Cochabamba

Discurso inaugural de la XCIX Asamblea de Obispos

Compartimos el discurso de inauguración de Mons. Oscar Aparicio, Presidente de la CEB, en la XCIX Asamblea de Obispos, que se realiza del 15 al 17 de abril en la Casa de retiros “Cardenal Maurer” en Cochabamba.

DISCURSO DE MONS. OSCAR APARICIO, PRESIDENTE DE LA CEB,

EN LA INAUGURACIÓN DE LA XCIX ASAMBLEA DE OBISPOS, Abril 2015

Bienvenida y saludos
En primer lugar quiero darles la bienvenida a la Arquidiócesis de Cochabamba. Les deseo una muy buena estadía, pero sobre todo quiero agradecerles, hermanos Obispos, su cercanía y acompañamiento en esta tarea que se me ha encomendado.
Querido Monseñor Sergio Gualberti, por medio tuyo quiero hacer llegar .nuestro más sentido saludo a su Eminencia el cardenal Julio Terrazas Presidente honorario. Te pedimos trasmitirle el hecho que esta Asamblea reza por él y augura una pronta mejoría en su salud.

Expreso otro saludo fraterno al Sr. Nuncio Apostólico, Su Excelencia Mons. Giambattista Diquattro, representante de la Santa Sede para nuestro país, que con su presencia nos ayuda a sentir la comunión con el Santo Padre, el Papa Francisco, y nos animan a seguir ejerciendo nuestro ministerio pastoral en comunión con la Iglesia universal y con el sucesor del apóstol Pedro, cabeza del colegio de los obispos.

Muy queridos hermanos obispos, de manera muy particular un saludo a nuestros hermanos ausentes y, sobre todo, a los delicados en su salud, los tenemos muy presentes en esta nuestra Asamblea.

Estimados colaboradores de la Conferencia Episcopal Boliviana y representantes de los diversos sectores del Pueblo de Dios, presentes en esta XCIX (nonagésima novena) Asamblea de los Obispos de Bolivia. Miembros de los medios de comunicación y, a través de ustedes, saludo a todos los hermanos bolivianos.

Sobre la actual Asamblea. (XCIX)
Quisiera poner esta Asamblea en la custodia de nuestros hermanos: Mons. Manuel Revollo, Mons. Adalberto Rosat y Mons. Abel Costas, cuya vida de pastores abnegados y entregados al Pueblo que, Cristo el Buen Pastor les encomendó, nos han dejado un valioso ejemplo a seguir. Que Dios los reciba en su reino eterno y desde allí intercedan por nosotros.

Nuestra XCIX (Nonagésimanovena) Asamblea se celebra en el marco de la Pascua, de la celebración de la resurrección de Cristo, el Señor. Él, presente en medio de nosotros vuelve a dirigirnos su Palabra profundamente alentadora: “Paz a ustedes”. Vuelve a soplar su Espíritu sobre nosotros y a renovar su confianza en nosotros: “Como el Padre me envió, yo les envío a ustedes”. “A quienes perdonen los pecados les quedan perdonados”. Volvemos a recordar esta Pascua que Cristo está vivo en medio de nosotros, Él es el protagonista de la actividad misionera de la Iglesia y. por tanto, renovamos la fe y la confianza en su presencia. Los problemas abundan, pero no estamos solos. Cristo está en medio de nosotros, entre los que continuamos hoy la labor apostólica y en todo el pueblo creyente, aunque estos problemas nos sobrepasen. Pese a que existan sombras del pecado que nos desaniman, porque nos hacen sentir la ausencia de Dios, existen también signos siempre renovados de su resurrección y de su triunfo sobre el pecado y la muerte. Que nuestra Asamblea nos ayude, sobre todo, a descubrir esos signos de vida, nos ayude a alegrarnos por la acción siempre renovada y renovadora de Cristo en su Iglesia. Hermanos Obispos y demás miembros del Pueblo de Dios: que la paz de Cristo nos inunde.

Una mirada a la realidad de nuestro país
Al mirar la realidad de nuestro país en este momento, creo que vale la pena felicitar a todos los bolivianos por el proceso electoral que hemos vivido en las elecciones sub nacionales, celebradas recientemente. Se ha demostrado una vez más el espíritu participativo, pacífico y democrático de los bolivianos. El discernimiento de lo sucedido en las elecciones nos lleva a ponderar la actitud del pueblo y alentar a todos a seguir construyendo una sociedad basada en principios democráticos y de respeto a todos. La base de toda sociedad democrática es el respeto a las legítimas diferencias. No en vano la constitución que rige el nuevo Estado Plurinacional se basa en el respeto al diferente: la multiculturalidad, la multinacionalidad, la multiplicidad de lenguas, de razas y de formas de entender la vida. Debemos acatar y respetar las normas que nos damos para poder construir nuestra Bolivia en unidad y respeto, también a las minorías. Felicidades a todos los bolivianos por el ejemplo de sabiduría democrática que nos han dado.

