Análisis

Javier Gómez Graterol: Si tú no crees, ellos sí… ¡y les arde!

Luego de la celebración de Navidad, el inicio del tiempo ordinario, en la liturgia de este año ha comenzado con el inicio de la vida pública de Jesús, y las lecturas dejan claro cómo, apenas Él comenzó su predicación, los demonios comenzaron a estremecerse.

Siempre que he recomendado orar para algo, especialmente por nuestras autoridades, mucha gente me ha respondido, lamentablemente, con frases manidas, tipo “más acción, menos oración” (como si orar no fuese un verbo); “eso no los va a cambiar”, etc., y demás perlas por el estilo, que, por cuestiones de espacio (y algo de pereza), no voy a referir.

Sucede que, ha estado circulando en redes, no en los grandes medios, cómo en Birmingham, una mujer llamada Isabel Vaugham fue arrestada hace poco por simplemente estar parada, ¡¡¡haciendo oración mental!!! Es, decir, sin hacer nada más que estar parada, sin decir nada o hacer otra cosa, frente a una clínica de abortos.

¡Arrestada por estar parada sin hacer algo más que orar “mentalmente”! No voy a hablar sobre los otros hechos consecuenciales que se desprenden de esta accion como libertad de expresión, libre tránsito, el hecho de pretender imponer un policía mental a la multitud, y demás aspectos subsecuentes, sino que voy a hablar sobre el poder de la oración: una de las escenas más importantes de la película  “Inesperado” (Unplanned), basada en la vida de Abby Johnson, ex directora de una de esas clínicas, quien se convirtió al catolicismo, es cuando afirma que, cada vez que hay grupos de personas orando fuera de esos centros, la cifra de abortos baja, y eso, como es de esperarse es “malo para el negocio”.

Estimado lector(a), tal vez usted, por no ver o tener un efecto inmediato con respecto a su plegaria, no esté creyendo en ella o en su grandioso poder, pero lo tiene, ¡siempre lo tiene! Y demonios, personas que trabajan para ellos, o con ellos, lo saben, e incluso les arde.

Circula otro vídeo de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, expresando algo que muchos saben pero deben asimilar: que cuando Dios no nos concede algo es porque no nos conviene, en ese momento o simplemente no es lo mejor para nosotros. Él es uno de los pocos presidentes que se ha atrevido a hablar públicamente de su fe y que es consciente del poder que esta tiene..

Vemos cómo la izquierda; satánicos y satanistas, ahora salidos del clóset y reconocidos en varias partes del mundo como religiones oficiales; grupos ideológicos como los LGBTQ++; ateos; y demás, luchan siempre por la erradicación de todo símbolo cristiano de los espacios públicos y por prohibir la oración. Uno de los casos más sonados fue cuando Madalyn Murray O’Hair, financiada por Playboy, entre otros, logró la prohibición del rezo en las escuelas norteamericanas, la cual progresivamente llevó incluso a proscribir la Biblia en algunas, hace ya cincuenta y tantos años. Donald Trump se pronunció luego, en 2020, a favor del derecho a rezar.

Orar siempre es posible, en todo momento, y siempre tiene su efecto, basta que, cuando lo hagamos, no perdamos la fe en que somos escuchados. Dios con nosotros

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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Padre Nuestro (lo que sentimos al rezar esta oración)

“Orar por el fin del aborto en los hogares y parroquias durante todo el año” – P. Pedro Rentería