Cochabamba

SALUDO DEL CARDENAL TERRAZAS A LA XCIII ASAMBLEA DE OBISPOS DE BOLIVIA

El Resucitado: salvación esperada para el universo.

Es una gran alegría y un regalo de Dios volver a encontrarnos y, así, expresarles mi saludo de bienvenida a esta nuestra 93ª Asamblea, espacio privilegiado de comunión fraterna y eclesial. Seguimos vibrando con el pueblo santo de Dios entonando los “Aleluyas” al Señor Resucitado.

En estas fiestas Pascuales hemos vivido el corazón del misterio de nuestra fe, manifestación del Dios de la vida que, por la muerte y resurrección de su Hijo, vence al pecado y nos  abre las puertas de una nueva esperanza.

En este ambiente festivo y pascual, mis sinceras felicitaciones de Pascua de Resurrección al señor Nuncio Apostólico, Giambattista Diquattro y a todos ustedes hermanos Obispos, a nuestros presbíteros y a los consagrados de toda Bolivia, a nuestros fieles laicos y con afecto particular a nuestros seminaristas y sus formadores.
En su persona Sr. Nuncio, los Obispos de Bolivia nos adherirnos al gozo de la Iglesia toda por el octogésimo quinto cumpleaños del  Santo Padre Benedicto XVI y por los siete años de entrega y servicio abnegados al pueblo de Dios.

Nos ha conmovido la entereza, el entusiasmo y los gestos de cercanía con que ha contagiado a las Iglesias de México y Cuba, y también a todos los fieles de América Latina, representados por los presidentes de las Conferencias Episcopales.

Sus mensajes han iluminado el caminar de nuestras sociedades respecto a temas de vital urgencia e importancia, como:
–     hacer efectiva la justicia de forma imparcial, con transparencia y humanidad,
–    no escatimar medios en la defensa firme de la libertad, en especial de la libertad religiosa
–     y luchar denodadamente en contra del flagelo del narcotráfico. Problemas estos que afectan también a nuestro país.
Dirigiéndose a nuestra Iglesia de América Latina y El Caribe nos ha reafirmado en el compromiso de la Misión Continental y Permanente, como tarea prioritaria de nuestros planes pastorales. 
En ella todos los católicos estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe en un mundo que pretende reducir a Dios a la esfera de lo privado.
Animado por el mismo espíritu pascual, nos unimos a los sentimientos de esperanza y de pesar de Mons. Francesco Focardi y del pueblo de Dios de todo el Vicariato de Camiri por la partida a la casa del Padre de nuestro hermano Mons. Leonardo Bernacchi, OFM. Damos gracias al Señor por su testimonio de vida y de pastor marcada por la entrega generosa y humilde en el servicio a esa querida Iglesia.
Me alegra felicitar a nuestro hermano Mons. Oscar Aparicio, por su nueva misión episcopal como Obispo del Ordinariato Militar de Bolivia. Te acompañamos con nuestra oración y solidaridad, y te auguramos una fecunda labor pastoral entre los hermanos que integran las Instituciones del Orden de nuestro País.
A Mons. Gonzalo del Castillo, un agradecimiento sincero por los años de generoso servicio, primero como Auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz y después como Ordinario Castrense. Que Dios recompense con creces, como Él sabe hacerlo, tus desvelos e inquietudes pastorales.

Un recuerdo agradecido y un saludo fraterno a los hermanos Obispos eméritos y enfermos que en este tiempo Pascual se han asociado a los sufrimientos de Cristo, y que con su vida nos han dado un ejemplo de dedicación y fidelidad en la tarea evangelizadora.

Así mismo evoco con afecto a las hermanas Iglesias de Hildesheim, con ella conmemoramos gozosos y agradecidos los 25 años de hermandad, y de Tréveris que celebra el jubileo de la Sagrada Túnica del Señor, reliquia que es objeto de gran veneración por parte de innumerables fieles.

