La Paz

Mons. Arana: Que nuevos gobernantes actúen con prudencia y no recaigan en errores del pasado

Mons. Giovani Arana, Administrador Apostólico de la Diócesis de El Alto, en la celebración de la Eucaristía, este domingo 8 de noviembre desde la Basílica Menor de San Francisco en la ciudad de La Paz, manifestó el deseo que tiene la Iglesia sobre las nuevas autoridades que asumen hoy el mandato del país, “nuestro deseo es que actúen con prudencia sabiendo que sus acciones tendrán también consecuencias sobre la población, que no sean como los necios que insisten y recaen en errores del pasado”, señaló.

                                                         Homilía Mons. Giovani Arana

HOMILÍA

DOMINGO XXXII – ORDINARIO

8 de noviembre del 2020

  • Bien venidos a esta celebración, buen domingo para todos, un saludo también para quienes nos siguen por otros medio de comunicación. Los texto de la liturgia de hoy nos invitan a reflexionar sobre el estar preparados para la segunda y definitiva venida del Señor y se nos dice que prepararse es estar en vigilancia, ayudados además por la sabiduría que viene de Dios, sabiduría que nos permite enfrentar las cosas de modo diferente, incluso aquella realidad tan dolorosa como es la muerte.
  • La primera lectura este texto tomado del capítulo 6 del libro de la Sabiduría dice ya al inicio: “la sabiduría es luminosa”, será importante recordar que la sabiduría en el lenguaje bíblico no es el acumular conocimiento, no se logra tener sabiduría por mucho estudiar, la sabiduría vendría a ser la esencia de lo bueno, de la felicidad, quien posee sabiduría podrá pensar correctamente para tomar decisiones acertadas y vivir una vida justa ante Dios, es decir de acuerdo a su voluntad de Dios. Es este sentido volviendo al texto de hoy hablar de que la sabiduría es luminosa significa reconocer que la sabiduría es la que iluminará nuestras decisiones.
  • Muchas veces en la vida nos enfrentamos ante situaciones que exige de nosotros que actuemos, que decidamos con sabiduría, pero lo debemos también reconocer que muchas veces decidimos y actuamos lejos de la sabiduría, anteponemos otros criterios por ejemplo intereses personales o también beneficios inmediatos y no somos capaces de ver más allá de lo que a mí me beneficia, no somos capaces de ver el bien común y buscamos lo inmediato, no somos capaces de ver las cosas a largo plazo me sirve a mí y me sirve ahora, después ya no me preocupa.
  • Esto traerá sus consecuencias, por un lado nos hace insensibles frente a las necesidades de los demás no somos capaces de crear empatía frente al sufrimiento del otro y lógicamente nos sumerge en una cultura del individualismos, en la cultura del sálvese quien pueda. Dejémonos iluminar por la sabiduría que viene de Dios, dejemos que sea ella la que oriente nuestro camino cristiano, busquemos salir de la oscuridad del egoísmo que hace daño y nos deshumaniza.
  • Pero además dice el texto de la primera lectura refiriéndose a la sabiduría: “Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean”, ya el desear la sabiduría hará que esta se haga presente en nuestra vida, pero desear la sabiduría significa estar consciente de que mi vida debe ser orientada por ella, no puedo pretender desear la sabiduría y continuar viviendo contraría a ella, al momento de desearla, de buscarla debemos saber que estamos aceptando asumir también un estilo de vida y lo más lindo del texto es que se nos dice que la sabiduría va al encuentro de quien la desea. Aquí me pongo a pensar en la imagen de Dios, de Dios que siempre toma la iniciativa y es que el  texto podríamos decir que llega a personificar a la sabiduría en las acciones de Dios, de Dios que sale a nuestro encuentro, de Dios que busca nuestro bien. Entonces será tarea nuestra el desear la sabiduría para que ella venga a nuestro encuentro y así podamos decidir nuestras acciones y acercarnos más a la felicidad plena, les invito a que hagamos parte de nuestra oración aquello que hemos repetido en el salmo: “Mi alama tiene sede de Ti, Señor” es una forma de desear la sabiduría en nuestra vida.
  • En los días pasados hemos recordado de modo espacial a nuestros difuntos acompañados de algunas tradiciones propias de cada región, hemos rezado por ellos y seguramente muchos de nosotros hemos reflexionado sobre la realidad de la muerte, una realidad dolorosa, que muchas veces no la podemos explicar, no la podemos asumir. En ese sentido san Pablo en el texto de la segunda lectura nos dice: “No queremos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros” para san Pablo estaba claro que la muerte encuentra sentido en la muerte y resurrección de Jesús por eso nos dirá también, “Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con Él”, la muerte será vivida desde la esperanza solamente si profesamos nuestra fe en Cristo muerto y resucitado, todo lo demás no nos ayuda, nos mantiene como se dice en el texto, sumergidos en la tristeza.
