Análisis

Javier Gómez: La Biblia y la “justicia social”

En la actualidad, época de “corrección política”, lenguaje “inclusivo”, cultura de la cancelación y demás yerbas surgidas de la agitación social y de cambio que hay, se ataca mucho el hecho de que la Iglesia se mantenga firme en algunas posturas que “van en contra” de “minorías oprimidas” que de fondo hasta le culpan de esa opresión, porque se intenta demostrar que aquello contra lo que se mantiene firmemente opuetsta, es considerado malo solo por razones de fe (fanatismo) y no por algún otro argumento que pueda llegar a debatirse. Bien sabemos que lo que más evitan los promotores de la “justicia social” es el debate, y apelan más al emocionalismo que a la razón.

Como cristianos hemos de ser cautos, tratar en todo momento de darle bases a nuestra fe, para no terminar cayendo en el “buenismo” de pensar que estas posturas de la Iglesia deberían ser cambiadas y/o modificadas como si el hecho de que, si es algo que quiere la mayoría, entonces está bien. La Biblia misma nos advierte: “No sigas a la mayoría para hacer el mal; ni te inclines en un proceso por la mayoría en contra de la justicia. (Éxodo 23, 2); Si has regaloneado a tu sirviente desde su juventud al final se volverá intratrable (Prv 29,21)

Si bien es cierto que la Escritura dice “¡Dichoso el que cuida del débil y del pobre! En el día de la desgracia le libera Yahveh” (Sal 41,2), también dice: “No tuerzas el derecho de tu pobre en un pleito. Aléjate de las causas mentirosas, no quites la vida al inocente y justo; y no absuelvas al malvado” (Éxodo 23,6-7). El mensaje es claro: Si bien es cierto que hay pobres que son oprimidos, no debemos dejarnos llevar por sentimentalismos a la hora de que se haga justicia y algún pobre, o marginado, haya incurrido en falta. Si la injusticia es contra el pobre: “…Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos (Prv 69,34).

A la hora de escuchar a un político que use como bandera sus orígenes pobres y humildad, tengamos en cuenta que: “Hay quien se hace el rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene gran fortuna” (Prv 13,7). Vemos muchos casos de estos en la actualidad que así lo demuestran. A quien busca usar la “justicia social” como bandera, se le advierte: Muchos buscan lo favores del poder, pero Yahveh es el que fija la suerte de cada cual (Prv 29,26)

Si nos sentimos tentados a apegarnos a movimientos “revolucionarios”, de cambio o de cualquier índole social, porque sentimos que la Iglesia no es lo suficientemente “inclusiva”, hemos de recordar algo importantísimo: “Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre” (Hb 13,8). Dios con nosotros.

Autor:  Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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