Análisis

Javier Gómez Graterol: Posponer (o abolir) la maternidad

El pasado 14 de mayo fue Día de la Madres, fecha que históricamente fue promovida por una mujer que no tuvo hijos (!). Una vez le preguntaron a un niño de primaria si prefería a las madres jóvenes o a las mayores: él, sin pensarlo siquiera, respondió “me gustan más las jóvenes…  ¡duran más! “.

Uno de los últimos gritos de la moda de esta ideología de raíces marxistoides y completamente anti familia es el de hacer que todas las empresas  progre hagan que sus empleadas pospongan la maternidad, mediante el método de congelar sus óvulos, y eso es promovido como la última panacea de la realización personal para ellas.

La congelación de óvulos no es un método aceptado por la Iglesia. Sé que a estas alturas a muchos que dicen ser católicos no les importa y ni siquiera les interesa el saber el porqué, aunque su misma Iglesia, que tiene el poder de atar y desatar, cedido por Jesús, afirme que de eso darán cuenta al final de sus días.

Entre las razones del rechazo de la Iglesia es que, quienes promueven estas políticas de retraso de la maternidad ocultan que se necesitan más estudios para evaluar las consecuencias no deseadas de la congelación de óvulos y la fecundación in vitro sobre el feto.

Postergar la maternidad se vende hoy como una oportunidad de lograr mejores oportunidades de trabajo y así poder ofrecer mejores oportunidades a los hijos por nacer: 1. Por muy fatalista que parezca, no tenemos un almacén de tiempo. 2. No tenemos el mañana garantizado. 3. La mayoria de las mujeres que han tenido hijos tarde se arrepienten luego de esa decisión, sobre todo por los sentimientos que genera la maternidad y, al ser mayores, se sienten agotadas más rápidamente, en una edad en la que se aspira más a un ritmo de vida más maduro y de descanso.

4. Toda madre mayor tiene más riesgo de experimentar complicaciones durante el embarazo y el parto que las más jóvenes, y mayor riesgo de aborto espontáneo, dar a luz prematuramente y de tener hijos con deformidades.

5. Para nadie es un secreto que la edad tiene gran repercusión sobre las posibilidades de tener un embarazo. Estadísticamente hablando, la tasa de embarazo a término con niño vivo y sano en mujeres de menos de 35 años es del 50 %, en mujeres de 37, disminuye a 30 %, y en mayores de 40, cae a solo a 15 %. Resulta importante que la mujer conozca la importancia que tiene la edad sobre la fertilidad y lo tenga en cuenta en su proyecto de vida.

5. De fondo se sigue buscando “deconstruir” a la sociedad: la base principal de ella es la familia tradicional, y en ella, el papel de la mujer, con su capacidad de dar a luz, juega un papel protagónico. Se han visto ya borradores de leyes que eliminan la palabra mujer a cambio de “persona menstruante”, y vemos que ahora quienes dicen defender a la mujer no son capaces de definirla y quieren sacar la biología, la genética y toda evidencia natural u observable como parte del concepto, ya que lo que debe prevalecer, como sea, es la autopercepción.

La ideología actual busca arrasar la familia tradicional en vez de buscar políticas que hagan más conciliable el trabajo y los demás aspectos de la vida, es por ello que, como cristianos, hemos de elegir a políticos que promuevan valores familiares y orar en todo momento por nuestras autoridades (1 Tim 2,1.4). También las madres cristianas deben ser testimonio de que una vida en Cristo como principal referente es posible, feliz y es un camino real de realización personal hacia la santidad a la que somos llamados. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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