Análisis

Severino Laredo SDB: María, virgen, la perpetua virginidad de María

Virginidad de María

Este tema es uno de los dogmas, o verdades que la Iglesia siempre ha proclamado: María, madre de Dios, madre nuestra, la Inmaculada, la Asunta, y la Virginidad. El fundamento bíblico a esta afirmación está presente en: Lc.1,26; Mt. Mt.1, 18-20; Ya en el Antiguo Testamento lo había profetizado Isaías: 7, 14. Pero la Iglesia y los santos ya desde los primeros siglos lo proclamaron como es el caso de San Ignacio de Antioquía (C.I.C, n. 496), San Agustín (C. 510), el concilio de Éfeso (431) y el Segundo concilio de Constantinopla le dio el título a María de “Aeiparthenones”, que significa virgen perpetua.

Los iniciadores de la reforma protestante, Lutero, Calvino, Zuinglio, y más tarde el iniciador de los metodistas, John Wesley, apoyaron esta doctrina de la virginidad perpetua de María. Posteriormente los protestantes modernos, exceptuando algunos metodistas y anglicanos, han rechazado este dogma.

La virginidad de María manifiesta la iniciativa absoluta de Dios en la Encarnación. Jesús no tiene como Padre más que a Dios. Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María porque Él es el Nuevo Adán que inaugura la nueva creación. El primer hombre salido de la tierra es terreno; el segundo viene del cielo (1Cor.15,47). La Iglesia a lo largo de los 21 siglos después de Jesús ha mantenido esta doctrina.
Juan Pablo II en una catequesis el 28 de agosto de 1996 dijo: “No hay razones para pensar que María modificó la voluntad de permanecer virgen que había expresado en la anunciación del ángel. Además, el significado inmediato de las palabras que Jesús dirigió a su madre y al discípulo amado, en la cruz: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo…” (Jn.19, 26) implica que María no tuvo otros hijos. La palabra “primogénito” significa literalmente “un niño no precedido por otro”, y, en sí misma, no hace referencia a la existencia de otros niños.

Podemos admirar a María, y decirnos: Tenemos una Madre admirable. Sí. Pero los hijos se parecen a sus padres. Yo que estoy casado, casada, ¿puedo imitar a María también en este aspecto? Sí.
Ser virgen significa vivir completamente desapegado de uno mismo, no vivir para sí, vivir para los demás. Así vivió María y así debemos vivir también nosotros. Nuestra vida tiene que ser un regalo para los demás.

María virgen es la entidad que puede ayudarnos a vivir como Ella entregados a los demás en una donación continua, en la familia, en el trabajo, en nuestras relaciones. Repitámosles siempre que podamos “Virgen santa, ruega por nosotros”

P. Severino Laredo Neila SDB