Cochabamba

Mons. Tito Solari: Año de la Vida Consagrada

Mons. Tito Solari, administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Cochabamba dirigió un mensaje a la Vida consagrada donde les plantea asumir algunos retos.

Queridos Hermanas y Hermanos Consagrados,

El Domingo Primero de Adviento hemos iniciado un nuevo Año Litúrgico y, también, el Año dedicado a la Vida Consagrada.
En su Carta Apostólica para esta ocasión, el Papa Francisco hace suyos los objetivos que el Santo Papa Juan Pablo II propuso a la Iglesia al inicio de este milenio. Estos objetivos invitaban a atender al pasado, al presente y al futuro.

Primero nos anima a “mirar el pasado con gratitud”. Recordando que cada Instituto cuenta con una historia, en cuyo origen está Dios y el llamado de su Espíritu. El mirar al pasado permitirá mantener viva la identidad fundacional, y fortalecer la unidad y el sentido de pertenencia de sus miembros.

También el Santo Padre nos invita a “vivir el presente con pasión”. Esa mirada al pasado nos renueva e impulsa a dar testimonio de Aquel que nos ha llamado a dar la vida. En este sentido, el Papa nos anima a recordar a las y los fundadores, cuyo principal objetivo ha sido vivir el Evangelio. Este es uno de los puntos centrales de su mensaje, como señala “Jesús nos pide ponerlo en práctica, vivir sus palabras”.

Esta exigencia del Evangelio ha llevado a los fundadores, iluminados por el Espíritu, a entrar en contacto con tantas realidades y necesidades de las personas a las que servían, y desde ahí identificar su misión en el mundo. Es por eso que el Papa nos anima a vivir desde la pasión que Jesús sembró en el corazón de los fundadores, para que de verdad cada consagrada y consagrado esté atento a las necesidades del mundo y sea un auténtico servidor, que dé luz, esperanza, convierta los corazones y sea testimonio de Vida en el mundo.

Finalmente, el tercer objetivo nos llama a “abrazar el futuro con esperanza”. Es la esperanza de saber en Quién hemos puesto toda nuestra confianza. El futuro es hacia donde caminamos con ilusión, confiando en que el Espíritu guía nuestros pasos y orienta y alienta nuestra misión.

Les animo, pues, a que vivamos con intensidad este tiempo de gracia. Que esta ocasión nos impulse a vivir con verdadera profundidad nuestra misión y nuestro servicio a todos, con un corazón abierto y alegre. Que María, a quien el Papa ha encomendado este Año de la Vida Consagrada, nos acompañe en nuestro camino.

Con afecto,
+ Mons. Tito Solari Capellari