Cochabamba

Cochabamba mostró su amor a Jesús Sacramentado

El arzobispo de Cochabamba, Óscar Aparicio, pidió ayer a las autoridades departamentales y municipales a trabajar por el pueblo cochabambino y cumplir con las promesas hechas siguiendo el ejemplo de Dios, durante la celebración de la fiesta de Corpus Christi.

“En esta semana hemos sido testigos de escuchar los planes de gestión, cuán importante es caminar en este sentido, porque las necesidades de este pueblo son más o menos similares. Los grandes desafíos están puestos allí y la palabra de Dios nos invita a caminar bajo sus preceptos”, se dirigió Aparicio –en su reflexión– al gobernador Iván Canelas y al alcalde José María Leyes.

Asimismo, recordó a la población que “Dios está presente, acompaña y camina junto a su pueblo” sin dejarlo desamparado, por lo que resaltó la importancia de confiar en él. Pidió a los fieles salir de intereses particulares para cambiar y pensar en el prójimo “al encuentro con el otro”.

La Iglesia Católica celebra Corpus Christi, la fiesta del cuerpo y la sangre de Cristo, que significa la presencia de Cristo en la eucaristía, que fue instituido el Jueves Santo en la Última Cena, donde Jesús convirtió el pan y el vino en su cuerpo y sangre.

Durante la celebración, al menos 15 unidades educativas llegaron desde la madrugada a la plaza 14 de Septiembre para construir los mosaicos, que cautivaron la atención de los fieles y transeúntes. Estas imágenes, hechas de sal, flores y aserrín pintado, hacían de alfombras en el piso. Fueron construidas con creatividad y colorido con temáticas del cuerpo y sangre de Cristo y la imagen del papa Francisco, entre otros.

Después de escuchar el pedido del Arzobispo, el Gobernador se comprometió a trabajar con todos los alcaldes para lograr el desarrollo del eje metropolitano y del departamento. “Cochabamba es lo primero y ése es el objetivo fundamental”, aseveró.

Como parte de esta fiesta religiosa se realizó la procesión con el Santísimo Sacramento que fue liderada por el Arzobispo, Canelas, Leyes, los directores, concejales, asambleístas y la población en general que recorrieron las calle Sucre, 25 de Mayo, Heroínas y Santivañez haciendo paradas en siete altares en los que pidieron por la familia, la unidad en el país, por el papa Francisco y por cada uno de los bolivianos.

Al final de la eucaristía, Aparicio bendijo a los presentes y los panes que llevaron como símbolo de una de las fiestas más importantes de la Iglesia Católica.

Quillacollo

El ambiente de fiesta por Corpus Christi también se apoderó de las calles de Quillacollo donde se armaron alrededor de 20 mosaicos entre familias, colegios y fraternidades folklóricas.

La misa fue presidida por monseñor Luis Sainz, quien llamó a la reflexión sobre la importancia de vivir la eucaristía en los diferentes ámbitos de la vida y de una forma activa durante la misa.

En la homilía, Sainz lanzó a los presentes diferentes preguntas para que cada persona se las responda y, de este modo, reflexionen sobre la solidez de su fe y la forma en la que la viven en su hogar, trabajo, con los amigos y en sociedad.

“¿Qué significa lo que celebramos? ¿A qué vengo? ¿Cómo participamos en la misa? ¿Participar en la misa me ayuda en mi fe? ¿Salgo a ayudar a los necesitados? (…) Reflexionemos sobre lo que significa la sangre y el cuerpo de Cristo en la vida de cada uno”, dijo Sainz.

El mosaico principal fue armado por la Asociación de Fraternidades Folklóricas y consistía en la imagen del Sacramento en el centro, el papa Francisco a la derecha y un sombrero de chola cochabambina a la izquierda.

Una vez finalizada la misa, se procedió a la procesión por los diferentes mosaicos. Se realizaron oraciones con énfasis en la familia, pues es considerada en crisis, según indicó Sainz. Entre los mosaicos, las autoridades municipales, el alcalde Eduardo Mérida, la presidenta del Concejo Aidé Mamani y el concejal Héctor Montaño trasladaron al Santísimo sobre sus hombros.