Cochabamba

Manifestación de fe y tradición en entrada autóctona de la Virgen de Urcupiña

Ever Casilla tiene seis años y es uno de los bailarines más jóvenes de la Entrada Autóctona de Quillacollo. Contorneándose al ritmo de la sicureada interpreta su pequeña zampoña. Su fraternidad, representa al ayllu Majasaya de la subcentral Chullpani Huayllas, de Tapacarí.

Hace 16 años emprenden viaje hasta Quillacollo para rendir su homenaje a la virgen de Urcupiña. Pedro Choque Flores, su líder, dice que la visita al santuario se realiza desde tiempos pasados.

Cerca de 40 agrupaciones autóctonas participaron ayer de la décima sexta versión de la entrada que congregó a agrupaciones de Quillacollo, de comunidades vecinas y de otros departamentos.

La mayoría interpretaron tarkeadas y sicureadas. También hubo la participación de fraternidades de saya afroboliviana, pujllay y tinku.

Los danzarines de la Unidad Municipal de Discapacidad fueron los primeros en ingresar. Le siguieron la Tarkeada de Quillacollo, Centro Cultural Qamaquis, los Chunchus de Santiago de Anzaldo, Los Lechi Guayos de Cocapata, entre muchos.