La Paz

P. Guillermo Siles: La televisión en Bolivia es superficial y sensacionalista

El orureño stronguista Guillermo Siles Paz que soñaba de adolescente con ser ingeniero electrónico convenció a su madre y sus hermanos para ir al seminario en Sucre “por lo menos a probar un año”, pero ya pasaron 30 años de servicio en la Iglesia Católica y “sigue probando nuevas formas de mirar la misión”.

El sacerdote de la congregación de los Oblatos de María Inmaculada (OMI) fue alumno de la Radio Pío XII de Erbol donde aprendió la comunicación comprometida con los débiles. Actualmente dirige Católica de Televisión (CTV), en La Paz, el medio de comunicación no confesional.

Siles dijo que la televisión en Bolivia, al igual que en América Latina, se parece mucho al de Estados Unidos que se caracteriza por la superficialidad, el sensacionalismo y el amarillismo.

Agregó que la Iglesia Católica siempre fue contestataria aunque reconoció que tuvo algunas “manchas negras” en la historia, pero que eso no le quitó la característica institucional del respeto de los derechos de los ciudadanos.

Pero, considera que el actual gobierno ha perdido todo sentido de autocritica. “Cuando se escucha la voz de los pastores inmediatamente salen los legisladores, ministros y todos los aliados para atacar con el mismo libreto. Pero, la Iglesia y sobre todo desde la Conferencia Episcopal (Boliviana) se han mantenido distantes a crear (un) ambiente de confrontación”, dijo.

Erbol Digital (ED).- ¿Cómo te defines?

Guillermo Siles (GS).- Siempre digo que soy un misionero y comunicador porque efectivamente soy misionero de la congregación de los Oblatos de María Inmaculada (OMI) y también viví los últimos 25 años en los medios de comunicación.

Soy una persona sociable, optimista y muy activista que me permite hacer presencia donde requieran mi servicio; tal vez podría ser un defecto o cualidad, pero me cuesta decir no. Siempre se pueden lograr los objetivos con dedicación y responsabilidad. Hay que ser disponible para apoyar donde hay que servir.

ED.- ¿Dónde viviste tu infancia?

GS.- Nací en Oruro, el 10 de febrero de 1966, día de la efeméride departamental, de padres artesanos que vivían en un barrio popular, en la zona este de la ciudad. Estudie en el Colegio Ignacio León, después del bachillerato en año 1983.

Soy hijo de doña María Encarnación Paz Vizcarra y de don Trifón Siles Bernal, que tuvieron ocho hijos, cinco varones y tres mujeres; entre ellos yo soy el penúltimo. Hoy somos siete porque hace unos años falleció uno de mis hermanos.

Mi padre falleció cuando tenía ocho años, así que sólo pude disfrutar de mi madre y sus enseñanzas. Mi infancia estaba muy ligada a vivencia parroquial, me gustaba participar de las actividades en la parroquia Jesús Obrero y con los jesuitas en Oruro.

ED.- Cuéntenos sobre el recuerdo más grato y triste que tuvo en su niñez

GS.- Lo más bello pasé en la escuela porque teníamos un director muy estricto, motivador, don Ricardo Cerezo Sánchez hizo de la unidad educativa muy comprometida con el conocimiento y la participación de los padres.

Para nosotros, el 31 de julio era el “día sagrado” porque era la fiesta del colegio y decíamos del “templo del saber”.

Tuve mi catequesis de niño en la catedral de la ciudad de Oruro, mi catequista era la hermana Bernarda, quien me inculcaba con amabilidad y amor sobre Dios.

La pérdida de mi padre a mis ocho años marcó mi vida, de ahí nunca logré suplir el vacío que me dejó, pero también sentí mucho pesar dejar mi ciudad a los 17 años para ir al seminario en Sucre.

ED.- ¿Con qué profesión soñabas de adolescente?

GS.- Mis tres hermanos mayores eran militares e indirectamente me empujaron a una vivencia muy rígida, pero mi sueño era ser ingeniero electrónico u otra carreara relacionado con números porque me gustaba las matemáticas, física y química, que disfrutaba con los ejercicios.

