Análisis

Javier Gómez: 50 años de su partida

La cotidianidad de nuestras vidas hace que a veces no recordemos que la realidad actual que vivimos, las circunstancias actuales que enfrentamos no siempre fueron iguales, y que hubo gente que fue pionera e hizo lucha para lograr lo que ahora tenemos como cotidiano y normal.

Este 26 de noviembre se cumplieron 50 años de la partida a la casa del padre de Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina.

Santiago (Giaccomo) Alberione, un hombre pionero, quien fue uno de los encargados de hacer que la Iglesia utilizase los medios de comunicación para evangelizar.

En el cambio de siglo, 1899 a 1900 él tuvo una visión de que debía hacer algo por los hombres del nuevo siglo que iniciaba. 14 años después fundó la Sociedad de San Pablo, y luego fue consolidando las demás ramas de la Familia Paulina, todas ellas dedicadas a ser un organismo vivo y activo de evangelización medial.

Si bien hubo otros santos que también utilizaron algunos medios, estos fueron colaterales a su misión principal, mientras que Santiago Alberione hizo de esta forma de evangelizar la razón de ser de la Familia Paulina.

La misión paulina, su “carisma”, como se le dice en términos eclesiales, si bien en la mayoría de los casos no entraña un contacto directo con el evangelizado, sí tiene la gran bendición de  ser una misión que apunta directamente al hombre, al ser humano, por diferentes medios, los cuales generan infinitas posibilidades de alcance y conversión. Cada publicación llega a un público directo e indirecto, como todo mensaje emitido a través de un medio masivo.

Decía Alberione que muchas sorpresas serán las que nos llevaremos los paulinos, quienes continuamos esta misión, puesto que, cuando nos toque partir, nos enteraremos del gran bien que hicimos a través de nuestras obras, de manera inimaginada  para nosotros.

Muchas veces, cuando mi ánimo ha estado decaído, Dios me ha dado muestras asombrosas de cómo se ha valido de nuestra misión para llegar a otras personas, y con ello ha levantado mi entusiasmo y me ha dado motivos para seguir adelante. Gracias a Dios por la Familia Paulina, por este beato, a quien les recomiendo como intercesor, por la vida, y porque en sus infinitos designios ha puesto a la Familia Paulina, no de una forma visible, sino transmediada, para alcanzar y salvar almas. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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