La Paz

Niña Abigail: “Quiero ir a Jesús de Belén”

No había un solo lugar en el cuerpecito de la niña Abigail que no tenía hematomas, moretones, cicatrices o fracturas. El día que llegó al hospital Corea de El Alto, vomitaba sangre, se quejaba por el dolor y sólo decía y decía: Quiero ir a Jesús de Belén. El personal de ese centro de salud pensó que se trataba de una escuela, pero en El Alto hay “Jesús de Nazareth, Jesús Obrero, pero no Jesús de Belén”. Siete días después, la madrugada del miércoles 7, Abigail se fue con Jesús de Belén.

La enfermera auxiliar Lourdes Portocarrero fue la primera en verla el viernes 2 de diciembre. Y no podía creer que no había un lugar sano en ese cuerpo pequeño, que un día antes, había sido torturado por su madrastra, Brígida Mamani.

Ella deduce que Abigail fue golpeada con un palo y solloza cada vez que recuerda que la niña tenía heridas por todo lado. Detrás de una de sus orejas había equimosis; le sangraba la cabeza; apenas llegó al hospital le han cortado parte del cabello de la nuca, pero “no sabíamos dónde eran las heridas”.

Por cómo describe el sufrimiento de Abigail, da la impresión de que la enfermera Lourdes nunca antes había visto a una niña de siete años torturada. Tenía heridas internas y externas, vomitaba ya sangre, pero no levantaba el nombre de la mujer que la había golpeado hasta matarla, se quejaba por el dolor y decía y repetía: Quiero ir a Jesús de Belén.