Análisis

Diác. Javier Gómez Graterol, SSP: El valor de un animal

En muchos hogares, debido al bombardeo ideológico que hay en la actualidad, muchas personas tienen mayor sensibilidad a conmoverse ante el maltrato animal que ante hechos como el aborto o cualquier otro tema que tenga que ver con lo humano. Yo mismo viví esa realidad y me asombró: En una institución educativa en la que trabajé, un joven que había recogido una perra atropellada y la estaba cuidando, recibió dinero de una colecta espontánea para la operación y cuidado de la misma. Tiempo después, en esa misma institución, me tocó hacer una colecta, de dinero o donaciones, para un hogar de niños y personas con discapacidades en varios grados. Recibí menos dinero de parte de todos los jóvenes de esa institución de lo que recibió el joven de la perra, en esa colecta espontánea.

Si bien Mahatma (alma grande) Gandhi dijo “La grandeza de una nación y su progreso moral, pueden ser medidos por la manera en la que son tratados sus animales”, en la actualidad puede verse que hay muchas personas cayendo en relaciones exageradas en cuanto al trato con sus mascotas: he visto personas nombrar a mascotas con nombres de humano (a mí me inculcaron que eso es una falta de respeto); darles mayor consideración que la que le darían a un humano, e incluso, gastar más dinero en ellos que lo que gastarían en un humano.

La Biblia siempre evidencia que hay un clarísimo grado de inferioridad en cuanto al valor del animal, y una gran diferencia, entre hombre y animal. De hecho, afirma que el hombre es un poco inferior a los ángeles, pero tiene más valor que el resto de la Creación. Eso puede verse en versículos como:

– Animales salvajes y pájaros, reptiles y animales marinos de toda clase han sido y de hecho son dominados por la raza humana (Stgo 3,7).

– “…todo lo pusiste bajo sus pies. Como ven, todo le ha sido sometido, y no se hace ninguna excepción. Es verdad que, por el momento, no se ve que todo le esté sometido, pero el texto dice: por un momento lo hiciste más bajo que los ángeles” (Hb 2,8b-9).

– El justo tiene atenciones hasta con sus animales; el malvado, en cambio, no tiene entrañas (Prv 12,10).

A pesar de que hay humanos que se comportan peor que los animales, no debemos perder de vista la dignidad del ser humano, porque solo así es como lograremos que cada cosa esté en su lugar y tenga un justo equilibrio. El hombre está por encima de la Creación, se le dio para que la cuidara (Gn 2,15), pero ningún animal, por muy tierno o útil que sea, vale más que él. Pretender equiparar al hombre y al animal es idolatrar al animal y pisotear nuestra propia dignidad.

Autor: Diácono Javier Gómez Graterol, SSP

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