Cochabamba

Mons. Gelmi fue un “pastor en medio de sus ovejas”

Este domingo, en el que el Señor nos pregunta “¿Y ustedes, quién dicen que soy yo?”, y para Mons. Ángel Gelmi ¿quién era Jesús?.

“Jesús era su vida, era su corazón, era su mente, era todo”; durante la homilía de Mons. Tito Solari en la Catedral Metropolitana de San Sebastián de Cochabamba, recordó la figura de Mons. Ángel Gelmi, quien falleció el pasado viernes 17 en Italia.

Mons. Gelmi quedó huérfano muy pequeño y fue acogido por Padre Berta en la Ciudad del Niño, fue allí donde nació su vocación al sacerdocio.

Padre Gelmi vino a Cochabamba y trabajó en la Parroquia de Sacaba, pero él se preocupaba de los “más pobres, los humildes, los campesinos”, fue entonces que visitó las comunidades más alejadas y convivió con ellos. Paso de ser un “alpinista en Italia, a un andinista en Bolivia”.

Mons. Tito cuenta que padre Gelmi “vivían en las alturas de Sacaba, por ahí fue a vivir en una comunidad y vivió con unos campesinos en una choza, dormía sobre la paja como los campesinos, convivía con ellos y hablaba el quechua con ellos, aprendió el quechua mejor que el italiano, hablaba el quechua, cantaba en quechua, componía poesías en quechua, era quechuista nato”.

Fue entonces cuando el Santo Padre lo quiso Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, padre Gelmi obedeció pero “con una condición”: “que no le dieran una oficina en la ciudad, que él quería seguir acompañando a los de las alturas, a los campesinos”. De modo que se encargó de la Pastoral Rural, sobre todo de las Vicarías Ayopaya, Independencia, Cami, Morochata, Cocapata; y la Vicaría de Capinota hasta Bolívar; las Parroquias de Pongo y Tacopaya. También se preocupó por los huérfanos y los más pobres de Tapacarí y Titagallo por lo que abrió dos internados para “los chicos”.

Padre Gelmi fue un “pastor en medio de sus ovejas” como diría Papa Francisco “un verdadero pastor que no se preocupaba por la comida, de los lugares donde tenía que vivir, o dormir”.

Gelmi visitó todas las comunidades de las montañas, todos los rincones en muchas comunidades de  las más alejadas, “estoy seguro que solo él llegó, ningún otro sacerdote, a pie cuando no había caminos para llegar o con su sheep que lo ha conducido por todas partes”, dijo Mons. Solari.

“La iglesia siempre recuerda las grandes figuras” expresó, y haciendo el memorial de la muerte y la resurrección de Jesús, “Mons. Ángel ha entrado en esta experiencia vital de la muerte, y su muerte se ha unido a la de Cristo y lo recordamos como la figura que ha servido en esta diócesis por casi 50 años, 30 años como obispo y que ha dado la vida por los humildes, campesinos, los pobres y los niños. Que la Virgen nuestra madre lo premie, le conceda un lugar especial en el cielo”, concluyó Mons. Tito Solari.