  • Por eso si queremos superar aquellos momentos de tristeza que nos causa la muerte de un familiar o algún amigo debemos acoger con profunda fe el aconteciendo de la Resurrección, saber que Dios por medio de Jesucristo nos ha prometido la participar de la vida eterna.
  • El evangelio de este domingo tomado del capítulo 25 de san Mateo nos habla del estar prevenidos, del estar preparados para aquel día en el que el Señor vuelva por segunda y definitiva vez, podemos decir que toda la vida cristiana apunta a ese día, vivimos peregrinos en este mundo esperando aquel momento, por eso toda nuestra preocupación debe apuntar a ese día, esa debe ser la actitud de todo discípulo de Jesús, fijémonos a quien se dirige Jesús en el evangelio de hoy dice: “dijo a sus discípulos esta parábola”, lo dirige a quienes ya se han hecho discípulos de Jesús a quienes ya han aceptado a Jesús como Maestro aquí la primera enseñanza, nosotros también somos discípulos de Jesús, por tanto será también tarea nuestra el no solo quedarnos pasivamente esperando aquel día del retorno del Señor, debemos estar vigilantes y prepararnos cada día para aquel momento.
  • El evangelio de hoy nos presenta la parábola de las vírgenes necias y prudentes, Jesús hace una comparación entre aquellas que supieron estar preparadas para el momento en el que el Señor llegó y así entraron a participar de la boda, dice concretamente el evangelio: “las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta”, pero también están aquellas que no pudieron entrar dice el evangelio: “llegaron las otras jóvenes y dijeron: Señor, señor, ábrenos…Pero él respondió: Les aseguro que no las conozco” claramente aquí se hace una contraposición entre el necio y el prudente, el necio vendría a ser aquel que insiste en su errores y se aferra a posturas o ideas equivocadas, por el contrario el prudente es aquel que piensa los efectos de sus acciones, entonces tomará en la mayoría de las veces decisiones acertadas.
  • Claramente estamos invitados a actuar en nuestra vida con la prudencia necesaria, sabiendo que nuestras acciones tendrán consecuencias y aquí es necesario recordar que si mis actos son malos las consecuencias también serán malas, tanto para uno como para los demás. En cambio las acciones buenas tendrán por resultado y consecuencias también buenas, el prudente sabe de eso, por eso busca actuar correctamente, en cambio el necio no, aun sabiendo todo esto seguirá actuando equivocadamente.
  • En pocas horas más asumirán el poder en nuestro país nuevas autoridades, tendremos nuevos gobernantes, nuestro deseo es que actúen con prudencia sabiendo que sus acciones tendrán también consecuencias sobre la población, que no sean como los necios que insisten y recaen en errores del pasado.
  • Seguro que han estado enterados que la pasada semana los Obispos de Bolivia hemos estado reunidos en Asamblea y hemos enviado un Mensaje al pueblo de Dios, quisiera rescatar algunos aspectos centrales de este Mensaje ya el título es una invitación concreta dice: “Por una convivencia de hermanos entre todos los bolivianos”, una invitación a que todos aprendamos a convivir a partir de nuestras diferencias sin la necesidad de enfrentamientos.
  • Comienza el mensaje por una llamada la conversión dice: Estamos llamados a mantenernos en constante actitud de conversión personal, pero también debemos renovar estructuras al interior de la Iglesia; una de ellas son las parroquias. Hacemos un llamado para que todos los miembros de las comunidades: obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, y agentes de pastoral comencemos un serio camino de conversión haciendo de nuestras parroquias comunidades al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia.
  • También el Mensaje hace referencia a la triste experiencia de la pandemia que aún estamos viviendo se dice: La experiencia de la pandemia, a causa del COVID19, ha significado para todo el mundo enfrentarse a situaciones inimaginables, la única forma de salir de esto es permanecer unidos.
  • Y termina haciendo un llamado a la reconciliación, se nos dice: Es la hora de la reconciliación. Es hora de comenzar de nuevo como país y seguir caminando por la historia, reconociendo errores y teniendo la capacidad de pedir perdón y de perdonar. No podemos estancarnos en resentimientos y rencores. Es tiempo de que sanemos nuestras heridas causadas por la división y el enfrentamiento entre bolivianos.
  • Pidamos querido hermanos al Señor, nos conceda el don de la prudencia, que aparte de nosotros toda actitud necia, que con su ayuda podamos trabajar cada día preparándonos para aquel momento en el que el Señor vuelva, recordemos siempre estas palabras de Jesús: “Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.”