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Mons. Gonzalo del Castillo llama a renovar la fe

Mons. Gonzalo del Castillo, Obispo Emérito Castrense llamó a renovar la fe, durante la alocución de su homilía el día de ayer “Estamos cerca de concluir el año dedicado a la fe y estamos llamados a renovar nuestra fe. Esta misericordia la vemos también actuando en la conversión de San Pablo uno de los pilares de nuestra Iglesia”, dijo.

Queridos hermanos

Hoy tenemos que meditar sobre la palabra misericordia, desde las lecturas de la liturgia de este domingo. La palabra misericordia procede de dos términos: “miser” que hace referencia a todos los afligidos, y “cordia” que hace referencia al amor de Dios, como resultado hablamos del amor de Dios hacia cada uno de nosotros. Las tres lecturas de este domingo nos ayudan a profundizar este mensaje.

En la primera lectura se relata cómo el pueblo de Israel es infiel a Dios construyendo un ídolo de oro. Lo grave de esta infidelidad es reducirla a materia. Dios decide castigar esta infidelidad pero surge la intercesión de Moisés que logra el perdón de Dios. Se trata precisamente de la misericordia de Dios.

Estamos cerca de concluir el año dedicado a la fe y estamos llamados a renovar nuestra fe. Esta misericordia la vemos también actuando en la conversión de San Pablo uno de los pilares de nuestra Iglesia.

En el Evangelio escuchamos comparaciones muy importantes sobre el amor de Dios. Así tenemos la parábola de la oveja perdida, que ilustra la alegría que siente Dios Padre cuando lograr encontrar a una única oveja perdida. Cada persona es un tesoro para Dios, es la enseñanza que recogemos.  Nuestra respuesta, por tanto, debe ser la de confiar en el amor inmenso de Dios y acercarnos a Él.

Otra de las parábolas hace referencia a la de la moneda perdida que una mujer atesora y encuentra después de perderla. Es el ejemplo que tenemos que seguir para hacer todos los esfuerzos posibles para recuperar el verdadero tesoro en nuestra vida.

Alabemos la misericordia de Dios que nos alcanza en cualquier situación que estemos.

Por ello al concluir como agradecimiento damos un fuerte aplauso a la misericordia de Dios.