Cochabamba

Homilía de Mons. Robert Flock, 28-04-2013

Quinto Domingo de Pascua
28 de Abril, 2013 (Catedral)

Queridos Hermanas y Hermanos en Cristo.
Comparto este canto inspirado en la Virgen María y también en la visión de San Juan en la segunda lectura hoy: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva”.

Esperamos Cielos Nuevos:
María, eres Cielo Nuevo.
Anhelamos Tierra Nueva:
Eres Madre de la Tierra Nueva. (Bis)

El universo estupendo.
Estrellas, Luna y Sol.
Esto es Tu vestido,
María, Virgen Celestial.

Sufrimos injusticias,
Luchamos por la verdad.
Sabemos que un día,
Triunfará Tu bondad.

Nosotros envejecemos,
Se opaca nuestra luz.
Eres joven siempre,
Junto a Tu Hijo Jesús.

Esta vida es pasajera,
Este mundo acabará.
El Reino de los Cielos
Por siempre brillará.

Es el libro del Apocalipsis que nos ofrece la visión de la mujer adornada con el sol, la luna y las 12 estrellas, representando simultáneamente al nuevo pueblo de Dios y a la Virgen celestial, madre de este pueblo. Las verdaderas joyas que adornan a la María son los auténticos discípulos de Jesús, quien hoy nos pide testimoniar nuestro seguimiento mediante el amor unos a otros.

Al contemplar esta relación entre el cielo y la tierra, con nuestra esperanza de cielos nuevos y una tierra nueva, sentimos todos, el dolor y la indignación por los robos en algunos templos, y especialmente de las joyas de la Virgen de Copacabana. Semejante hecho es una especie de violación a la Virgen y a la Iglesia. Por encima sufrimos por el arresto arbitrario de sacerdotes y por las calumnias del Sr. Presidente, quien acusó a “algunos Obispos” de ser los responsables de los robos en los templos. Parte del comunicado de la Conferencia Episcopal dice al respecto: “Sus afirmaciones no contribuyen al curso de las investigaciones porque adelantan conclusiones insostenibles, confunden a la opinión pública y no aportan ningún elemento serio a las diligencias que deben cumplir los especialistas. Su grave acusación carece del mínimo fundamento y ocasiona un enorme daño a la imagen de la Iglesia católica en Bolivia y el mundo, al provenir de la primera autoridad política del país.” Cuando viene con este tipo de declaración, antes de que se pueda investigar los hechos, hace sospechar que desde un deseo de desprestigiar a los pastores de la Iglesia, los acusadores estén involucrados. Ojalá que no. En todo caso, pedimos a ustedes hermanos que nos colaboren en vigilar el patrimonio católico del país, y suplicamos al Señor que la verdad salga a la luz y que los objetos sean devueltos.
Sufrir un robo provoca indignación y rabia en cualquier persona, y quien de nosotros no hemos sido victima alguna vez, peor se es un atraco. Hasta Jesús y sus discípulos sufrieron de parte de Judas, quien, según el evangelio de San Juan, robaba de la bolsa común (12,6). Pensamos también en toda la nación: ¡cuántos atropellos ha sufrido! No solamente el mar que quitó Chile; todas las naciones alrededor ha agarrado algo. En tiempos más recientes nos ha quitado recursos naturales. Sin embargo, Jesús no nos pide, ni tiene resentimientos y venganzas.

Sin embargo, veamos su actuación en el Evangelio de hoy; después de la salida de Judas se dirige a sus discípulos diciendo: “Hijos míos, ya no estaré mucho más con ustedes; que se amen los unos a los otros, que como yo los he amado, que se amen ustedes unos a los otros.”

Sabemos de los demás Evangelios que en esta misma noche, que instituye la Eucaristía, dando gracias a Dios. A pesar de los ultrajes sufridos y por sufrir, desde una actitud de gratitud de entrega para la salvación del mundo. ¿De donde le viene la capacidad para semejante espíritu? Seguramente porque en todo momento es consciente de la voz de su Padre celestial que lo proclama su Hijo Amado, en quien está bien complacido”. También, porque, conoce no solamente la debilidad y hasta la maldad humana; también comparte la visión de cielos nuevos y una tierra nueva. Y sabe que esto llega a través de su entrega, a través de su cruz y resurrección. Él es quien hace nuevas todas las cosas, incluso a nosotros con el don de su Espíritu Santo para que podamos vivir el mandamiento nuevo.

Esperamos Cielos Nuevos:
María, eres Cielo Nuevo.
Anhelamos Tierra Nueva:
Eres Madre de la Tierra Nueva. (Bis)