Santa Cruz

El mejor pesebre – Homilía de Mons. Robert Flock – Nochebuena 2020

Queridos hermanos.

Siempre me ha gustado los pesebres que armamos en tiempos de Navidad. Me acuerdo la de mi madre, que era uno de los tradicionales con figuras de yeso, no muy grande, tenía donde poner una de las luces típicas de la época.

Durante mis años en Italia me maravillaba de los pesebres que hacían allí Los más finos eran tallados de madera, un artista ANRI. Costaban demasiado para mi billetera. Durante una vacación a España, un amigo compró un pesebre de porcelana de la empresa Lladró, solo cinco piezas. Yo compré uno de tres de un competidor, más barato. José y María estaban presentadas como niños, con su bebé, con expresiones muy cariñosas. Lo iba a regalar a mi madre, pero accidentalmente lo tumbé un día y se rompió la cara de María. Lo arreglé, pero la grieta en su rostro le dio una expresión de tristeza. Todavía lo tengo guardado en los EEUU, con otros; hay uno tallado con madera de olivo que compré en Israel y otro de madera que compré en Paraguay.

En mi primer año en Bolivia, fui al mercado Los Pozos y compré las piezas para hacer un pesebre, sencillo, al estilo de los pobres, lo tengo armado en mi oficina.

Otro que tengo, compré en Concepción, cuando todavía esta el Arquitecto Hans Roth. Es tallado en madera, la casita es como una iglesia misional, el niño está en una hamaca, y el pastor tiene chanchitos en vez de ovejas. Años más tarde, al pasar por San Miguel, compre un campanario que está en escala. Es mi pesebre chiquitano.

Muchas veces he llevado a los EEUU como regalos los jueguitos de Belén de vidrio que venden en Santa Cruz, y los de barro, con las figuras al estilo colla, y tengo un juego propio de estos en mi dormitorio; son muy frágiles.

Encontré uno especialmente bonito en Samaipata. Todas las piezas tienen vestidos de tela, y también representa a las culturas del interior. Lo he combinado con unos hermosos árboles tejidos que encontré en una feria navideña en Cochabamba.

Probablemente el mejor pesebre en San Ignacio es la que han preparado las Hermanas Clarisas ante el altar en su capilla. En Santa Cruz, la más grande y elaborado lo hacen las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Algunos pesebres, además de las figuras propias de la Natividad: el niño, José y María, Pastores y Reyes, y los animales, tienen toda una ciudad con las actividades de la gente. Es una manera de decir que Jesús es parte de nuestra vida cotidiana. En mi experiencia, las religiosas hacen los mejores pesebres. En vez de muchas luces, ponen plantas vivas y creen un ambiente que lleva el ojo a contemplar el niño.

Algo típico de Bolivia que no he visto en otras partes es que muchas veces la figura del niño es más grande en proporción que las otras figuras. Sacrifica realismos, para resaltar la realeza y divinidad de Jesús.

El primer pesebre en la historia fue realzado por San Francisco de Asís, con personas y animales vivos. Quiso representar visualmente la encarnación del niño Dios. Su iniciativa ayudó a superar una herejía de la época que decía que solo vale lo espiritual y no lo corporal. Es una idea falsa, pues Dios se hizo hombre con carne y hueso, en el seno de la Virgen. Asumió en todo, nuestra condición humana, menos el pecado, para salvarnos del pecado. Si la Virgen María le envolvió en pañales, que eran esencialmente trapos, por su pobreza, el niño Jesús los ensuciaba, como hace cualquier bebé.

Hace años deje de enviar tarjetas navideñas, optando por el correo electrónico. Pues llegan por correo postal con un año de retraso. Ahora estamos enviándolos por WhatsApp. Somos más hábiles con estos medios a causa de la pandemia.

Un amigo me envió uno que muestra la figura de la Sagrada Familia de manera muy sencilla, estilizada:  Sobre todo me gusta el mensaje, pues dice:

El mejor pesebre será siempre tu corazón.

¡Feliz Navidad!