Análisis

La Familia Acogedora: Un reto pendiente

“Cada familia, escuela de vida” es el título del proyecto que la alianza OFPROBOL-USB-VIS está implementando en este 2018, claramente inspirado por el aguinaldo del Rector Mayor del año pasado. El proyecto propone poner al centro de nuestra atención un gran dilema en nuestra sociedad: ¿qué hacer cuando un niño está sin cuidado familiar? La respuesta prevalente ha sido el centro de acogida. Con seguridad, esta solución garantiza un techo, una cama, comida, protección, educación, salud, recreación y acceso a iniciativas culturales.

Sin embargo, por cuanto grande sea el esfuerzo de la comunidad educativa que gestiona el centro de acogida para ofrecer un clima familiar, este último no logra sustituirse a pleno al rol primario que debería ofrecer una familia. Los turnos laborales y la rotación del personal educativo, los números de niños, niñas y adolescentes acogidos, a veces la separación de hermanos debido a la organización interna del centro de acogida, constituyen en sí algunos elementos que alejan el acogimiento residencial del modelo familiar.

Podríamos pensar que el centro de acogida es el mal menor: las familias de origen – de hecho y por diferentes razones – han renunciado a su rol educativo y han delegado al centro de acogida el cuidado y la educación de estos niños. Muchos la piensan así. Sin embargo, las palabras de Papa Francisco nos deberían cuestionar profundamente: “Todo niño tiene derecho a recibir el amor de una madre y de un padre, ambos necesarios para su maduración integral y armoniosa. (…). Respetar la dignidad de un niño significa afirmar su necesidad y derecho natural a una madre y a un padre”. (Amoris Laetitia 2016, p. 172)

En el ámbito de este proyecto, la Universidad Salesiana de Bolivia, en colaboración con OFPROBOL y el VIS y con el apoyo técnico-financiero de UNICEF, está desarrollando un Diplomado en el Derecho de la Niña, Niño y Adolescente a la Convivencia Familiar. Actualmente estamos llevando adelante el Modulo V dedicado al tema de la Familia Sustituta con carácter Temporal, conocida como “familia de guarda”. En Bolivia la guarda es prevalentemente aplicada en caso de divorcios conflictivos: en estos casos, lamentablemente, el juez público en materia de niñez y adolescencia está llamado a decidir a quien es mejor entregar la guarda: ¿al papá o a la mamá? Sin embargo, en varios países (también de America Latina) las familias de guardas constituyen un recurso muy valioso para acoger a niños que han quedado sin familia por abandono o violencia. De hecho, se han transformado en familias acogedoras que, por un tiempo, y en coordinación con las autoridades competentes, cuidan y educan en su casa a un número limitado de niños, hasta que los servicios sociales logren recuperar las capacidades parentales de la familia de origen o definan la necesidad que el niño sea adoptado por otra pareja.

Este módulo ha sido el más novedoso para los 117 inscritos al diplomado, en cuanto pocos y aislados han sido los intentos en el país de desarrollar un programa de familias acogedoras. En particular, durante las clases del sábado 21 de julio 2018, los participantes han elaborado un potencial programa de familias acogedoras con carácter temporal: lo han hecho desde Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y La Paz. De hecho, las clases se realizan simultáneamente en las tres ciudades del eje troncal del país, siendo los inscritos pertenecientes a instituciones públicas locales (prevalentemente a Defensorías de la Niñez y Adolescencia, Instancias Técnicas Departamentales de Políticas Sociales), centros de acogidas, ONG e instancias de la Iglesia Católica de los tres departamentos. Durante los talleres han salido muy buenas ideas para sensibilizar y captar parejas bolivianas, formarlas, acompañarlas, etc.

Durante los talleres ha aparecido una inquietud: ¿cómo vincularse con el mundo católico? Sí, porque la hipótesis de partida de los participantes fue que entre las parroquias y las asociaciones católicas se podría encontrar “el seme” del acogimiento familiar que necesita germinar. Es una inquietud que transmito a los lectores de este boletín, en prevalencia salesianos y salesianas, varios ocupados con parroquias salesianas. Con mayor razón si el Proyecto Educativo Pastoral Salesiano Inspectorial (PEPSI) 2016-2020 contempla entre sus resultados estratégicos “integrar la pastoral juvenil salesiana con una pastoral familiar inspectorial”: una tarea que ha quedado pendiente promover e implementar.

En Bolivia hay más de 9.000 niñas, niños y adolescentes que viven en centros de acogidas, 75% de ellos concentrados en los departamentos con presencia salesiana: La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Chuquisaca. Hay campo para los sembradores de acogida: se necesita a alguien que anime y acompañe programas proféticos de acogimiento familiar. Hay muchas razones por hacerlo. En el fondo, quizás la principal este forjada en la siguiente frase: “el que reciba a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe” (Marco, 9:37).

Lorenzo Marfisi, Coordinador VIS en Bolivia