Análisis

Javier Gómez Graterol: La agenda 2030 y nuestra conciencia cristiana

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!” (Isaías 50, 20-23).

Decía el obispo Balduino de Cantorbery: “Sucede, en efecto, muchas veces, que nuestro propio criterio u otra persona o el tentador nos hacen ver como bueno lo que Dios no juzga como tal. Hay algunas cosas que tienen una falsa apariencia de virtud, o también de vicio, que engañan a los ojos del corazón y vienen a ser como una impostura que embota la agudeza de la mente, hasta hacerle ver lo malo como bueno y viceversa; ello forma parte de nuestra miseria e ignorancia, muy lamentable y muy temible”.

Ya varias personas lo han venido advirtiendo, las nuevas generaciones están viendo afectada su conciencia por la agenda 2030, que tiene como metas: la destrucción de la familia; instauración de un nuevo gobierno mundial; legalización del aborto; atomización del ser humano, principalmente mediante la “deconstrucción” de los sexos, empezando por la implantación de la ideología de género, y con ello promover cirugías que esterilizan a quien se las hace, le acortan su vida y le hacen depender de hormonarse el resto de su vida, para no perder las características del “género” asignado; eliminación de todo lo cristiano e instauración de una religión mundial. De fondo, todo lo que apunte a “regular la población” disfrazado de postulados ecologistas, pero con la maligna intención de hacer que gobierne solo una pequeña élite.

Lamentablemente en mis consultas y asesorías espirituales noto que aumenta el número de jóvenes, de ambos sexos, están presentando grandes crisis de personalidad, confusión sobre su sexualidad, e identidad como tal. Es como si no tuviesen asidero, por tanto bombardeo de ideologías confusas. Hoy más que nunca se  necesita el testimonio cristiano, el hecho de que ellos puedan percibir que hay algo diferente, renovador y afianzador de la identidad y personalidad en Cristo. La principal estrategia que suelo usar, es la de hacerles ver que la vida tiene un propósito. Hablar de nociones como eternidad, cielo, más allá, en especial a los que tan fácilmente piensan en el suicidio, y también del infierno, es algo que les hace pensar, sea para manifestar su desacuerdo o no, pero cuestiona sus propias creencias y les hace pensar en un rumbo. Hablar de Dios, hacer lo que es posible, y que Dios toque sus conciencias. Si no lo hacemos nosotros, perderemos mucho. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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