Santa Cruz

HOMILÍA DEl CARDENAL JULIO TERRAZAS, 07-08-11

“PONER LA MIRADA EN EL SEÑOR”

Muy queridos hermanos y hermanas:

Creo que las últimas palabras del evangelio, la confesión de los apóstoles, puede resumir la exigencia de hoy para quienes nos creemos y nos confesamos cristianos, que podamos llegar a decir con convicción clara “verdaderamente tú eres el hijo de Dios”. Esto es lo que interesa en nuestra vida, podemos hacer muchas cosas, celebrar muchos acontecimientos, hacer muchas meditaciones pero lo importante es que nosotros desde el corazón, frente al Señor podamos decirle “verdaderamente tú eres el hijo de Dios”.

Esa es la profesión de fe más clara y quizá la más corta. Nos preparamos también para grandes acontecimientos estos días, hay que tomarlos como acontecimientos de nuestra fe, así como ayer hemos podido vivir desde nuestra fe, la alegría de una patria que la queremos cada vez más libre y soberana pero que la llevamos en el corazón y en la mente para seguir repitiendo en todas partes que es un deber y un derecho de cada uno de los que viven en la Patria de construir esta Patria para todos.

Hoy han puesto aquí delante la imagen de San Lorenzo, como ven no es para adornar la catedral, es para recodamos que estamos en unos días extraordinariamente nuestros. San Lorenzo es el patrono de toda la Arquidiócesis, de todos nosotros que vivimos y estamos dentro de la Iglesia que peregrina en Santa Cruz. ¡Hay que celebrar! Es una gracia de Dios, pero también nos recuerda, nuestro Seminario que lleva por nombre también San Lorenzo porque desearíamos que desde ahí, desde esa casa e formación quienes van a ser sacerdotes mañana puedan ir diciendo con entusiasmo “verdaderamente tú eres el hijo de Dios” y por ese motivo y por eso te busco y por eso dedico mi vida, mis talentos a formarme, no para ser un sacerdote más en la lista sino para ser el sacerdote que hoy necesita nuestra Iglesia.

Por eso lo tenemos aquí delante a San Lorenzo aquí en esta catedral dedicada también a él. No podemos quedarnos a un lado de este acontecimiento religioso que tenemos que vivirlo con alama y con corazón.

50 AÑOS DEL CUARTO CONGRESO EUCARÍSTICO ESTE MIÉRCOLES EN EL ATRIO DE LA CATEDRAL… PARA PROCLAMAR QUE CREEMOS EN EL SEÑOR DE LA VIDA.

Tenemos que prolongar más todavía el por qué debemos sentirnos orgullosos detener a este Santo Patrono. Es porque en el día de su fiesta nuestra Iglesia en Santa Cruz tiene que movilizarse para decirle gracias a Dios por el recuerdo y la vivencia de los cincuenta años del Congreso Eucarístico Nacional que se celebró en nuestra tierra. San Lorenzo nos invita a que aquellos días salgamos de la cueva o de la gruta en que nos encontramos para ponernos de pie y proclamar que el Señor de la vida es el Señor en el que creemos y que nuestras vidas tienen sentido solo si la vivimos de acuerdo a la palabra del Señor.
Tendremos esa eucarística de acción de gracias aquí en el atrio de nuestra catedral y desde aquí nos iremos al Cristo redentor, porque ese Cristo también hace cincuenta años fue levantado para que nuestro pueblo tenga un referente de paz, de justicia e verdad, para que realmente ese Cristo sea el que atrae a todos y los atraigan también para llevarnos a nuestro Padre.

Tenemos que agradecer a Dios por esa imagen levantada por la fe del pueblo cruceño y la fe del pueblo bolivianos. Por eso es que también vamos a hacer ese recorrido hacia el campo eucarístico en que se celebró el congreso.

NO ACEPTAMOS QUE CRISTO SEA SUPLANTADO.

