Análisis

Javier Gómez Graterol: El diablo suelto

Esta semana hay tres hechos que agitan al mundo:

1. El escándalo de los jerarcas de la Iglesia Alemana al “bendecir” uniones del mismo sexo. Sobre él diré: se han autoexcomulgado inmediatamente al haberlo hecho , sencillamente a partir de eso sus ministerios perdieron validez (recomiendo ver en iuscanonicum.org qué es una pena “latae sententiae”). Han creado un escándalo que les condena, y si siguen como van, les arrastrará al infierno (sí, señores, el infierno existe, no hay que ser políticamente correctos, ni tener pelos en la lengua para decirlo), y junto a ellos, a todos aquellos que se empecinan en que la Iglesia -aquella de la cual el mismísimo Jesús aseguró que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16,18)- dé un cambio que sencillamente no va a dar. ¿Siguen siendo “católicos” quienes han hecho esto? No. ¿Son válidas estas “bendiciones”? No, como tampoco lo son las acciones sacramentales o pastorales que a partir de ahora hagan, así ellos sigan afirmando que son parte de la Iglesia.

2. El conflicto entre Israel y Palestina: Hay que rezar mucho por ellos. La violencia genera violencia, y de fondo también hay pugna de valores entre dos civilizaciones con visiones religiosas diferentes y por ende, convicciones y principios que les sustentan. El peligro del extremismo late y está dejando muertes a su paso.

3. Colombia y su agitación actual: Las calles de este país se siguen ensangrentando gracias a la siniestra agitación comunista proveniente del mismo guion de siempre: tomar un conflicto cualquiera como bandera e ideologizarlo, esta vez una reforma que nació muerta, y utilizarlo como excusa de agitación social con el mayor ensañamiento destructor posible, así lograr desestabilizar la sociedad, para que el emocionalismo de las masas les lleve al poder, y una vez logrado, empezar a hacer todo lo posible por mantenerse en él, sea cual sea el precio.

No le bastan al comunismo los noventa millones de muertos que ha dejado, a lo largo de los años en los que se ha venido implementando. Esta vez van por Colombia y quieren a toda Latinoamérica de rodillas.

Como cristianos, nos toca orar, cultivar más nuestra fe y hacer lo posible por cumplir la voluntad de Dios, lo que a cada uno corresponde, para evitar que esto pase. ¿Cómo saber qué puedo hacer? Comenzar por dedicar momentos al día para orar, y leer todos los días el capítulo 9 del libro de Sabiduría en la Biblia, es un buen comienzo. Dios con nosotros, el diablo anda suelto, oremos y perseveremos.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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