Pando

“María, nuestra Madre, acompaña nuestro camino de fe”. Mons. Eugenio Coter

María la mujer madre, discípula y creyente fue el centro de la reflexión que ofreció Mons Eugenio Coter, Obispo de Pando, en la homilía de la Misa que celebró la mañana de este domingo en la  Catedral Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Riberalta.  

¿De qué han escuchado hablar? Ustedes me dirán de cambiar el agua por el vino. Ciertamente esto no es un milagro. Juan, que lo escribe, es muy claro y al final nos dice “este fue el primero de los signos de Jesús”. En el Evangelio de Juan no se habla de milagros, se habla de signos.

Quien está invitado a la boda no es Jesús, es invitada María, su mamá. La invitación no empieza por Jesús sino por María, y María no se relaciona con los novios sino con los sirvientes. María es la invitada a la boda pero sin embargo Jesús toma el protagonismo por ese diálogo con los siervos. Jesús inicia acá su hora y empieza a servir a los demás, ayuda a las perdonas a introducir en sus vidas aguas de vida verdadera. Les pregunto ¿tenemos en nuestro corazón un agua que nos hace vivir? Es Jesús el agua viva, es Él que da el color a la vida.  Jesús se nos presenta y nos pide espacio para vivir en nosotros. María nos invita a estar atentos a Jesús “hagan lo que Él les diga”.  

María es el camino que nos ayuda a llegar a Jesús.

María es la mujer que hace un camino que permite a Jesús que entre en nuestra vida, y es a esta Mujer que Jesús nos invita a apoyarnos porque ella nos ayuda a estar atentos y dejarnos conducir por Él. Y es a esta Mujer que Jesús confía a sus siervos.

Si no tienes a la Virgen María en tu casa, ¿de verdad eres discípulo de Jesús?

El Evangelio de Juan dice esto: “y el discípulo se la llevo a su casa”. María es la que introduce el camino a Jesús, ella es que acompaña porque ella es quien ha caminado y ha experimentado la fatiga de creer y de fiarse de Dios, y es tan así que la última cosa que Jesús  hace en la cruz es un regalo “ahí tienes a tu Made”, claro que Dios es Él, claro que el que salva es Él, pero ahí tienes a tu Madre que te ayuda en el camino de la vida. María es el regalo que nos da Jesús desde la cruz.

Dejémonos acompañar por María en el camino de experimentar la alegría del Evangelio en la historia de todos los días.