La Paz

P. Fuentes: Las leyes que atentan la dignidad de la vida humana

Desde la Basílica Menor de San Francisco en la ciudad de La Paz, en el cuarto domingo de Adviento, Padre José Fuentes, Secretario General Adjunto de la CEB, reflexiona acerca de la voluntad de Dios sobre la humanidad. Alentando a  seguir el camino del Señor y no elegir el camino de la desobediencia que lleva a leyes que atentan contra la vida y contra la justicia: “Tendremos Feliz Navidad si abrimos a Cristo de par en par las puertas de la casa, de la familia, de nuestra vida, de las instituciones bolivianas y dejamos que entre el soplo del Espíritu Santo”, remarcó.

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IV Domingo de  Adviento (B) 2020

1.-El rey David quiere construirle una casa al Señor, un templo. No quiere vivir en una casa, mientras Dios vive en una carpa. Allí, en esa carpa, estaba el arca de la alianza que había acompañado a los israelitas en su larga travesía por el desierto. Pero Dios no quiere una casa, no quiere un templo.

Dios está preocupado, no por una casa de piedra, no quiere un templo, sino está preocupado por una casa dinástica; la continuidad de la dinastía de David. “Te haré grande y te daré una dinastía. Mantendré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas. Tu dinastía y tu reino durarán por siempre en mi presencia”. 2 Samuel. En esa promesa hecha al rey David se funda el mesianismo, es decir, la esperanza en la llegada de un Mesías, descendiente de Israel que traería un Reino de justicia a la tierra.

2.- ¿Qué nos enseña esta promesa sobre Dios? Que a Dios lo que realmente le importa, no es un templo, sino la elección de sus servidores. David fue un elegido de Dios, un servidor de Dios, importante en la historia de Israel. A Dios le importa la elección de sus servidores, sus colaboradores en este mundo, para hacer realidad el Reino de Dios. A Dios le importa la elección y la respuesta de los que le siguen en este mundo. Más que un lugar, le importan las personas a las que llama y elige para servirle.

Nos enseña además que lo importante, lo realmente importante es lo que Él hace para salvarnos. El tiene la iniciativa en la salvación. “Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella?”.  Nosotros creemos salvar a Dios con nuestra inteligencia, con nuestro talento, creemos saber y poder más que el mismo Dios. Pero no, Él es quien tiene un plan de salvación para salvarnos a nosotros. Nosotros somos simplemente unos salvados, que lo que debemos hacer es colaborar con Dios en su plan de salvación.

3.-En el Evangelio escuchamos el momento en que se cumple la promesa de Dios a David. Cuando Dios quiso, se reveló “el misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora”. Romanos

Una joven mujer de Nazaret fue la elegida para escuchar la Buena Noticia. Ella fue privilegiada, llena de gracia la llama el texto bíblico. “Alégrate, llena de gracia”. No se puede exagerar el papel de María en la historia de la salvación. Lamentablemente algunos grupos cristianos, fuera del catolicismo, no han entendido el papel salvífico de María. Ella fue la elegida por Dios para una misión insustituible en nuestra salvación. Cómo no venerarla, no hablo de adoración. Los católicos no adoramos a María, pero sí la veneramos   porque contribuyó en forma extraordinaria a nuestra salvación.

4.-El que va a nacer tiene las características de aquel prometido a David por el profeta Natán: “El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la descendencia de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. El que va a nacer es hijo de un Rey, David, a él se le da el trono, el reino que no acabará, el reino eterno. Sabemos que Jesús no era hijo de ningún rey, pero si José, su padre adoptivo, descendiente del rey David.

Las promesas de Dios se cumplen en Jesús.

5.-Pero la identidad del que va a nacer es todavía más elevada que la descendencia davídica. Veamos qué se dice de él en el texto del Evangelista Lucas: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios”. El que va a nacer es fruto del poder del Espíritu, sin intervención de varón, por lo que es plena y totalmente el Hijo de Dios. Un nacimiento extraordinario que viene al mundo y necesita una mujer que le acoja en su seno aceptando la misión que Dios le encarga.

