Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso / periodista: Viene Halloween

Es ya casi para mí tradición que días previos al Halloween escriba y tuitee, en toda red que conozca, argumentos para que como cristianos hagamos nuestra parte en oración ante la llegada de esta fecha. Hoy añadiré que, según he visto en varios testimonios de satánicos y satanistas conversos (fácilmente encontrables en Youtube, por ejemplo el de Wilson López), los tres meses previos a esta fecha se incrementa la actividad de “preparación” a esta fecha por parte de los adoradores a Satán, la cual es importante para ellos porque es casi que el cumpleaños de Satán (para muchos es el “año nuevo satánico”).

Todas estas gestiones se hacen para la preparación y realización de rituales de magia negra en la que se piden dones especiales a Satán y muchos miembros de sectas “ascienden” dentro de su grupo. El 31 de octubre, como ya he dicho antes, se convierte en la fecha donde hay más secuestrados, en especial mujeres embarazadas y niños, adivinen qué, para sacrificios.

De hecho, una de las realidades más crudas de estas sectas, es que, según testimonios desgarradores, para que no se sepa, o no afecte legalmente, muchas mujeres miembros de la secta aceptan quedar embarazadas en días previos a esta fecha, y durante ese lapso de embarazo se les complace en todo. En la noche de Halloween se les hace abortar como sacrificio, algunas mueren. Las que sobreviven suben también de jerarquía. De hecho, la desaparición de mujeres embarazadas obedece a que, según declara, Wilson López, converso, a veces sucede que “se pierde” ese embarazo de cosecha propia por varias razones, entonces el brujo, desesperado, debe salir a conseguir a alguien con quien poder hacer el ritual.

El mundo seguirá diciendo que es una fecha inofensiva, se edulcolorará bajo la típica diversión de salir y recolectar caramelos que hacen los niños, y de la “inocente” tradición de disfrazarse, especialmente de criaturas malignas, y seres relacionados con la magia negra.

Si bien es cierto que no podemos obligar a nadie a no celebrar esta ni ninguna otra festividad, o a no exponer a sus hijos a ser parte de un evento con un trasfondo tan oscuro como este, sí podemos, como cristianos, unirnos sin importar la religión a la que pertenezcamos, en dedicar momentos de oración durante estos días previos para que su incidencia sea menor y hacer lo que nos sea posible en cuanto a predicar y formar conciencia. Gracias a Dios, todo apunta a que este año, debido a la pandemia, no habrá participación pública, así que disminuirá la gente expuesta a los peligros de desaparición y participación en esta “inocente” tradición.

Dicen que la oración del hombre más humilde puede deshacer los planes del diablo. Como cristianos es nuestro deber pedir a Dios que nos ayude. Después de todo, muchas de las ideologías y leyes que atentan contra la vida misma tienen su origen en el satanismo. Oremos: Dios, la Virgen, los santos y milicias celestiales con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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