Cochabamba

Niño Jesús: devotos llenan los templos

Cientos de devotos recordaron ayer el Día de Los Reyes Magos con visitas masivas a los templos, para participar de la tradicional bendición de la imagen, con la cual representan el nacimiento de Jesús en Belén.

La misa de la Epifanía, bautizada así para nombrar la revelación del hijo de Dios que se hace hombre, estuvo marcada por la numerosa asistencia de familias a los templos, que llevaron consigo los diversos rostros del Niño.

Siguiendo la tradición del 6 de enero, Día de Reyes, los altares de las iglesias se llenaron de imágenes del niño con rasgos indígenas, vestido con tejidos andinos; el clásico, ataviado de túnicas de seda; el Cuzqueño, vestido con paños y resaltando su cabellera ondulada; y los más pequeños con las prendas pintadas, que cabían en la palma de la mano.

La misa en la parroquia de Cristo Rey estuvo marcada por la presencia de la imagen del Niño de Navidad que derramó lágrimas, que fue llevado a misa en una urna de cristal y ocupó un lugar especial en el templo.

Su presencia convocó a una gran cantidad de devotos que antes y al final de la misa se asomaron a la urna para ser testigos del fenómeno de la imagen que derramó lágrimas, al finalizar la misa de Navidad, en la Catedral Metropolitana el 30 de diciembre.

La familia Gutiérrez, que recibió la imagen como un obsequio en Navidad, participó de toda la eucaristía y se inscribió en la lista de la parroquia para que la misa sea celebrada en devoción a la imagen. Lo mismo hicieron otras familias que llevaron las réplicas del Niño Jesús y que pidieron que sus nombres sean mencionados.

El párroco de Cristo Rey pidió a los creyentes que se pregunten en este tiempo: “¿Cómo estamos llevando nuestras vidas?”. Dijo que el Día de Reyes recuerda cómo unos sabios de oriente siguieron la estrella hasta que ésta desapareció y fue reemplazada por el Niño, que se convirtió en luz.

“Los creyentes deben llevar sus vidas con la luz de Cristo; es el Señor quien debe guiar nuestros pasos, nuestras vidas; no busquemos llenar nuestras vidas con otras banalidades”.