Análisis

Javier Gómez Graterol. Sugerencia para 2023: rezar la Liturgia de las Horas

Se sabe que muchos hacen propósitos para el año nuevo, que la mayoría no se cumplan es otra cosa, pero eso habla de nuestras motivaciones y fuerza de voluntad para trabajar en aquello que nos proponemos hacer para mejorar.

Dios, para todo lo que no podemos hacer con nuestras fuerzas humanas, nos da su gracia. Gracia, en términos estrictamente religiosos/teológicos, es una palabra de origen latino, “gratia” que inicialmente significa benevolencia, favor o beneficio que se recibe sin ningún tipo de merecimiento. Desde el punto de vista teológico, es Dios mismo en cuanto se autocomunica a nosotros por Jesucristo en el Espíritu Santo y nos renueva interiormente, es don de Dios que eleva a lo sobrenatural a la criatura racional haciéndola hija suya, partícipe de su vida. No se refiere única y exclusivamente al perdón de Dios se refiere además a la salvación del hombre: por ella, Dios enseña al hombre a rechazar los deseos mundanos, los actos impuros y evita pecar.

La gracia se obtiene mediante la oración. La oración alimenta el alma, fortalece la fe, nos ayuda a mantenernos en constante comunicación/comunión con Dios. La oración activa la fe.

Uno de los mejores medios para ser orantes, santificar el tiempo, oxigenar espiritualmente nuestras vidas y que por lo tanto, deberíamos incorporar a nuestros hábitos de año nuevo, si aún no lo hacemos, es practicar el hábito de la liturgia de las horas.

1. La primera razón por la cual yo recomiendo su práctica es personal: cada vez que la oro me recuerda constantemente el poder de Dios, me habla de su grandeza y omnipotencia, me ayuda a tenerla siempre en cuenta. Ante cualquier problema, me recuerda la Magnificencia de Dios y que para Él nada es imposible.

2. Es fácil crearnos el hábito con ella, ya que es en horas fijas que podemos seleccionarl

Benedicto XVI (Dios lo tenga en la gloria) decía: que a través de ella “nuestra relación con Dios sólo se enriquecerá a través de nuestro viaje junto a Él durante el día”.

3. Es una oración inspirada por Dios, desde los primeros tiempos, cuando rezamos con ella, rezamos como lo hacía Jesús, ya que Él, los apóstoles y la comunidad primitiva oraron también con los salmos (cf Mt 27,46; Lc 23,46; Col 3,16).

4. Es una oración con grandes dones, ayuda mucho a la santificación personal: la iglesia, entre todas las formas de oración cristiana, privilegia la litúrgica, reconociendo que, “por su naturaleza, está muy por encima” de las demás (SC 13). Además, “Los que participan en la Liturgia de las Horas pueden hallar una fuente abundantísima de santificación en la palabra de Dios, que tiene aquí principal importancia. En efecto, tanto las lecturas como los salmos que se cantan en presencia del Señor están tomados de la sagrada Escritura, y las demás preces, oraciones e himnos están penetrados de su espíritu” (Sacrosantum Concilium, n. 14).

5. Cada vez que oramos estas horas oxigenamos espiritualmente al mundo, ya que nos unimos a la Iglesia universal que, en diferentes partes del mundo la está orando a cada hora y con ello ayudamos a que se contrarreste y el mal y se haga reparación por las faltas cometidas.

6. Es fuente de vida espiritual, de unión con Dios: “mediante ella, en cierto modo, también por medio de ella se realiza el Misterio pascual” (V. RAFFA, La Liturgia delle Ore. Presentazione storica, teologica e pastorale, 154.161).

Es mucho lo que se puede decir al respecto en cuanto a los beneficios y bendiciones que atraerá para su vida, pero le dejo esta introducción al tema, para que profundice ( https://cutt.ly/ilh) . Dios con nosotros

Autor: Javier E. Gómez Graterol, religioso / periodista

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