Recuerdo que mi profesora de literatura, la señora Sabina de Abasto, me decía que era adicto a la literatura y que debería de ser un buen escritor. Me apasioné por la literatura boliviana. Hasta antes de terminar el colegio no tenía ninguna idea de ser un sacerdote ni misionero, pero unos meses antes de ser bachiller me decidí postularme para ser misionero con los oblatos en Oruro.  

ED.- ¿Cómo llegaste a ser misionero católico?

GS.- Mi formación con los jesuitas, los padres Bofil y de Roo, aprendí a mirar la fe, como un compromiso cristiano. Casi nunca faltaba a la misa y la pastoral de jóvenes.  Participaba de campamentos, misiones y retiros, pero la catequesis de confirmación me marcó para la toma de decisiones porque quería ser un ciudadano con compromiso cristiano.

Aprendí que no debemos ser católicos con cara de palta o de fachada sino coherentes y comprometidos donde estemos, así que vivía confrontado frecuentemente; entonces, eso fue la motivación que me llevó a ser misionero.

Entonces, conocí a los misioneros de la OMI quienes me invitaron a ingresar al propedéutico en Sucre pese a la oposición de mi madre y mis hermanos. Dije a mi madre que quiero probar por lo menos un año en el seminario, pero ya pasaron 30 años y sigo probando nuevas formas de mirar la misión del evangelio.

ED.- El cura que es un ser humano ¿qué virtud tiene para acercarnos a Dios?

GS.- Dios actúa en la vida cotidiana y en la sencillez de una persona. Él te acompaña y solamente te toca disfrutar de su presencia. Muchos dicen que buscan a Dios, pero yo digo que está a tu lado, haciéndote compañía, respetando tu libertad e invitándote a ser un símbolo del amor para tus prójimos. Nunca sentí que había que hacer acciones extraordinarias para acércanos a Dios, sino simplemente tener un corazón sencillo y abierto.  

La otra actitud del sacerdote es que no debes de salir del mundo para vivir con Dios porque él está en este mundo, en la confusión, en el caos, en la vida de muchas personas y en la miseria misma de uno. Huir del mundo, encerrarse o vivir en el desierto es válido para ciertas personas que logran encontrar a Dios cuando alimentas tu intimidad con él.

Aprendí del hermano oblato Roberto Durette (OMI) que es necesario tener un proyecto de vida y un sueño en Dios, que me motivó a descubrir a Dios en la vida y a sentir que cada día estas escuchando la voz de Dios hasta en hechos simples y eso tú llevas a la oración, la eucaristía. No siento que debes ser puritano, escrupuloso, sino natural, ser tú mismo.

También aprendí a hacer discernimiento para todo porque no puedes dar pasos o tomar desafíos sin evaluarte y balance de los posibles efectos. Siempre veo que se debe pensar que cada paso necesita un apoyo y un discernimiento.

ED.- ¿De cómo incursionó en la comunicación?

GS-. Durante la formación para el sacerdocio tenemos un año misionero que es como la interrupción en los estudios, que tuve de 1989 a 1990. En esta etapa fui a vivir a Radio Pio XII, de los oblatos en las minas de Siglo XX, Potosí, ahí descubrí que la comunicación no es ajeno a la persona. En la radio aprendí desde cuestiones técnicas, la producción y la elaboración de programas con toda libertad y ahí descubrí que ser comunicador era parte de mi carisma personal; tras la experiencia volví a terminar mis estudios teológicos y filosóficos, luego pedí irme a las minas para trabajar en la parroquia de Llallagua y en Radio Pio XII.

Entonces, gracias a Radio Pio XII pude formarme y realicé cursos a distancia con UNDA-AL, la Deutsche Welle, Radio Nederland y en Erbol. Aprendí hacer comunicación haciendo radio y desde adentro, fue alumno de la Radio Pio XII.

