Santa Cruz

“Una oferta del divino Maestro” – Homilía de Mons. Robert Flock, Obispo de San Ignacio de Velasco

Domingo 14 del Tiempo Ordinario – 5 de julio de 2020

Una oferta del divino Maestro

Queridos hermanos,

El Evangelio que acabamos de escuchar contiene una oración espontánea y gozosa de Jesús. “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.” Aquí, “los sabios y prudentes”, son aquellos sofisticados y eruditos que rechazaron las enseñanzas de Jesús y hasta sus milagros, calificándolo de blasfemo y endemoniado. En cambio, los “pequeños” son los que se dan cuenta que Jesús realmente representa “Dios con nosotros” por sus palabras y gestos de misericordia y bondad.

En el mundo de hoy no faltan aquellos sofisticados que descalifican a la religión y la Iglesia, como los marxistas que la llama el opio de los pueblos mientras predican la violencia, como los corruptos que consideran tontos a quienes que no aprovechan las oportunidades clandestinas para enriquecerse, y como los narcotraficantes que proveen el verdadero opio de los pueblos mientras alegremente destruyan la vida de niños, jóvenes y pueblos enteros.

Gracias a Dios que también hay en el mundo “pequeños” que optan por el bien, aunque por esto carguen una cruz. Muchas veces, los más sacrificados son los que consideran a si mismos como simples servidores que cumplen su deber. En esto imitan a Cristo Jesús que dijo “mi yugo es suave y mi carga ligera”. Estos días de pandemia hemos visto mucho de este heroísmo de parte de los médicos, enfermeras y otro personal de salud que siguen arriesgando sus vidas para atender a nuestra población en las peores condiciones. Sepan que ustedes están incluidos en esta oración de gratitud que Jesús dirige a su Padre celestial.

Hay otro grupo que también demuestra una actitud heroica de entrega silenciosa por su vocación servicial. Me refiero a los maestros y profes de los colegios, sean fiscales, de convenio y privados. Entiendo que muchos de ellos con sus propios medios han estado enseñando mediante WhatsApp y otros medios digitales. Aunque la constitución y los políticos siempre hablan de lo noble e importante que es la educación, sabemos que nunca lo dicen con los recursos correspondientes, como testifica el reciente Decreto Supremo para autorizar la Educación Virtual con su último artículo que dice: “La implementación del presente Decreto Supremo no implicará recursos adicionales del Tesoro General de la Nación.” (D.S. 4260).

Salud y Educación son los grandes reclamos de la población y la pandemia nos demuestra que en ambos necesitamos una reforma que no consiste en trivialidades como semestres versus trimestres, sino en promover la vida, la dignidad y la formación integral de las personas para enfrentar los desafíos de hoy.

Miramos el ministerio de Jesús. ¿A qué se dedicó en sus tres años recorriendo a los pueblos y sinagogas? Enseñaba y sanaba. Ganó el título de Rabbí, Maestro, no por ser titulado en la Universidad, sino por la sabiduría de su enseñanza. Y ganó el título de Señor, porque expulsaba demonios y sanaba enfermos. Quisiéramos que los políticos, en su afán para ocupar los espacios de poder, se dedicaran también a la salud y la educación. Es lo que más hace falta para salir de nuestra pobreza y postración, después de la honestidad e integridad de aquellos pequeños que, según Jesús, reconocen las cosas reveladas por Dios.

Como Iglesia queremos vivir lo que predicamos. Por esto tenemos una larga historia de trabajo precisamente en la salud y en la educación. Y hoy me complace anunciar una iniciativa de la Diócesis de San Ignacio en coordinación con las autoridades y organizaciones de educación. Vamos a grabar clases de las materias más importantes para transmitirlas a través de la Radio Juan XXIII y el Canal 9TV San Ignacio en horarios convenientes, para que los padres puedan asegurar la participación y sus hijos y los profes de los colegios que participan puedan hacer seguimiento mediante el WhatsApp. Así eliminamos los grandes gastos para megas y plataformas digitales. Pues, como todos sabemos, en Bolivia las empresas de comunicación nos dan el peor servicio al mayor precio de todo el hemisferio.

De todas maneras, esperamos que Dios bendiga esta iniciativa. Al mismo tiempo, queremos sugerir que el dinero que normalmente sería destinado al desayuno escolar y a los juegos plurinacionales, sea canalizado para que los alumnos y profesores tengan los megas necesarios para enviar y recibir las tareas y evaluaciones. Seguramente tendremos que aprender haciendo camino, pero vamos a hacer lo que podemos. Considerando que esto es una iniciativa de Iglesia, vamos a incluir a la religión en las clases que damos. Confiamos que nuestros alumnos estén incluidos también entre los “pequeños” que puedan captar la Palabra de Dios.

Sabemos que a nivel nacional los sindicatos de maestros se han pronunciado en contra de las clases virtuales. También sabemos que esta postura no representa a sus bases, ni mucho menos a las necesidades de los alumnos y el reclamo de los padres de familia. Es obediencia ciega al que ingenió el fraude electoral del año pasado y luego dio órdenes para cercar a las ciudades para que pasen hambre. En honor a los pequeños de las pititas que elevaron sus oraciones incansablemente al cielo, pidamos a Dios que frustre sus planes y que siga derribando a los soberbios.

Jesús después de agradecer a Dios por revelar su amor a los pequeños hizo una invitación especial: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.” Acogemos, pues, su oferta. Aprendamos el camino de la vida, no de los cínicos sofisticados, sino del Divino Maestro y humilde Servidor, Jesucristo.