Cochabamba

Mons. Oscar Aparicio: Un millón y medio de razones de esperanza

Con esta mirada acoge Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo Electo de Cochabamba, su nueva responsabilidad pastoral. En este primer encuentro con periodistas de Cochabamba revela algunos datos de su posesión y su experiencia participando del Sínodo extraordinario de la Familia celebrado el pasado mes de octubre en el Vaticano.

Mons. Oscar mira la festividad de Urcupiña como una riqueza muy grande en la fe y como expresión de integración no sólo nacional, sino también internacional. Aquí transcribimos algunas de sus impresiones más importantes.

La posesión del nuevo arzobispo de Cochabamba será la tercera semana de enero de 2015. En esa temporada hacen su retiro espiritual el clero paceño de La Paz y Castrense, por lo que se espera un buen marco para la celebración.

Los signos del Obispo son el báculo, el anillo, la mitra y la posesión de la sede.

Cochabamba como muchos lugares del país tiene muchos desafíos. Pero tenemos tiempo para ir conociendo y profundizando.
Mons. Oscar asume esta nueva responsabilidad a los 55 años.

La visita pastoral a parroquias y comunidades es una de las prioridades a la hora de asumir esta nueva responsabilidad.
Recibí esta designación con sorpresa. Estaba en el Obispado castrense hace dos años y medio. Y continúa como presidente de la CEB. Su gestión cumple a finales de 2015.

Hay temas sociales, políticos, eclesiales… que debo ir conociendo, sé que la arquidiócesis es una zona extensa. Se habla de 1 millón y medio de habitantes, trae sus preocupaciones, pero muchas alegrías también.

Me gusta el plato de chicharrón cochabambino como a muchos en Bolivia.

Urcupiña es un símbolo importante, es la fiesta de la integración nacional y de alcance internacional. Son manifestaciones religiosas muy ricas con sus propios desafíos. Me tocará vivir mi primera experiencia como arzobispo en agosto de 2015.