ED. ¿Cómo fue su salto a la televisión?

GS.-  Pasaron varios años en Pio XII, luego inicié las radios en Oruro y Cochabamba, pero tras el conflicto de la “Guerra del Agua” mi superior me movió a La Paz y en la Universidad Católica Boliviana (UCB) decidí estudiar y apoyar el inicio de la radio Erbol, además vi la realidad del canal de Católica Televisión. Conversé con el monseñor Edmundo Abastoflor quien me invitó para hacerme cargo. Como me gusta enredarme, aliarme y efectuar procesos conjuntos me metí y mira que ya pasaron casi nueve años donde se abrió puertas a productores jóvenes. También aprendí a aplicar la teoría que no siempre coincide, pero la experiencia en las radios me facilitó el lenguaje de televisión.  

ED.- ¿Cómo ha visto la comunicación en la región?

GS.- La radio en Bolivia tiene la gran particularidad porque está ligado a procesos sociales, además ha sido formadora de generaciones comprometidas con la transformación social. Por eso tienen la imagen de la radio boliviana que desarrolla la comunicación ligada al desarrollo humano y productivo. La comunicación horizontal que permite procesos sociales innovadores.

Representé a Radio Pio XII en varios eventos internacionales y ahí conocí su destacada labor y referencia de comunicación alternativa, combativa y encarnada en la realidad minera y los pueblos indígenas.

Fui parte de la junta directiva de ALER durante ocho años y ahí comprendí de cómo la radio boliviana tiene escuela para otros pueblos. En los últimos años logramos acompañar la consolidación de las redes de radio mediante el sistema satelital.

En  la televisión estamos muy lejos de lo que hacen las redes internacionales. Considero que en América Latina tenemos una televisión muy parecida a la norteamericana que es superficial, sensacionalista, amarillista y mucha crónica roja. En los últimos años se ha incursionado bastante algunas copias de programas argentinos y chilenos; entonces nos falta desarrollar la identidad boliviana en la televisión nacional. Estamos a tiempo para que la televisión sea un medio de comunicación al servicio de la comunidad y el desarrollo humano.

ED.- ¿Cuál es la misión de CTV y qué le diferencia de otros medios televisivos también administrados por sacerdotes católicos?

GS. La misión es que siempre sea comprometida las grandes mayorías sociales.  Promover la participación pluralista y propositiva, pero fundamentalmente la comunicación educativa, no en sentido formal, sino en la promoción de los valores y la conciencia colectiva.

CTV tiene contenido de programación genérica y no es un canal confesional, sino un medio que sea intermediario entre todos los actores sociales y sectores del poder. Por eso, muchas veces tenemos programas independientes que respondan a los principios del medio.

Tratamos de ser un medio que respete la diferencia, la cultura y sobretodo el pensamiento. No se puede permitir una mirada segmentada de la realidad sino que debe estar presente en donde se decide la suerte de los pobres y defender los derechos de los débiles.

ED.- ¿La mayoría de los curas se dedican tiempo completo al sacerdocio y los sacramentos por qué tú optaste también desempeñarte en un medio de comunicación?

GS.- La comunicación y la evangelización son elementos complementarios, al mismo se suma la educación que hacen a la formación del hombre y la mujer del futuro. Es decir, que la evangelización no está ajeno a la realidad de la gente, sino está en medio de la cotidianidad. También, me dediqué a la comunicación porque a través de los medios se puede llegar a más gente y en poco tiempo, no con el adormecimiento o la manipulación sino para acompañarlo y darle una esperanza.  

Ser sacerdote, misionero y comunicador social no está en contradicción; al contrario, mi capacidad de comunicación me permite comprender los procesos culturales e interculturales para incorporarlos en mi vida. No entiendo la comunicación como domesticación y enajenación sino como instrumento de acompañamiento y búsqueda de mejores días para los sencillos y personas de buena voluntad.

ED.- Desde la implementación de la nueva Constitución Política del Estado la Iglesia Católica ¿cómo se desempeña?

