Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso, periodista: Recuerda: tienes un ángel que te ayuda

La Sagrada Escritura esta llena de versículos y capítulos completos que hablan de los ángeles y arcángeles, de ello dan cuenta santos como san Gregorio Magno (Hom. 34 sobre los Evang.). Encontramos versículos en la Biblia como: “No desprecien a ninguno de estos pequeñuelos: Yo les digo que sus ángeles ven constantemente la faz de mi Padre que está en los cielos” (Mt 18, 10), y “Enviará al ángel del Señor junto a los que le temen y les salvará” (Sal 33, 8).

Dice también san Agustín: “Si creemos en la Sagrada Escritura, no podemos negar la existencia y la acción de los ángeles. Conocemos por la fe que existen los ángeles y leemos que se aparecieron a muchos, de forma que no es licito dudarlo” (Coment. sobre el Sal 103)

Los ángeles, además de llevar a Dios nuestras noticias, traen los auxilios de Dios a nuestras almas y las apacientan como buenos pastores, con comunicaciones dulces e inspiraciones divinas. Dios se vale de ellos para comunicarse con nosotros. Los ángeles nos defienden de los lobos, que son los demonios, y nos amparan (San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 2, 3).

El papa Francisco recomienda: “Acudamos a ellos frecuentemente en la oración, para que nos socorran en todas las situaciones de nuestra vida y nos ayuden a mantener la mirada fija en Jesús, nuestra única salvación”.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice: “De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles (cf. Hch 5,18–20; 8,26–29; 10,3–8; 12,6–11; 27,23–25)”, (CEC n.º 334).

“Desde la infancia (cf. Mt 18,10) a la muerte (cf. Lc 16,22), la vida humana está rodeada de su custodia (cf. Sal 34,8; 91, 10–13) y de su intercesión (cf. Jb 33,23–24; Za 1,12; Tb 12,12). “Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida” (S. Basilio, Eun. 3, 1). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios” (CEC n.º 336).

Conociendo brevemente la gran bendición que tienes en tu ángel guardián, no lo eches a perder incorporándole creencias Nueva Era ni supersticiosas. La Biblia dice en el Sal 8,5 que Dios nos hizo “un poco inferiores” (no especifica cuán poco es poco, aunque que vuelen, sean más inteligentes y unas cuantas ventajitas más, me dice que no es tampoco tan poco). Si se sabe también que Lucifer es un ángel caído (es decir, tan ángel como tu ángel guardian, solo que malo) ¿para qué adorar, negociar o buscar amistad con un zoquete que solo se diferencia de tu ángel en la maldad, te odia, y es el príncipe de la mentira?

Los ángeles te ayudan en todo. Vale la pena saber realmente quiénes son, separándolos de la imagen retorcida y supersticiosa que nos vende la Nueva Era y demás corrientes de superchería. Es bueno encomendarse al ángel guardián al comenzar el día, salir a alguna parte, y agradecerles al final del día, después de todo, a veces no nos damos cuenta de cuál peligro nos han protegido. Un abrazo. Gracia, paz y bendiciones de parte de Dios y la Virgen para ti y los tuyos.

Autor: Javier E. Gómez Graterol, religioso/periodista

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