Participaremos en ese acontecimiento eclesial los arzobispos de Bolivia como signo de adhesión de toda nuestra Iglesia, que valora sobremanera las expresiones genuinas de piedad popular.
También este año, como el anterior, en el espíritu de la vida nueva del Resucitado tenemos la alegría de haber ofrecido al pueblo creyente y personas de buena voluntad la publicación de la  Carta Pastoral sobre el medio ambiente y desarrollo humano en Bolivia: “El universo, don de Dios para la vida”.

Como Pastores queremos compartir la preocupación por nuestra casa común, por la tierra en que habitamos, al constatar que el ambiente natural, con su equilibrio ecológico, está en peligro y “nuestra hermana madre tierra” se encuentra gravemente herida.

De la misma manera esperamos promover una profunda reflexión, pero sobre todo una conversión de la mente y del corazón que motive y conduzca al ansiado cambio de arraigadas conductas humanas. Urge abrirnos a una nueva comunión entre personas y con todos los seres de la creación como colaboradores en la obra de Dios.

En la misma carta explicitamos los principios fundamentales que emanan de la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia, que nos permiten tener una visión integral del problema y nos indican los caminos hacia una solución que respete el equilibrio entre la salvaguarda tanto del hombre como de la naturaleza. En este sentido quisiera enfatizar algunos puntos centrales:
–    El concepto de Dios Creador y del ser humano como persona y criatura que recibe todo lo creado como don para una vida digna, es la referencia base de esta temática.
–    La prioridad de un “desarrollo humano integral”, que pueda sacar a tantos hermanos de la pobreza, lleva consigo que respetemos y protejamos las bases naturales para una vida digna de nuestros hijos, evitando la destrucción de las condiciones de vida.

–    Fortalecer la comunión, respeto y cariño que nuestras culturas tienen con la eco-biodiversidad es también algo esencial de nuestra identidad cristiana. Por tal motivo, “la Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe cumplir también en público” (Papa Benedicto XVI).

–    Promover la ecología humana entendida correctamente, que haga más digna la existencia del ser humano. Sólo así el hombre podrá pasear nuevamente por el jardín de la creación.
Creo que esta carta da un sentido de servicio de nuestra Conferencia Episcopal que se prepara a celebrar los 50 años de su fundación, gracia que iremos viviendo con distintas iniciativas a  lo largo de este año.

En esta Asamblea reflexionaremos a la luz de la Palabra de Dios sobre diversos aspectos de la vida de nuestra Iglesia, entre ellos el estudio del Directorio del Diaconado Permanente y del itinerario para el V° Congreso Eucarístico Nacional en el 2014.
Particular atención pondremos en la urgencia de la presencia evangelizadora de la Iglesia en la comunicación y otros temas de actualidad.

No puedo concluir esta reflexión sin referirme a los múltiples conflictos sociales, laborales y jurídicos que estamos viviendo en Bolivia en estos días, entre otros el ya conocido y prolongado problema del TIPNIS y el más reciente de los sectores de salud y educación.

Como Iglesia,  allí donde el pobre grita por la justicia estamos llamados a tomar su voz, allí donde no se respetan los derechos humanos, donde se persigue a las personas por sus ideas debemos estar nosotros para recordarles a todos que cualquier cosa que se quiera conseguir tiene que ser dentro de las perspectiva del respeto a la dignidad humana.
Allí donde hay conflictos y enfrentamientos volvemos a repetir que la única manera de resolver los problemas es a través de medios pacíficos y del diálogo sincero y respetuoso y con miras al bien común.

Por eso también pedimos con todo afecto y respeto que, en sus reclamos, por justos que sean, no se recurra a acciones que no favorecen la búsqueda de soluciones humanas y que, por el contrario, ponen en riesgo la propia vida y la de los demás.
Que la Madre del Resucitado proteja y acompañe las labores de nuestra Asamblea y, al igual que ella estaba junto a los discípulos perseverando en oración, vivamos estos días en actitud de escucha y fraternidad.

Cochabamba, 19 de abril de 2012.