GS.- Si respetamos la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional nosotros estamos muy contentos porque el Estado laico permite el respeto del poder y de las instituciones que es la mejor forma de convivencia porque la Iglesia Católica, un segmento de la sociedad, también es parte de lucha contra los males de la sociedad y de la construcción de los valores ciudadanos.

Por otra parte, puesto que somos un país católico y muy religioso el Estado y los gobiernos de turno están obligados a respetar la vivencia de vida y fe de los católicos y cristianos, pero a veces ciertas políticas atropellan el trabajo de miles de años, sobre todo la educación, en los colegios.

Me llamó la atención, en los últimos años, que la Iglesia que en el pasado suplió algunas tareas del Estado hoy el mismo quiere asumir esa responsabilidad que es muy bueno, pero también es necesario compartir y coordinar el desarrollo. En la Iglesia hay muchas iniciativas e innovaciones que pueden ser compartidos.

La Iglesia hace muchos años estuvo al lado de los pobres y logró procesos de desarrollo inclusivo con buenos resultados, esas experiencias exitosas deben ser valoradas y promovidas.  

La Iglesia Católica siempre ha sido contestataria aunque en algunos momentos de la historia tuvo manchas negras, pero eso no le quita en ningún momento la institucionalidad que respeta y exige el respeto de los derechos ciudadanos.

ED.- ¿Cambio la forma de relación de la Iglesia Católica con el gobierno de Evo Morales, en comparación con anteriores administraciones?

GS.- El actual gobierno asumió una actitud especial. En lo formal y en generalidad ha respetado la presencia de la Iglesia, tanto en las instituciones como en su vivencia cotidiana. Sin embargo, también restringió la importación de donaciones en beneficio de los pobres, además que por varias formas quiere eliminar la enseñanza religiosa en los colegios. No acepta que la Iglesia tenga una Normal Católica para profesores.

Según la Constitución somos un Estado laico y eso no quita de ningún modo que los católicos no participen en debates que también son de interés de la Iglesia, que el mismo quiere decir que si en la administración pública y el gobierno hay católicos también deben participar activamente en los espacios de diseño de la sociedad, que eso no es injerencia religiosa sino la actitud y compromiso social.

En los actos religiosos se nota una indiferencia muy marcada con la Iglesia por parte de los representantes del Gobierno, inclusive en algunos momentos se han escuchado algunas consignas desde el Palacio Quemado y la Asamblea Legislativa Plurinacional de atacar abiertamente algunas actitudes de los obispos.

Otro elemento importante, el Gobierno ha perdido todo sentido de autocritica y cuando se escucha la voz de los pastores inmediatamente salen los legisladores, ministros y todos los aliados para atacar con el mismo libreto. Pero, la Iglesia, sobre todo desde la Conferencia Episcopal Bolivia se han mantenido distantes a crear un ambiente de confrontación, pero eso no le ha impedido a de decir en momentos importantes.

ED.- El presidente Evo Morales en oportunidades arremetió contra la Iglesia, pero a la vez también se declaró católico ¿Qué opinas?

GS.- El Presidente Morales está en una búsqueda de su identidad religiosa, no ha entendido el sentido de pertenencia eclesial. En varios momentos le escuche decir que es católico, reza y que tuvo formación católica, pero también le he oí que es un militante marxista-leninista; entonces, aquí es necesario un análisis de la identidad que le marca porque con mucha frecuencia expresa su vida religiosa aymara y quiere imponer como modo de vivencia religiosa.

Si vemos al Presidente en todas sus dimensiones, creo que tiene origen y es aymara-católico, pero por su influencia política a veces rechaza algunas actitudes religiosas de la Iglesia Católica. También, se nota muy poco disponible a participar con humildad en las ceremonias religiosas porque siempre busca protagonismo. Tanto así, que desde el Palacio se organizan las ceremonias interreligiosas cosa que contradice con el Estado laico.

ED.- Padre recientemente estuvo en Roma y ¿cómo vio al Papa Francisco?

