Cochabamba

Mons. Robert Flock: “Dios nos ha elegido en Cristo”

A horas 08:00, en la Catedral Metropolitana de San Sebastián, Monseñor Robert Flock, Obispo auxiliar de Cochabamba, presidió la misa del segundo domindo de Navidad. En su homilía remarcó la presencia de Cristo, que se revela, sobre el que quiera recibirlo.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Queridos Hermanos,
Estas sencillas palabras de nuestra segunda lectura, texto que se considera un himno que cantaban en las Iglesias de aquel entonces, resumen la profunda conclusión a que llegaron al meditar la extraordinaria experiencia de conocer a Jesucristo. Dios nos ha elegido en Cristo, antes de la creación del mundo.

Naturalmente hay muchas religiones y creencias en el mundo que no están totalmente de acuerdo. La mayoría creen en un Dios creador del mundo y la humanidad, pero no todos creen en Cristo como Hijo de Dios, mucho menos como la Palabra por medio del cual todo fue creado, o como el único nombre por el cual hay salvación eterna.

Al escribir Pablo a los Efesios, con su fe recientemente adquirida, les añade: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.

Lo mismo oremos hoy para bien de todos, ya que con el mayor conocimiento de la verdad revelada sobre Cristo, también conocemos nuestra dignidad y vocación humana en este mundo para no simplemente “vivir bien”, sino para tener “vida en abundancia” como fruto de nuestra participación en el Reino de Dios y su justicia.

Entre los grupos que rechaza esta visión cristiana de nuestra elección por Dios en Cristo, está el Ministerio de Educación del Estado Plurinacional de Bolivia, tal como revela el “Programa de Formación Complementaria para Maestras y Maestros en Ejercicio” (PROFOCOM), a que obligan participar todos los profesores, incluso de religión. Encontramos, por ejemplo, la siguiente afirmación en el tema 13 sobre Valores, Espiritualidad y Religiones:
“El Macrocosmos es el cosmos, el universo y la naturaleza, sagrados inmanentes, en cuyas entrañas los humanos, los pueblos y todos los seres vivientes estamos inmersos, integrados, por tanto participando a la vez de los mismos estados divinos y sagrados. En esta gran familia cósmica nos unen y entrelazan energías y fuerzas innatas, y a esto llamamos Espíritu de los seres y de las cosas.” (PROFOCOM Nº 13, p. 15).

Aquella lectura de la realidad solo vale mientras Dios se calla, dejando a la humanidad con su propia percepción discapacitada por el pecado, para captar lo que puede, algunos más espiritualmente sensibles que otros. Pero el momento en que Dios toma una iniciativa y nos habla personalmente, “la luz brilla en las tinieblas” tal como proclama el Santo Evangelio esta mañana.
Según San Juan: “La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.”

Se trata de Jesucristo, “la Palabra [de Dios que] se hizo carne y habitó entre nosotros”. Jesús ilumina todo hombre, no solamente por la sabiduría de sus enseñanzas y la verdad que nos revela sobre Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. También nos hace comprender el plan de Dios: “Nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.”

No es el plan de Dios que sigamos ignorantes “adivinado” la verdad sobre Dios y su creación, y peleando entre nosotros por defender una y otra creencia basada en estas adivinanzas. Dios ha venido y se ha revelado. Es una pena lo que constata San Juan en el Prólogo del Evangelio en referencia a la venida de la Palabra en medio del pueblo de Israel: “Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.” También es una pena que después de siglos de evangelización, innumerables obras de caridad y tantos mártires por la fe, que en un pueblo como Bolivia surjan actitudes como lo del PROFOCOM que pretende adoctrinar a la niñez y juventud del país en contra de Jesucristo y su Iglesia.

En cambio, la pretensión de la Iglesia y de Dios es que nuestros niños y jóvenes y todo el pueblo, pudiera afirmar con convicción lo que dice el Evangelio de San Juan sobre la experiencia de encuentro con Cristo:
“Nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” Porque “Dios nos ha elegido en Cristo.”