Ojalá que después de todo podamos decirle al Señor “verdaderamente tú eres el hijo de Dios, no estamos buscando otros dioses, no aceptamos que tú seas suplantado por otros, nosotros te reconocemos solo a ti y porque tu estas caminando con nosotros, es que podemos caminar muchos más lejos todavía. No a recordar cincuenta años vacíos, sino a vivir otros cincuenta años en los que la fe sea clara, sea irme, sea valiente y sea sobre todo llena de esperanza y alegría para nuestro pueblo.

NO QUEDARSE ADMIRADOS O CONFORMES… HAY QUE IR A LA OTRA ORILLA, ACERCARSE A LOS QUE TIENE HAMBRE DE DIOS Y DE MENSAJES DE ESPERANZA.

En este ambiente resuena la palaba del Señor hoy día. Ese Cristo que dio de comer a tanta gente y que dispone dos cosas extraordinarias. Primero a los discípulos les dice que se crucen al otro lado del mar “vayan a la otra orilla”. Los discípulos habían sido los que ayudaron al Señor a repartir el pan de la vida a toda esa multitud hambrienta, los discípulos habían sido los que recogieron los doce canastos de los restos de pan para poder entregarlos a otros que también los necesitan.

Los discípulos estaban admirados pero la misión no es quedarse admirados, no es quedarse sentados diciendo ¡Que cosa linda ha hecho el Señor y también nosotros que estamos con ÉL. Vayan a la otra orilla, salgan, tiene que llevar esta alegría al otro lado, tiene que ser capaces de convocar también en la otra orilla a mucha gente que tiene hambre de Dios, que tiene hambre de mensajes de esperanza.

Esa es la primera cosa que Él dispone y eso se va repitiendo también hoy para nuestra Iglesia. No basta que nos quedemos con las cosas bonitas, no basta con que digan que somos el grupo religioso más significativo del país. El señor también nos manda, vayan a la otra orilla, vaya más allá, acérquense a ese otro que está lejos, no lo dejen en la soledad.

Y la segunda cosa que el Señor se pone a realizar es despedir al a multitud. Les pide que vuelvan a sus casas, decirles que su vida se ha transformado no para encerrarse en un seguimiento de fanatismo hacia Él sino que deben volver a sus hogares para vivir allí en familia todo el acontecimiento de la transformación que el Señor hizo de su hambre material en hambre espiritual.

EL SEÑOR SALE A NUESTRO ENCUENTRO EN MEDIO DE LAS DIFICULTADES.

Y después Él se retira a rezar en una montaña y lo hace solo. Ha mandado a los discípulos a despedir a la multitud y Él sube a orar con su padre, Él va a comunicarle a su padre lo que se va realizando a ya en el pueblo de Dios, pero también a escuchar a su padre cuál es el paso próximo que hay que dar para que en adelante se vaya construyendo de verdad el reino de Dios en medio de nosotros.

El evangelio nos describe que la barca en la que iban los apóstoles había avanzado bastante pero viene una tormenta difícil porque tenían que remar contra viento. El señor va al encuentro de ellos y se va caminando sobre el mar ¡otro gesto extraordinario del Señor! Él sale, Él va, Él se mueve para encontrar al amigó, el discípulo, a los amigos los discípulos que estaban allí en la barca. En medio de la tormenta esos hombres valientes ni siquiera se habían acordado del maestro, es el maestro que toma la iniciativa. Los discípulos lo ven de lejos, ven algo que viene sobre el mar y el único pensamiento que se les ocurre es que es un fantasma y se pusieron a gritar.

Mis hermanos, hoy también nosotros que estamos en la barca de la Iglesia y que tenemos que remar mar adentro y que tenemos que seguir llevando el mensaje a todas partes, en medio de las tormentas, en medio de las dificultades, podemos caer en el mismo error de los discípulos, ver solamente un fantasma y a lo mejor eso provoca que nos pongamos a gritar con desesperación.