GS.- Pienso que es un momento muy especial para nuestra institución tener un papa muy nuestro y que está respondiendo, en la medida de sus posibilidades, a comprender los desafíos de la Iglesia. Se ha enfrentado a situaciones muy complejas, pero desde su carisma trata de ser muy aceptado. Su lenguaje es muy cercano y directo, pero también sus actitudes hacen que comprendamos la conversión de la Iglesia que atraviesa por un tiempo de conversión que trae más esperanza.

Logré comprender la pluralidad religiosa, es cierto que tenemos muchas imágenes de Dios, pero Dios es uno solo expresado en las culturas. Por eso, se debe fomentar la inculturación del evangelio y que los ritos de la Iglesia adopten también algunas formas propias de nuestra cultura.

Le diría al Papa que cuando venga a Bolivia escuche el clamor y la alegría de esta sociedad pluralista.

ED.- Si un turista le pide una referencia para visitar, ¿qué sitio del país recomendaría viajar?

GS.- El lugar más bello de Bolivia es el Salar de Uyuni, en Potosí, ahí se siente tan especial la maravilla de la naturaleza, pero también me encanta Rurrenabaque.

Dios fue tan bueno con nosotros porque nos deja contemplar la maravilla de la naturaleza, flora y la fauna. Nunca comprendí el porqué de esa zona es desconocida, inclusive por nosotros mismos. El lugar preferido para el turista es Potosí porque se siente la cultura y la historia al mirar de cómo un cerro dio a comer y enriqueció a millones de personas que aún hoy mantiene esa riqueza. Potosí es la expresión más compleja para comprender la injusticia del hombre, el robo, el disfrute y a la vez el olvido.

ED.- ¿Qué no le gusta de otra persona?

GS.- Las personas que viven para sí y egoístas, vanidosos y avaros. El ser humano deber ser abierto, sencillo y siempre con ganas de ayudar al prójimo. Por otra parte, también soy consciente que todos tenemos puntos de vista diferentes, pero cuando se quiere imponer un estilo de vida me siento muy mal. La mirada de todo ser humano debe ser positiva y propositiva, dar esperanzas a otros y dejar de ser bloqueadores, sino ser activistas para construir una sociedad con justicia e igualdad, pero entre diferentes.

ED.- ¿Con qué colores palpita cuándo va al estadio de fútbol?

GS.- Desde niño he palpitado con el oro y negro. Mi colegio tenía la bandera amarilla y negra; entonces, donde estaban esos colores los defendía, pero en los últimos años he sido un poco fanático con estos colores. Nunca he negado que soy del The Strongest y recuerdo a muchos de los jugadores. En estos últimos campeonatos me he sentido motivado para asistir a los partidos de fútbol y trato de no fallar, sobre todo en los clásicos. Tal vez mi afinidad con el club aurinegro va con mi espíritu luchador. Sonríe.

ED.- ¿La música que prefiere escuchar

GS.- Valoro el arte y sin música no puedo vivir, me encanta todo tipo de canciones, pero crecí con los artistas latinoamericanos que cante, bailé e incluso les conocí personalmente. En mi vida me acompañaron Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa, Cuarteto Zupay, Sui Generis y otros.  Hoy gusto de la música clásica y new age. Me encanta conocer la música, los nuevos artistas y disfruto de aquellos que hacen de la música un arte.

ED.- ¿Algún personaje boliviano para imitarlo?

GS.- No es porque sea sacerdote, pero siempre he admirado al monseñor Julio Terrazas. Encontré en él un ejemplo de un hombre lúcido, con ideas claras y la capacidad de mirar la vida con esperanza. Su imagen como persona me impactó porque su conocimiento y tenacidad han marcado la historia de nuestro país.

Otro personaje que siempre quería conocer y aprender de él fue el profesor Jaime Escalante porque es ejemplo de superación, nuevos desafíos y el triunfo. Tuvo mucha influencia en la educación que hoy es un referente de entrega, hasta el final, por hacer que el hombre se supere