María es la mujer elegida por Dios que aceptó la misión que le encargó Dios y con ello hizo posible nuestra salvación. Dios pidió colaboración a los hombres, en la persona de María. La salvación es iniciativa de Dios, pero necesita la aceptación, la colaboración nuestra para que sea posible.

María respondió en representación de la humanidad entera para que viniese al mundo el Hijo de Dios, el salvador de la humanidad.

6.- ¿Cuál fue la respuesta de María? “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.

Respuesta extraordinaria que es modelo de la respuesta que Dios espera de todos nosotros sus discípulos. Es una respuesta que implica disponibilidad al plan de Dios. María está dispuesta a poner toda su persona a disposición de Dios. María renuncia a todos sus planes para que Dios haga su obra, su plan, su voluntad en ella.

La respuesta de María significa que el plan de Dios es más importante que el nuestro. Si él nos llama a colaborarle no podemos sino responderle como María, con toda nuestra disponibilidad. Dejar nuestros planes y abrirnos al plan suyo, a la voluntad suya.

7.- Pero no es eso lo que hacemos. Formamos parte de una humanidad desobediente, una humanidad que elige hacer su propio plan. Elige los caminos de la desobediencia a Dios. Elige cerrarse a Dios, elige no creerle a Dios.

Hay jóvenes que quieren seguir el camino del Señor, el camino al que les llama el Señor, el camino del seguimiento al Señor y encuentran la oposición de todos. Se oponen sus padres, que ponen su plan personal sobre el de Dios; se oponen los amigos que ponen sus afectos sobre la voluntad de Dios.

En este mundo lo más frecuente es la desobediencia, es hacer nuestra voluntad, nuestro plan, lo que nos parece a nosotros.

Por ello elegimos la violencia, el placer, el alcohol, vivimos de espaldas a lo que Dios nos pide y cerramos nuestros oídos a Dios.

Por ello atentamos contra la vida. Hoy se opta a nivel mundial a favor de la eutanasia, o el aborto, acabar con la vida del enfermo o del no nacido, de acuerdo a nuestra voluntad, pero sin cuidar la vida que es voluntad de Dios, que forma parte de su plan. ¿Eso es ser progresistas? Las leyes en contra de la vida atentan contra la dignidad de la vida humana y, además, significan desobediencia a la voluntad de Dios.

O la persistencia del hambre y la miseria, que son atentados contra la vida y atentan contra lo más grande: el ser humano.

En el país, la reforma de la justicia, cuyo anuncio había creado esperanzas. Esperemos que el haberla diferido sea solo, un retraso y no, artimañas de los poderosos, para que la justicia siga siendo un instrumento político y no una servidora de la verdad. Que los más pobres no sean defraudados una vez más, porque eso sería desobediencia a la voluntad de Dios, que quiere la vida y la justicia para sus hijos.

8.-Navidad es celebrar la respuesta obediente de María, que nos salvó. Navidad es celebrar la decisión de Dios de salvarnos mediante la venida de su Hijo. Navidad es celebrar que la vida tiene sentido desde que el Hijo de Dios nos abrió la puerta de la esperanza y que no estamos solos en el mundo.

Pero Navidad es también celebración de nuestra respuesta a Dios. Es responderle positivamente. Aquí estoy, Señor. Cuenta conmigo. Aquí estoy para aceptar tu voluntad en mi vida. Para renunciar a mis caminos y acoger los tuyos.

Es aceptar su plan en nuestra vida. Es responder a Dios como María. Es celebrar que somos sus colaboradores en este mundo y que no podemos vivir de espaldas a lo que Dios quiere.

Una Navidad feliz es una Navidad en la que nos convirtamos a Dios y abracemos su plan, como María. Una Navidad Feliz es aquella en la que nos reconciliemos en la familia y acojamos a Cristo en el seno familiar.

Tendremos Feliz Navidad si abrimos a Cristo de par en par las puertas de la casa, de la familia, de nuestra vida, de las instituciones bolivianas y dejamos que entre el soplo del Espíritu Santo.

Dios nos ayude a acoger a Cristo.

P. José Fuentes Cano

Secretario General Adjunto

Conferencia Episcopal Boliviana

Fuente: Iglesia Viva