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La visita de Juan Pablo II sigue en la retina de los bolivianos

Invitado. El anuncio de la llegada del papa Francisco, permite revivir testimonios de fe y de emociones que dejó la llegada de Karol Wojtila a Bolivia en 1988.

Aún vienen a la mente de Roxana los recuerdos de aquel memorable evento. Enfundada en su uniforme escolar y entre una multitud de gente, aguardaba junto a sus compañeros del colegio Bellas Artes, la llegada del papa Juan Pablo II .

Tocar la flauta, nunca tuvo tanta importancia ni para ella ni para cientos de niños que actuaron para Su Santidad pues afirma que solo hoy comprende la importancia de conocer a un ser tan excepcional e irreemplazable como Karol Wojtila.

“Había euforia en la gente, los estribillos eran Juan Pablo II te quiere todo el mundo, Juan Pablo hermano ya eres boliviano y así hasta que llegó y la gente se calmó…El papa Juan Pablo tenía eso, era muy carismático y sabía llegar a todos, su castellano era perfecto”, recuerda la mujer que aún guarda en el baúl de sus recuerdos el pañuelo que enarboló en aquel momento y que hoy se convierte en uno de los símbolos más preciados de su familia.

Juan Pablo II aterrizó el 9 de mayo de 1988 en El Alto y tras varios actos en La Paz, recorrió sucesivamente Oruro, Cochabamba, Sucre, Santa Cruz y Trinidad, desde donde partió a Perú.

“Para mí y para mi familia tuvo un significado muy especial estar cerca del Papa, lo guardo como uno de los recuerdos más importantes y que más ha marcado mi vida”, manifiesta consciente de que una eventualidad similar podría volver a suceder en el país con la llegada del papa Francisco.

Acercó a la Iglesia universal con el pueblo boliviano. “Fue un momento emocionante y cercano entre la Iglesia universal y el pueblo boliviano”, comenta el canciller del Arzobispado de Santa Cruz, Raúl Arrázola, mientras muestra aún una revista en donde registró la visita del Papa y la cual guarda como uno de sus mayores tesoros.

“Fue un histórico que unió a todo el país y a toda la Iglesia católica que vivió uno de los momentos más trascendentes de su historia”, expresa a tiempo de rememorar aquella ceremonia en el aeropuerto de Trinidad donde el santo padre compartió con las minorías étnicas del país entre ellas las de Chiquitos, Guarayos, San Ignacio de Moxos y otros.

“Era una emoción indescriptible entre las personas que asistieron, que se desesperaban por comulgar de mano del papa, tocarlo o fotografiarse con él. Fue un momento tan cercano que emocionaba a cualquier persona no solo a los sacerdotes y miembros de la iglesia”, recuerda el religioso.

Es que los principales aeropuertos del país se convirtieron en verdaderos mares de personas que se daban formas para poder presenciar aquella imponente visita.

Una de ellas fue la señora Celestina Cuéllar, que cargó con sus cuatro hijos y se abrió paso entre la multitud de personas para ver al máximo representante de la Iglesia en aquella época.

“Creo que no existen palabras para describir las sensaciones de aquel momento tan importante para la Iglesia católica de Bolivia, lograr la presencia de la máxima autoridad de la Iglesia, creo que unió a la comunidad cristiana y transformó vidas, como es mi caso”, dice la mujer que ahora se dedica a ser una laica de la Iglesia San Francisco Solano, en el barrio Héroes del Chaco.

“Todo el pueblo boliviano se emocionó y doy gracias a Dios por haber sido parte de ese momento que transformó mi vida y la de mi familia”, señala Celestina que se dedica al trabajo comunitario y presta servicios de asistencia religiosa en sus tiempos libres.

La visita movió todo un sistema de la Iglesia. Lograr que todo quede a punto, y que tanto los feligreses y Juan Pablo II, tengan la atención y seguridad necesaria movió a toda la Iglesia católica del país, que supo encarar con seriedad la eventualidad.

“La preparación a la visita del papa Juan Pablo II se conoció dos años antes de mayo de 1988. Por ese motivo la Conferencia Episcopal, principal institución que prepara las visitas papales, convocó a sacerdotes, religiosos, y laicos para conformar diferentes comisiones”, comenta el padre Hugo Aras que fue elegido en la misma ocasión para asumir la Secretaría de Comunicación de la CEB y de la visita del Papa a Bolivia.

“Fueron meses de preparación de material catequético, de materiales comunicacionales, de reuniones con diferentes instituciones y en aquella época con la secretaria de Culto de la Cancillería de la República. Viajamos por todo el país, para que todo esté debidamente preparado, el Espíritu religioso y la estructura que exige cada visita, altares de celebración, estadio, catedrales etc. Santa Cruz con su espíritu entusiasta, innovador y religioso, no fue ajeno a esta preparación”, rememora.

Según narra cada comisión tenía unos objetivos a cumplir, por ejemplo, la comisión de liturgia que debía consensuar con el Vaticano todas las celebraciones, y que son editadas con mucho tiempo. “La comisión de catequesis elaboró muchos auxiliares para que en cada comunidad se pueda reflexionar sobre la Iglesia, su misión evangelizadora. Nosotros en comunicación preparamos carpetas de información para la prensa internacional y nacional”, rememora Aras.

