprestigiarlo. Al Papa Francisco le han atribuido: haber dicho que había que cancelar la Biblia, la carta cursi de los santos con jeans y camisetas, estar pensando en nombrar “cardenalas”, etcétera, etcétera, etcétera.

Y se pone y pondrá peor… En la actualidad, con la nueva tecnología “deep fake” (engaño profundo), podemos poner a cualquiera, sea líder religioso o no, a decir cualquier cosa a sus seguidores. Según advierten quienes se encargan de investigar estos engaños, es cada vez más difícil decir cuál es el real y cuál es elaborado.

Aún más doloroso es que tampoco haga mucha falta que sea un engaño “sofisticado”: la tecnología actual permite que cualquiera pueda elaborar mensajes engañosos, edulcolorados, y alejarse de la verdadera doctrina, con contenidos que pueden sembrar confusión, arrastrar al pecado, al relativismo y al adormecimiento de la conciencia.

Hay muchos expertos alarmados respecto los resultados del cálculo del impacto de las redes sociales en el comportamiento cotidiano, en las decisiones políticas, en las leyes, en la defensa de los Derechos Humanos, y demás. Ahora ya no es solo la “carta” que menciona Pablo, ahora es todo el poderío tecnológico que afianza esta misma estrategia diabólica mencionada en la Biblia hace más de dos mil años.

Duele aún más ver que también hay religiosos influyentes (influencers), en las redes difundiendo mentiras disfrazadas de mensajes cristianos. Recientemente, actualizando mi Instagram, la aplicación me mostró (casi me obligó) a ver una joven vestida de monja -no sé si realmente lo era, o si de verdad era católica, o de la secta nueva de gente que viste con hábitos religiosos y utliza al padre Pío como bandera-, que decía: “mi psicólogo me dijo que no debo pretender que todos hagan las cosas como yo las hago, ¿Cómo le explico que soy capricornio?” (!). ¿Una monja creyendo en la astrología?

Estimados hermanos en Cristo: la mentira está ahora no solo reciclada, sino exponencialmente potenciada. Debemos profundizar en la doctrina, pedir a Dios sabiduría y discernimiento para no caer en el engaño. Hoy ya no podemos seguir una fe tradicional, la nuestra ha de ser una fe con bases, profunda, que nos ayude a ser testimonio ante un mundo que viste la mentira de verdad y quiere vivir del engaño. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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