Cochabamba

Entrevista al jesuita Xavier Albó

Xavier Albó Corrons nació en Cataluña (España) y a sus 16 años ingresó a la orden de los Jesuitas. “Yo tenía otras tres opciones, pensaba que podía ser jesuita, Capuchino o Benedictino, pero a buena hora decidí ser jesuita por la apertura que tiene a nivel mundial y la cantidad de cosas que se puede hacer siendo jesuita, yo por ejemplo estoy con Cipca (Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, del que es uno de sus fundadores) y trabajo en las autonomías y estoy muy contento”, dice Albó sobre su filiación religiosa.

Su llegada a Bolivia ocurrió a pocos meses de consumada la Revolución Nacional de 1952 y la noticia le llegó cuando él apenas llevaba cuatro meses dentro la orden. “El Papa había encargado a una provincia de jesuitas, los Terraconences se llamaban entonces, que apoyaran a Bolivia y Paraguay o sea que en dos años nombraron a 80 jesuitas. Hubo una voluntad muy fuerte de poder ayudar al país porque estaba muy necesitado”, cuenta Albó sobre cómo llegó a esta parte del mundo. “Fue una decisión de los superiores de la que yo estoy muy contento”, asegura.

“Soy boliviano. Soy ciudadano boliviano. Esto es mi vida”, dice Xavier Albó y si bien Bolivia es el país donde ha vivido los últimos 60 años, pasó algún tiempo en España estudiando Teología; en Ecuador haciendo un doctorado en Filosofía y en Estados Unidos haciendo una carrera de Sociolingüística.

Este jueves pasado, Albó recibió en la ciudad de La Paz el Premio Internacional Linguapax 2015, en reconocimiento al aporte que ha desarrollado en la promoción de la diversidad lingüística y de la educación intercultural en pueblos y comunidades indígenas de Bolivia.

“Que quede claro que mi interés por la lengua es porque la lengua es una de las expresiones de la cultura y de la identidad”, dice Albó en una entrevista lograda un par de días antes de que reciba su premio. En ésta recordó un suceso que le marcó sobre la trascendencia del idioma para cualquier ser humano. “Los catalanes fuimos víctimas de las dictaduras de Franco y yo me acuerdo que cuando tenía seis años me enfermé, bien enfermo, y mi madre que era una santa, como todas las madres, pero la mía más, estaba preocupada porque no podía hacer una devoción el primer viernes, pero un buen día por la radio pasan un canto en catalán que era de la Virgen de Montserrat y le dio tanto gracia y le gustó tanto que puso la radio a toda mecha para que yo, en el segundo piso de la casa, escuchara. Esta presión contra la lengua originaria de España me marcó mucho desde pequeño. Éste es el empalme que puedo tener con las lenguas”, manifiesta.

¿Cómo se enteró de la existencia de Bolivia?

Cuando me nombraron para venir a Bolivia yo me enteré dónde estaba. Yo ya sabía que tenía dos capitales, porque desde niño me interesaba la geografía, pero conocer Bolivia propiamente fue viniendo aquí, cuando tenía 17 años. En mi llegada a Bolivia, mi lugar es Cochabamba (donde se quedó hasta los años 70), pero lo primero que nos llamó la atención fue que llegamos a tres meses de la Revolución del 9 de Abril y llegamos a un país que estaba en gran transformación. Pero nosotros como novicios estábamos medio aislados de lo que pasaba a pesar que estábamos viviendo donde ahora está el colegio Loyola, pero en seguida lo más obvio fue que habían dos Bolivias, la Bolivia urbana y la Bolivia rural, toda indígena, y con los cambios que entonces se estaban haciendo parece que se buscaba una especie de integración entre las dos.

Usted ha estado en tres momentos importantes de la historia boliviana: la Revolución del 52, las dictaduras y ahora el Estado Plurinacional. ¿Cómo evalúa esto? ¿Ha habido una evolución en Bolivia?

Sí, fíjate desde la perspectiva del censo de 1900 cuando se decía “esta pobre raza está condenada a desaparecer (aimaras y quechuas), además con la borrachera y todo y por razones estadísticas”, y no era nada estadístico sino que eran apreciaciones que había hecho el censo, hasta ahora hay una diferencia total. El Evo está muy feliz ahora que han aprobado el “Ama sua, ama llulla y ama kella” en las Naciones Unidas, pero se han olvidado dos: el llunku porque ahora el problema son los ama llunkus que para no perder su pega no son capaces de decir todo lo que saben y el otro que tendría que haber sido incluido es el ama chin, no calles si hay que hablar, que es una variedad del llulla. Hay un libro que se escribió hace poco con artículos de Luis Espinal que dice que callar es lo mismo que mentir. Yo le pondría cinco: Ama sua, ama kella, ama llulla, ama chin y ama llunku.

El problema de ahora es el llunku y el chin que como están en el poder y tienen fuerza…

¿A dónde cree que vayamos como país?

Siempre desde el poder y una vez que se llega al poder hay dos cosas, una que es positiva y otra que es negativa. La positiva es que uno tiene una visión global de todo y que por lo tanto cosas que desde su propia perspectiva –sin ver un contexto total– defendía, cuando lo ven en un contexto global hacen sus matizaciones y tienen que tener en cuenta a los que son de otras corrientes y eso es bueno. Es bueno tener una visión común de todo el conjunto, incluidos los enemigos, en cierta forma, eso es lo bueno. Lo malo es cuando uno llega al poder tiende a aficionarse, a encariñarse, engolosinarse y ya no quiere salir y no lo hace simplemente por cuestiones prácticas, para poder desarrollar el plan que tiene, sino porque le engolosina el poder y eso es el peligro también.

Hasta qué punto el Evo está para acabar de cumplir su plan o engolosinarse del poder, seguramente hay un poco de las dos cosas. En la medida que sea realmente para llevar adelante su plan comprensible, sobre todo viendo el caos en que está la oposición de que no tiene ningún líder.