Cochabamba

¿Quién es el verdadero y auténtico Profeta?, ¿quién es? Homilía de Mons. Oscar Aparicio.

Estamos en este 4to. Domingo del Tiempo Ordinario, a través de la palabra, en el día del Señor, es importante el Día del Señor, aquel día en el cuál celebramos la Acción de Gracias, la Eucaristía. El modo de decir nosotros estamos agradecidos porque un Dios interviene en nuestra vida…porque es un, Dios al que le interesa lo que nos pasa a nosotros por eso domingo a domingo celebrar esta eucaristía es fundamental para la comunidad cristiana.

Domingo a domingo escuchamos la palabra que tiene un camino, el caso por ejemplo de hoy que es el evangelista Marcos,…por tanto no hay que olvidar lo que se ha ido diciendo hasta hoy, hemos tenido un tiempo del Adviento, donde hemos iniciado nuestro Año Litúrgico, la Navidad y después hemos comenzado este tiempo por eso estamos en el cuarto.

Es una palabra que el Señor la va anunciando constantemente a través de los evangelios a través del Antiguo y Nuevo Testamento que nos ayuda también a caminar a nosotros, es una Palabra por lo tanto que se actualiza y se hace presente, nos solamente dicha antes si no que nosotros también la tenemos que divulgar…cuando la anunciamos acá es una palabra que se hace viva, es una Palabra que se hace actual, es una Palabra que nos dice a nosotros algo.

Por eso hoy es fantástica esta palabra, porque presenta la figura de un Profeta, quién es el Profeta?, quién es Profeta?. No necesariamente es un don que haya hecho una escuela, sino fundamentalmente es alguien llamado y convocado por Dios mismo y alguien que tiene una misión muy concreta y especifica.

En este caso cuando presenta al Profeta en la primera lectura, se habla de alguien que debe decir la Palabra de Dios, lo más fielmente posible, tiene el encargo de hablar en lugar de Dios, no puede decir otras cosas, no de su propia cosecha, no aquello que le puede interesar, aquello que puede hacerlo como alguien para que se engrandezca, no es su palabra, es la palabra de Dios, no es su visión, es la visión de Dios la que debe llevar adelante.

…porque si actualizamos esta Palabra que hemos dicho antes, a nosotros también nos llama Profetas , que es lo que hay que anunciar, la palabra de Dios, cual es la misión a la que estamos llamados, aquella misión que nos convoca y nos empuja . Por eso de que cuando hablamos de que somos apóstoles y misioneros, de alguna manera también somos Profetas, además que desde nuestro bautizo, hemos recibido aquello se acuerdan, aunque claro talvez estábamos wawitas, pero somos sacerdotes, profetas y reyes, por nuestro bautizo entonces ya tenemos esta misión.

Por tanto habrá que intentar, para ser fiel en la profecía, escucharnos y aquí está la tarea que nos toca escuchar a Dios, venerar a Dios y su Palabra, hacer vida su Palabra, no las palabras de otros, ni las mías, sino escuchar a Dios en nuestro propio interior, hacerse canción,…para que seamos verdaderamente profetas.

La segunda lectura ahonda más todavía, esto de ser profeta, cómo hay que hacer, a parte de esta actitud total de escucha y del anuncio de la palabra con radicalidad y con entrega, con entrega total a este Dios, a su Palabra con entrega total al Reino de Dios , con entrega total y fidelidad y radicalidad a la misión que el Señor nos da consiente.

Pablo nos da uno de los ejemplos, hemos escuchado, si alguien está casado que viva como casado, sino que se consagre pero que lo haga total y plenamente. Es tan importante la misión que hay que cumplirla en total radicalidad y en total entrega, casi como lo único que existiera porque es vital, fundamental es importantísimo.

¿Quién es el verdadero y auténtico Profeta?, ¿quién es?. El que anuncia el Reino de Dios en toda fidelidad y en toda radicalidad, quien es la voz total y plena de dios, eres tú, nosotros estamos llamados pero hay alguien que si lo hace, Jesucristo. Por eso el evangelio habla de este Profeta, está diciendo quien es la voz, la presencia de Dios en este mundo, es el mismo señor Jesús que hasta ahora pocos lo conocen. Hasta el espíritu contrario a Dios lo conoce lo identifica, sabe quién es y enseña con autoridad.

La gran propuesta entonces de este domingo, ¿a quién hay que escuchar?, ¿a quién hay que conocer?, la misión de quién hay que realizar es la de Jesucristo nuestro Señor, para eso tenemos que ponernos como discípulos, eternamente discípulos, esa es nuestra característica.

En el discipulado, lo normal es que el discípulo pueda crecer más que el maestro, es lo que pasa con los profesores aquí no es cierto, o cuando lo papás tiene ese deseo, que mi hijo sea más que yo, o el maestro cuando ve su alumno ha crecido tanto, si es un autentica maestro se va alegrar, porque ese es el objetivo, que sean más grandes todavía.

En el discipulado de Jesús es contrario, el Señor permanece siempre maestro y nosotros permanecemos siempre discípulos, enseñar entonces la palabra de Dios, que hay que profunda y sinceramente conocer para luego ser verdaderamente apóstol.

Somos discípulos apóstoles, es un binomio, dos palabras juntitas y que hoy en América Latina desde ese acontecimiento hermoso en Aparecida, es real también para nosotros. A qué estamos llamados ciertamente, a ser profetas anunciadores. Aquellos que de alguna manera anuncian el evangelio, somos misioneros y esta resumido en estas dos palabras: discípulos del Señor, apóstoles y misioneros del Señor, donde también está el ser Profetas.

Queridos hermanos y hermanos entonces que el Señor nos ayude, que esta misa de acción de gracias nos ayude a internalizar esta palabra y ser también aquellos anunciadores radicales de este Jesús que nos ama.

Amén

Mons. Oscar Aparicio

ARZOBISPO DE COCHABAMBA