Cochabamba

MONS. TITO SOLARI: ABRIRNOS AL DIÁLOGO

La llegada de los del TIPNIS a La Paz ha suscitado una gran emoción, han subrayado los periodistas, pero también ha causado una gran preocupación. En efecto ahora se evidencian unas diferencias en nuestra población: los que comparten la visión de los Indígenas y los que están a favor de construir Sí o Sí la carretera que atravesaría el Parque.

Así que una vez más estamos divididos! Cuál es la razón de estas posturas diferentes? Yo creo que estamos ante dos visiones del mundo y del hombre. Intentemos entonces profundizar ahora esta afirmación, dejando de considerar la situación particular que vivimos en el País. Por un lado están los que propugnan la cultura del desarrollo.

Estos hacen consistir el progreso de la humanidad en el avance de la tecnología, en el consumo casi ilimitado de bienes, en la superación de las enfermedades y, si fuera posible, de todo dolor y de la misma muerte. Para alcanzar este progreso se reduce la familia a un número mínimo de miembros, porque se prefiere el coche, la casa y tantas cosas, que se dicen necesarias, antes que los hijos. Se cargan a los papás de tantas ocupaciones, que no puedan ni constituir una comunidad de vida y de amor.

Se separan los padres de los hijos para ir lejos a conseguir más dinero. En fin para este progreso se vende la conciencia y se genera siempre mayor corrupción. El dios del desarrollo es el dinero! Por el otro están los que mantienen una relación vital con la naturaleza y la respetan; que toman la familia como el máximo de los bienes y la mantienen unida; los que viven soñando la paz y la armonía, dejando quizás a un lado tantas ambiciones materiales.

Qué pensar? Qué hacer?

Es importante comprender que no debemos satanizar o absolutizar ninguna de las dos visiones, más bien discernir los valores que de alguna manera ambas encierran.

Nadie puede negar, por ejemplo, que un buen desarrollo científico nos haya beneficiado en la salud o nos haya abierto los espacios de la comunicación. De la misma manera percibimos que un adecuado respeto de la naturaleza y una mayor valoración de la familia son necesarios para salir de la crisis de valores que nos está perjudicando tanto.

Lo que nos pasa en Bolivia es ciertamente una ocasión para reflexionar y comprender fenómenos más profundos que se dan en el mundo. Y sólo una actitud así nos permitirá abrirnos al diálogo y encontrar un nuevo camino para la vida y la familia, evitando odios y divisiones inútiles.

Mons. Tito Solari Capellari

ARZOBISPO DE COCHABAMBA