En el horizonte económico latinoamericano aparecen sombras que hacen temer por una desaceleración del crecimiento económico. Bolivia no es una excepción en Latinoamérica, lo que hace aflorar cierto temor en todos los bolivianos, especialmente en los que siempre son más castigados en toda crisis, los más pobres y excluidos del desarrollo. Es el momento para la creatividad y para la solidaridad. Para que los que tienen más no se encierren egoístamente en sus intereses, sino piensen en el interés común de toda la sociedad boliviana y las autoridades tomen las decisiones necesarias con prudencia, verdad y transparencia. Como en toda familia, hay que compartir con sinceridad los problemas que tenemos y buscar, con la participación de todos los actores sociales, las mejores soluciones.

También los nubarrones de la corrupción han aparecido en el panorama latinoamericano y boliviano con mucha fuerza en los últimos tiempos, provocando reacciones de profundo malestar entre muchos de nuestros hermanos, en diferentes lugares del continente y también entre nosotros. La voz del pueblo, sus angustias y sufrimientos, sus cansancios, “claman a Dios”. La corrupción es un mal endémico en nuestras sociedades latinoamericanas y la sociedad boliviana no se libra tampoco de este mal. Esto es más grave y alarmante aún cuando sucede en un continente mayoritariamente cristiano y católico. Revela una fe, sin duda adornada con muchas tradiciones y costumbres, pero falta de encuentro personal con Cristo, falta de experiencia personal de Dios y de compromiso. Una fe que no logra una vida nueva en los creyentes, le falta la presencia de la persona de Cristo, ante cuyo tribunal compareceremos todos. Una fe divorciada de la ética no puede ser testimonio del resucitado.

Una fe que no logra hacernos crecer en un compromiso con los más pobres de la sociedad, escandaliza y, tal vez incluso, es la causa de que muchos no confíen en la Iglesia y hasta la abandonen. En definitiva, la corrupción es un escándalo y hasta que no nos escandalice en lo más profundo de la conciencia, sino que la justifiquemos con vanos argumentos, no lograremos erradicarla.

No tiene futuro una sociedad basada en la desconfianza mutua y se contradice con la fraternidad que anunciamos los cristianos, fruto de nuestro ser hijos e hijas de Dios. La desconfianza es profundamente anticristiana y la provocamos cuando nos mentimos, cuando nos perjudicamos con actos de corrupción y cuando no podemos confiar, ni siquiera, en el sistema judicial. Este es otro tema apremiante hoy en la sociedad boliviana. No descubro nada nuevo, las mismas autoridades lo están denunciando en diversas intervenciones en los últimos tiempos. La justicia boliviana no es equitativa y se encuentra fuertemente politizada y sometida a intereses que no son los del imperio de la misma ley.

Los obispos de Bolivia ya habíamos alzado nuestra voz con fuerza el año 2011 para decir: “En nuestro país está vigente el Estado de Derecho, (…) Sin embargo, hay casos en que es evidente una falta de equidad y transparencia en los procesos judiciales, en los que no prima la búsqueda de establecer la verdad de los hechos, sino otros intereses, como el político o el económico” (Carta Pastoral. Los católicos en la Bolivia de Hoy, 83). La situación, lejos de mejorar, empeora. Como pastores no podemos permanecer indiferentes ante un tema que afecta, especialmente a los más pobres y desprotegidos de la sociedad. El Papa Francisco ha afirmado con toda claridad: “nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos” (Papa Francisco. Evangelii Gaudium, 183).

Todos los ciudadanos bolivianos, especialmente los más excluidos, que son los que lo sufren más, claman por una reforma en profundidad del sistema de justicia que colabore a la construcción de una Bolivia en equidad, progreso y confianza mutua. Llamo a los responsables de la actual situación a no retrasar más esta demanda y escuchar este clamor de nuestro pueblo.

