Cochabamba

Víctor Codina: El Papa dejó mensajes importantes no solo para Bolivia, sino para Latinoamérica

La visita del Papa Francisco a Bolivia los días 8, 9 y 10 de julio recibió comentarios positivos y negativos que van desde un encuentro pastoral exitoso hasta una manipulación mediática por parte del Gobierno y un expendio de gastos excesivos en lo referido a la organización. Sin embargo, para el sacerdote y teólogo jesuita, Víctor Codina, basta con recorrer los distintos escenarios por los que el Papa hizo su paso para rescatar los mensajes más significativos que dejó a la sociedad boliviana y también latinoamericana.

Cuando Francisco llegó a La Paz el 8 de julio, inició su primer contacto con Bolivia agradeciendo la posibilidad de su llegada a un país de marcada belleza y diversidad. Es ahí, resalta Codina, que se hizo una alusión que no fue resaltada lo suficiente, pero que tiene una gran importancia: el fenómeno de la migración, es decir, los miles de bolivianos y bolivianas que están en el extranjero y que con su trabajo aportan al bienestar de sus familias de la nación.

Otro aspecto que el padre Codina considera necesario reflexionar es el mensaje de Francisco a las autoridades del país, sobre la necesidad de generar diálogo en los países y no levantar muros, sino puentes, pues es un mensaje de validez universal e insiste en que ni el objetivo del discurso ni de la visita en general deben ser focalizados en el tema marítimo.

“Me parece a mí que es equivocado pensar que el tema del mar ha sido el centro del mensaje del Papa y de la venida del Papa, la alusión al mar no estaba incluida en el texto original, sino que fue una improvisación de él, típica de cuando se encuentra en un contexto y piensa que tiene que añadir algo”, manifestó.

El 9 de julio, en la celebración eucarística en Santa Cruz, Codina asegura que Francisco insistió en procurar siempre el compartir y evitar una sociedad del descarte. Por la tarde, de ese mismo día, en el encuentro con religiosos, religiosas y seminaristas el Papa insistió mucho en la cercanía que debe tener la vida consagrada al pueblo, además les recordó que no deben olvidar el origen de las raíces, su procedencia.

Sin embargo, Codina considera que el mensaje más fuerte pronunciado por el Papa, no solo para Bolivia, sino de todo el viaje por América Latina fue el encuentro con los movimientos populares donde se refirió al cambio del sistema económico y cuando sorprendió al pedir perdón por la participación de la Iglesia Católica en el genocidio de seres humanos durante la época de la colonia.

“El Papa habló con el corazón abierto diciendo que ellos (movimientos populares) sean los que tienen que transformar la sociedad y que el sistema ya no tiene vigor, hay que cambiarlo. También con un acto bastante extraordinario dijo que la iglesia en la colonia había participado del genocidio y pidió perdón, fue una confesión que llamó la atención por la sinceridad y la valentía”, resaltó.

Finalmente, en su visita al penal de Palmasola manifestó la necesidad de diferenciar entre la condición de ser recluido y la de ser excluido. Además, el abrazo fraternal a los privados de libertad, desde el punto de vista de Codina representó el abrazo de la misericordia de Dios al pueblo entero, y sobre todo al pueblo pobre.

Por tanto, después de todo lo recorrido durante esos tres días y a un mes de esa visita que ya es parte importante de la historia boliviana, Codina considera que lo importante es que los mensajes del Papa Francisco sirvan para que la sociedad busque el bien común y que trabaje por un país que camine en paz, en justicia, en armonía, en diálogo y en respeto.

“Yo creo que lo se debería quedar es con un esfuerzo por el diálogo entre todos porque ya no podemos vivir con exclusiones, un país polarizado entre unos y otros por motivos económicos, políticos, raciales o culturales, sino el colaborar todos, el dialogar todos”, concluyó.

Víctor Codina es sacerdote jesuita y teólogo de origen español, vive desde hace más de tres décadas en Bolivia. En 1971 tuvo la oportunidad de ser invitado por el padre Jorge Mario Bergoglio, ahora Papa Francisco, a la Argentina para impartir unas charlas de vida religiosa. 43 años después fue reconocido y saludado por el Papa, a quien además pudo entregarle y dedicarle su reciente libro titulado “El Espíritu actúa desde abajo”.