Cochabamba

Visita de la Madre General de las Hijas del Divino Salvador

La Hna. Amarilis Noemí Orozco Vásquez, Superiora General del Instituto Hijas del Divino Salvador (HDS), visitó a las comunidades de su Congregación en Bolivia, con el objetivo de animarlas, apoyarlas, motivarlas a seguir trabajando en la misión.

Este año, el tema principal de reflexión en comunidad fue la búsqueda de la santidad en lo cotidiano de las actividades. Al respecto recordaron que Mons. Pedro Arnoldo Aparicio, su Fundador, insistía en que el deseo de que ser religiosa, era un deseo de santidad y que no debían buscarla en otras fuentes sino en la vivencia de sus Constituciones.

“Me llevo la alegría de que mis hermanas están trabajando en unidad principalmente en el área de pastoral y dirección de escuelas”, expresó la Hna Amarilis. Mons. Aparicio, insistía que el fin principal de tener una escuela o colegio era llegar a las almas, que la infraestructura era como el envoltorio del regalo y que lo esencial estaba dentro y eran las almas. Entonces invitaba a las HDS a llegar a las almas de los niños, de los jóvenes, de los profesores, de los padres de familia y de esta manera tener un campo de evangelización mucho más grande.

La Hna. Amarilis expresó sentirse muy feliz entre sus Hermanas bolivianas. También mencionó haber trabajado 16 años como misionera en Bolivia y que le daba mucha alegría volver. “Mi único deseo, es que si es la voluntad de Dios y tengo oportunidad, al terminar este servicio que la Congregación me ha pedido pues mi deseo es retornar a Bolivia para continuar trabajando por los niños y por los jóvenes”, añadió.

La misión que realiza el Instituto Hijas del Divino Salvador en Bolivia está dedicada a la misión cristiana de la niñez y juventud; especialmente a la más pobre y abandonada. En Cochabamba tienen dos centros infantiles y una casa hogar para niñas de bajos recursos y abandonadas.

También fundaron la casa de acogida San Miguel Arcángel, que acoge a señoritas que ya cumplieron 18 años y SEDEGES ya no las puede acoger. “No podíamos seguir viendo cómo eran dejadas a su suerte al mundo sino que se abrió esta otra oportunidad a la cual pueden ingresar con toda libertad”, expresó la Superiora general de las HDS. En la Casa San Miguel aprenden a administrar su dinero, a buscar trabajo y al mismo tiempo estudiar.

“Gracias, queridas Hermanas por su trabajo misionero, por toda la labor pastoral que realizan en las unidades educativas. Las felicito por vivir en unidad, por cumplir un proyecto, horario comunitario y las invito a seguirlo haciendo. Les pido fortalecer cada vez más nuestra oración comunitaria y personal para que tenga más significatividad la labor apostólica educativa y catequistica. Las llevo en mi corazón y oro todos los días por cada una de ustedes”, añadió Hna. Amarilis.