El religioso estima que fueron más de 800 periodistas acreditados y se dispuso de una nave de la FAB para que estos profesionales de la información puedan hacer los viajes junto al recorrido que realizó el Papa.

“Es difícil saber la cantidad de personas que habían porque las celebraciones eran multitudinarias que exigían seguridad, salud y otros servicios básicos. Los fieles estaban con varias horas de antelación en cada encuentro con el Papa, entonces grupos activos de la Iglesia colaboraban con alimentos y otros insumos, que ofrecían las comunidades parroquiales”, culmina el sacerdote quien da fe de que todo el sacrificio dejó sustanciosas satisfacciones para la Iglesia en Bolivia.

El museo catedralicio guarda el mayor de los tesoros. Las instalaciones del museo catedralicio, aún guardan como su joya más preciada la casulla del papa Juan Pablo II. Postrada en una vitrina de vidrio se exhibe como una de las más importantes piezas que guarda este espacio que alberga la mayor riqueza artística y material de la Iglesia católica en Bolivia desde el siglo XVII y XVIII.

“Pasar o apreciar el vestuario que se impuso el Papa en la celebración del aeropuerto El Trompillo, por el año 1988, genera emociones y sensaciones para quienes visitan este espacio.

“Es impresionante la riqueza que se guarda aquí, pero más aún el hecho de poder apreciar tan de cerca un símbolo que dejó el ahora santo Juan XXIII. que nos llena de emociones y mucha fe a muchos cristianos”, señala Sheila Valtier, una ciudadana argentina que se emocionó al ver la prenda del Papa.

Quien mejor para exponer y orientar a los visitantes de este museo de arte sacro, que la señora Anita Suárez de Terceros, que aún guarda en sus retinas el momento de la llegada del Papa, su esposo entregó una condecoración en una de las ceremonias principales al papa Juan Pablo II, y ella tuvo el privilegio de ser parte de una de las fieles más cercanas a la organización de las ceremonias y actividades catedralicias en aquel entonces.

“Recuerdo que me pidieron que lleve toda la platería y los ornamentos para Sucre, fue un trabajo arduo de toda la Iglesia, y me siento muy dichosa de haber aportado con algún trabajo en el momento preciso de la llegada”, señala la mujer que se dedica desde hace más de 30 años al cuidado del museo catedralicio.

“Cuando el Papa entregó aquella valiosa vestimenta supimos que sería un aporte para este espacio es por eso que pido a todos los cruceños que conozcan, protejan y amen esta hermosa parte de nuestra historia”, manifiesta la devota.

Preparativos
Hay menos tiempo para alistar la llegada del Papa Francisco

“Nos alegra enormemente que venga el papa Francisco, sabemos que no tendremos mucho tiempo para esta preparación, pero su presencia nos ayudará a ser más cristianos, más hombres y mujeres de fe para que ayudemos a consolidar una Iglesia revitalizada en la Palabra de Dios y en el compromiso de todos”, señala el padre Hugo Aras a tiempo de referirse a la posible visita del papa Francisco a Bolivia.

Sin embargo, la Iglesia ha sido cauta para referirse a este tema y afirmar esta importante visita en tanto no haya un pronunciado oficial desde el Vaticano.

Pese a ello la población y la misma Iglesia ya se alista para tal eventualidad, se analizan las formas de trabajo y coordinación para la llegada del nuevo Papa.

“Trabajo tendremos pero sobre todo la certeza que Santa Cruz y el país entero estará de corazón y puertas abiertas a nuestro querido y admirado papa Francisco”. señaló el religioso.

“La llegada del papa Juan Pablo II fue un momento emocionante que unió a la Iglesia mundial con el pueblo católico, esto emocionó no solo a religiosos y sacerdotes, sino a todo el pueblo de Bolivia’.

Raúl Arrázola
Responsable de la Cancillería del Arzobispado de Santa Cruz

Realizó 104 fuera de Italia
Pasó a la historia como ‘Papa viajero’

Primer Papa no italiano después de 455 años, en la historia guió la Iglesia católica por 26 años, cinco meses y 17 días, es uno de los pontificados más largos de la historia (el tercero después de Pío IX y el que tradicionalmente se le atribuye a San Pedro).

El “Papa viajero”, de personalidad fuerte y carismática, hizo 104 viajes apostólicos por el mundo y 146 visitas pastorales en Italia. Murió el 2 de abril del 2005.

El perfil del santo. Nacido en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920, se ordenó sacerdote en 1946.

Actor de teatro, poeta, dramaturgo y gran deportista que amaba esquiar y escalar montañas, fue designado arzobispo de Cracovia en 1963 y cardenal en 1967, cuando Polonia vivía bajo el régimen comunista.

En esa época, participó del Concilio Vaticano II y de varios sínodos. Electo al trono de Pedro muy joven, a los 58 años, el 16 de octubre de 1978, Karol Wojtyla eligió llamarse Juan Pablo II en homenaje a su predecesor, Albino Luciani, Juan Pablo I, que murió después de 33 días de pontificado. El sucesor de Juan Pablo II, Joseph Ratzinger lo beatificó el 1 de mayo de 2011, mientras que el Papa Francisco lo santificó el 27 de abril del año pasado.