Es el Señor el que tiene que decirles: no tengan miedo, soy yo, dejen le miedo a un lado porque el miedo es el que hace crear fantasmas por todo lado, sino miremos y constatemos lo que pasa en el mundo de hoy. El miedo a la guerra, el miedo al combate, el miedo a todo aquello que destruye la dignidad humana. Eso solamente es posible frenarlo y eliminarlo si es que no nos quedamos soñar con fantasmas que aterrorizan sino que busquemos la imagen de nuestro dios que se acerca n medio de nuestros problemas.

TENER LA MIRADA PUESTA EN EL SEÑOR PARA NO DEJARNOS HUNDIR POR LAS OLAS DEL NARCOTRÁICO, LA DELINCUENCIA Y LA INJUSTICIA.

Pedro como siempre: Si eres tu Señor deja que yo vaya caminando por las aguas. El Señor acepta y dice: ven…. Pedro comienza a caminar y posiblemente se queda admirado y se siente privilegiado del Señor de poder caminar igual que Él sobre las olas, pero las olas eran grandes, la tormenta era fuerte y el viento impetuoso. Pedro comienza a temblar, se olvida de mirar hacia donde estaba el Señor y se puso a mirar las olas, el tumulto, escuchar el ruido de las olas y se asustó y comienza a hundirse.

Acá aparece el maestro que no permite que su servidor, su Iglesia se hunda sino que El mismo va, le extiende la mano y lo saca del peligro. Por acá va el mensaje, otra vez el Señor que busca la manera de acercarse, de demostrar que nos ama.

Quizás tener un espíritu nuevo nos pueda ayudar San Lorenzo un espíritu que nos lleve a confesar a Dios por encima de todos los problemas y dificultades a preocuparnos de mirarlo a Él, de estar con Él, de seguirlo a Él y no dejarnos hundir por las olas del mal del pecado la delincuencia e injusticia que se comete cada día en nuestros ambientes.

Es el Señor que se acerca y le dice: hombre de poca fe. Es un mensaje hoy que nos invita a renovar la fe ¿Dónde estamos cuando hay problemas, dificultades, cuando las cosas no salen según lo habíamos planeado? ¿Dónde nos colocamos hoy como patria Boliviana cuando se reconoce que el narcotráfico ha penetrado casi en todas partes del país, cuando se reconoce que la inseguridad se campea delante de los ciudadanos.

Estas son las tormentas, las nuevas tempestades ¿Dónde se coloca la iglesia y cada cristiano? tiene que ser en un lugar que nos permita mirar al Señor estar con el Señor y aceptar su invitación de tomar la mano para que podamos salvarnos.

Todo esto que aconteció llevó a los discípulos a esa confesión extraordinaria: verdaderamente Tú eres el hijo de Dios porque cuando llego a la barca vino la calma, la paz y la tranquilidad.

UNIRNOS AL MILLÓN Y MEDIO DE JOVENES QUE REUNIRÁN EN LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD PARA ARRAIGARNOS EN CRISTO.

Hermanos y hermanas, es una invitación a renovar nuestra fe, una invitación que nosotros desde acá también como pide el Santo Padre nos unamos a ese millón de jóvenes que se reunirán en Madrid, es importante que sintamos como ellos que estamos arraigados en este Señor y que es el Señor el que nos hace crecer, nos edifica.

El Señor a través de la invitación del Santo Padre nos dice ser firmes en la fe. Dejemos que el Señor nos ayude a realizar no grandes cosas que distraen o alienan, el Señor se presenta como pequeña brisa, suave; lo dice el profeta Elías: no está en el terremoto, en las calamidades, en el fuego; Elías sintió que Dios que pasaba y no estaba en las cosas grandes sino en la suavidad de su presencia.

Hermanos y hermanas, después que sintamos esa esa suavidad de la presencia de Dios, tenemos que hacer como Elías: salir del lugar que estamos encerrados y ponernos de pie para que todo el mundo conozca que nos ha visitado el Dios de la alegría y de la victoria sobre el mal.

Este es el espíritu con que nos preparamos a celebrar los acontecimientos de esta semana Amen.

Oficina de Prensa del arzobispado de Santa Cruz.