Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso/periodista: Responder al mal como se debe

Actualmente los servidores de Satán “salieron del clóset”: ahora exhiben con orgullo, sin miedo, como un gran avance, su adhesión al maligno, algunos viéndolo como lo que es, un ser personal, y otros como un símbolo, pero ambos exhibiendo gran poder e influencia sobre los poderes terrenales de este mundo, ya que muchos de ellos propulsan y apoyan las actuales leyes anti-vida y anti dignidad humana que se buscan imponer a como dé lugar.

Cuando se leen, o ven en Youtube, testimonios de exsatanistas, brujos, adivinos, conversos y/o vueltos a la Iglesia Católica, muchos de ellos hablan de que en sus constantes rituales dedican gran parte a maldecir y enviar hechizos a la Iglesia, de hecho, tienen una “liturgia inversa” (o negra), es decir, todo un calendario de fechas en las que deben hacer más fuerte su actividad para “contrarrestar” las que la Iglesia hace. Bien lo dice la Biblia: “Los que contradicen la verdad […] están enredados en los lazos del diablo, que los tiene presos a su arbitrio (2 Tim 2, 25-2) y “El que Practica el Pecado es del Diablo” (1 Juan 3,8).

Muchas de estas organizaciones, que operan en su mayoría en lo secreto, tienen poder temporal, que les viene a través del poder que Lucifer tiene. La Biblia dice: Estos son espíritus de demonios, que hacen prodigios y van a los reyes de la tierra para coaligarlos en batalla el gran día del Dios todopoderoso (Apoc 16, 14).

La Biblia advierte que: Satanás saldrá de su prisión y engañará a las naciones que hay sobre los cuatro ángulos del mundo (Apoc 20, 7). El mismo Catecismo nos dice, sobre el poder temporal de Satán y sus aliados: «Su acción, además de ser limitada, es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo”. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero “nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rm 8,28) (CEC, 395).

¿Qué podemos hacer ante estos avances y aparentes triunfos del mal?

1. No atemorizarnos: Debemos tomar en cuenta que: “El poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura: no puede impedir la edificación del Reino de Dios” (CEC, 395). Tener en cuenta que Jesús dio poder de expulsar los demonios a sus Apóstoles (cfr. Mc 3, 15; 6, 7.13; 16, 17);

2. Hablar de él: Decía Bauelaire que el m ayor triunfo del diablo es hacer creer a la gente que no existe. Jesús habló frecuentemente del diablo (cfr. p. ej.: Mt 4, 10; Mc 4, 15; Lc 10, 18; Jn 8, 44).

3. Orar por sus servidores: Así como brujos, satánicos y satanistas atacan a la Iglesia, nosotros podemos y debemos orar por ellos para su conversión. Sé que muchos miembros de la Renovación Carismática Católica lo hacen, pero ellos no deberían ser los únicos, esto es algo que nos concierne a todos, en especial encomendándolos a la Virgen, ya que eso es una de las cosas que más molesta a Satán.

4. No temer, vivir en continua conversión y tener dolor de los pecados. Una persona en gracia es inmune a la influencia del mal. Si Dios está con nosotros ¿quién contra nosotros? (Rm 8,31-39).

Autor: Javier E. Gómez Graterol, religioso/periodista

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