Temas de la XCIX Asamblea
La XCIX (noventa y nueve) Asamblea de los obispos de Bolivia pasará a la historia como la Asamblea de la preparación de la visita de nuestro querido Papa Francisco a nuestro país. Vamos a escuchar el trabajo realizado por las comisiones y buscar juntos acciones para que esa visita tan esperada y deseada dé frutos evangelizadores abundantes.
Su Eminencia el Cardenal, Julio Terrazas y los obispos hemos invitado al Santo Padre a visitar el país en varias ocasiones. El papa ha tenido a bien aceptar esa invitación y nos sentimos muy honrados de que Bolivia esté entre los primeros países de Latinoamérica que visita el Santo Padre.

Sin duda es un reconocimiento al momento histórico que vivimos los bolivianos, a los signos del Reino de Dios que florecen entre nosotros y a la labor pastoral que realizamos como Iglesia.

La visita del Papa Francisco nos convoca a todos a recibirle como pastor de la Iglesia Universal que viene a contagiarnos la Alegría del Evangelio y a animarnos en nuestra labor evangelizadora. Su visita anima nuestra fe y nos invita a dar testimonio de Cristo, sin miedo.
Su santidad Francisco viene a visitar a todos los bolivianos y nos dejará un importante mensaje que debemos acoger todos y escucharlo con objetividad porque seguro nos ayudará a caminar más unidos en fraternidad.

La Santa Sede va a comunicar en su momento oficialmente las fechas de la visita y el programa de la misma. Mientras, aseguro a todos que se está trabajando bien, de forma coordinada, efectiva y eficaz para que la visita del Papa sea un éxito y Bolivia esté a la altura que le corresponde.

En esta Asamblea vamos a reflexionar la realidad de la familia, estudiando el aporte que vamos a enviar al Sínodo de los obispos en Octubre. La familia es la primera comunidad de Iglesia y nos preocupa la desestructuración que sufre en nuestra sociedad. La globalización, la cultura del entretenimiento y el hedonismo están haciendo estragos en valores tradicionales como la fidelidad y la entrega. Al mismo tiempo hay situaciones que hacen sufrir a muchas familias y que como Iglesia tenemos que discernir desde la misericordia que Cristo nos ha enseñado.

Va a ocupar también nuestra reflexión el importante tema de las vocaciones sacerdotales y la pastoral vocacional. Este es un tema muy unido al de la crisis de la familia. Tradicionalmente ha sido la familia la promotora de la vocación sacerdotal en los niños y los jóvenes. Hoy día en las familias falta diálogo, se están perdiendo sanas costumbres tradicionales como la participación en la misa dominical y la vida sacerdotal, que forma parte de lo que Cristo nos enseñó, ya no se presenta como modelo. Más bien los modelos de vida de la sociedad globalizada, que presentan el éxito y la vida fácil y cómoda como paradigmas de realización personal, son los que se imponen. Esto nos afecta profundamente como Iglesia y todos los cristianos debemos tomar conciencia de que sin la generosidad de los jóvenes no hay sacerdotes y sin ellos, no hay Eucaristía.
Sin relegar la falta de alegría, entusiasmo y convicción que los mismos sacerdotes podemos transmitir y que influye, sin duda, en la falta de contagio entre los jóvenes para animarse a elegir este estilo de vida. Aprovecho para decir a los jóvenes: no es verdad que la vida de los sacerdotes sea una vida triste, sino todo lo contrario, una vida que nos llena de felicidad porque es un camino de unión con Cristo.

No quiero olvidar la reflexión y decisiones sobre dos grandes actividades misioneras: el Vº Congreso Eucarístico y el “V Congreso Americano Misionero”, cuya preparación va avanzando con el esfuerzo de muchos agentes de pastoral, a los que agradezco y para los que pido la bendición de Dios.

Como ven, somos una Iglesia muy bendecida por Dios por tantos acontecimientos relevantes que, no deben quedar sólo en privilegio, sino que son una llamada a la responsabilidad y a entregarnos con prontitud a la llamada que nos hace el Señor a Evangelizar.
La tarea de la evangelización no puede esperar. “El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla”. (Papa Francisco. Evangelii Gaudium,9)
A esa tarea somos llamados y es una alegría, no una carga pesada, que el Señor nos llame a su Iglesia y nos invite a ser evangelizadores. Cristo, cuenta con nosotros, humildes trabajadores de su mies y continúa llamando a otros para vivir y compartir la alegría del Evangelio.

Inauguración de la XCIX Asamblea
Pido a Dios, a Cristo su Hijo, a su Santísima Madre y al Espíritu divino que nos acompañen en esta Asamblea para que todo coopere al bien de los que Dios ama (Cfr. Rom 8,28).
Con estas palabras quisiera dar por inaugurada esta nonagésima novena asamblea.
Dios nos acompañe.