La Paz

EL TEMPLO DE COPACABANA SUFRE UN ROBO

La madrugada del sábado, mientras los dos guardias de seguridad descansaban, alguien forzó el candado de la puerta trasera del templo de Copacabana  y se llevó láminas de plata, y otras piezas, que recubrían los altares.  La Fiscalía y la Policía investigan.

Las láminas de plata cubrían dos altares, entre ellos el principal encima del cual descansa la imagen, así como el recubrimiento de dos frontales de las mesas de los altares y varias piezas que cubrían el altar mayor, informó a La Razón el alcalde, Emil Quispe.
“Estudiaron, planificaron y ejecutaron el robo”, aseguró el padre René Vargas, sacerdote del Santuario de la Virgen morena, quien aclaró que la imagen de la Patrona de Bolivia está intacta.

El Alcalde indicó: “No tenemos un valor en bolivianos”, en referencia al material sustraído. En la misma línea se manifestó el Director General de Patrimonio, Marcos Michel, al indicar  que, hasta que la Fiscalía y la Policía Nacional no presenten el primer informe de la investigación, no se sabrá la cantidad exacta del material robado ni su valor económico.

“Sentimos dolor de saber que han sido sustraídas piezas del patrimonio”, manifestó René Vargas, al relatar que dos agentes vigilaban el templo, algo que no han corroborado ni el Alcalde ni el Director General de Patrimonio.

Quispe dijo que la seguridad depende de la propia organización del santuario: “Es muy independiente”. Por su parte, Michel indicó que no se conocerá con certeza quiénes estaban vigilando el lugar hasta que haya un informe policial.

Aventuró que durante el día de hoy podría presentarse un primer informe, que incluiría la cantidad de piezas robadas. “Con el registro que tiene el Departamento de Patrimonio vamos a hacer una valoración precisa”.

Desde el pasado 27 de julio,  Copacabana recibió a numerosos visitantes (unos 50.000), en su mayoría peruanos, para venerar a la Virgen, cuya festividad se celebró el pasado viernes. La actividad religiosa continuó ayer, pese al robo, pues únicamente la primera misa se celebró fuera de la basílica, para facilitar la tarea de la Policía Nacional.