Análisis

Javier Gómez: ¿Cómo superar la frustración?

Me llegó esta pregunta a mi consultorio virtual: “Cómo manejar la frustración de no saber qué hacer en estos tiempos difíciles, siento que sale todo mal y se pone lento”.

El diccionario define frustración como: 1. Imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo. “la muerte de su marido significó la frustración de todas sus esperanzas de felicidad”. 2. Sentimiento de tristeza, decepción y desilusión que esta imposibilidad provoca. “un sentimiento prolongado de frustración puede llevar a la depresión”. “La frustración es un estado emocional interesante, porque tiende a sacar lo peor de quien está frustrado” (Lemony Snicket).

¿Qué hacer?

Para comenzar: Leer todos los días el capítulo 9 del libro de Sabiduría en la Biblia.

Decía el beato Santiago Alberione: “El pesimismo, el fatalismo, el casualismo, el deísmo (Voltaire), creer en un ciego destino… dependen de la falta de fe en la Providencia y a la vez de falta de razón. El optimismo sereno y confiado, para el mundo y su historia en general y para cada alma, está siempre justificado por la Revelación”.

La Biblia dice, en Eclesiastés: “Mira, lo que hallé fue sólo esto: Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones” (7,29). “Alégrate en el día feliz y, en el día desgraciado, considera que, tanto uno como otro, Dios lo hace para que el hombre nada descubra de su porvenir” (7,14).

También dice: “No se inquieten por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presenten a Dios sus peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Flp 4, 6-7). “Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús” (Flp 4,9).

Debemos saber también que: “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas (San Agustín).

“Sin frustración, no descubrirás que puedes hacer algo por tu cuenta. Crecemos a través del conflicto” (Bruce Lee). “La gente necesita problemas: un poco de frustración para agudizar el espíritu, y endurecerlo” (William Faulkner).

“Hay momentos de frustración en la vida. Debes construir buenas relaciones para apoyarte en estos momentos. También debes aprender a animarte y decidir mantenerte determinado en la vida” (Lailah Gifty Akita).

“No consultes tus miedos sino tus esperanzas y tus sueños, No pienses en tus frustraciones, sino en tu potencial no alcanzado” (San Juan XXII). “El Señor no vive en la resignación. Ha resucitado, no está allí; no lo busquen donde nunca lo encontrarán: no es Dios de muertos, sino de vivos (cf. Mt 22,32). ¡No entierren la esperanza!” (Papa Francisco).

“A veces nos dirigimos siempre y únicamente hacia nuestros problemas, que nunca faltan, y acudimos al Señor solo para que nos ayude. Pero entonces no es Jesús el que nos orienta sino nuestras necesidades. Y es siempre un buscar entre los muertos al que vive. Cuántas veces también, luego de habernos encontrado con el Señor, volvemos entre los muertos, vagando dentro de nosotros mismos para desenterrar arrepentimientos, remordimientos, heridas e insatisfacciones, sin dejar que el Resucitado nos transforme. Queridos hermanos, démosle al que Vive el lugar central en la vida. Pidamos la gracia de no dejarnos llevar por la corriente, por el mar de los problemas; de no ir a golpearnos con las piedras del pecado y los escollos de la desconfianza y el miedo. Busquémoslo a Él, dejémonos buscar por Él, busquémoslo a Él en todo y por encima de todo. Y con Él resurgiremos” (Papa Francisco).

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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