Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso/periodista: ¿Joe Biden es católico?

Biden no es católico

Años antes de que siquiera pensase en ser religioso, asistí a la charla en Maracaibo de un cursillista llamado Jesús Fuenmayor (alias Chaviro), licenciado en filosofía, quien nos hizo esta pregunta: “¿Existen policías corruptos?” Y era de esperarse que la mayoría dijese que sí. Él replicó “no”, e hizo este razonamiento: existen corruptos que se meten a policías, porque si esa persona, de verdad, fuese policía, no sería corrupto. Esa fue toda una clase sobre el ser.

Decir que alguien como Biden es católico, de hecho, que él mismo lo haya dicho y usado como bandera política, mencionando sus “raíces católicas”, no significa que lo sea. Cada vez que lo escuchaba recordaba a esos típicos conversos a otras religiones que en sus prédicas testimoniales dicen: “cuando yo era católico, era borracho, drogadicto, etc.”. No señores, ser católico es algo que porcentualmente muy pocas personas son de hecho, y no por tradición.

Muchos dirán: pero si es bautizado por la Iglesia no deja de serlo así no practique la religión. Va más allá: por excomunión se entiende la pena que excluye al reo de delito de la comunión con la Iglesia. Si esta pena de excomunión se aplica “latae sententiae” {término latino utilizado en el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, que literalmente quiere decir “pena (ya) impuesta”}. Oficialmente este tipo de pena sigue automáticamente, por fuerza de ley en sí misma, cuando una ley es contravenida, sin necesidad de declaración por una autoridad eclesiástica. Un ejemplo de este tipo de excomunión se da para quien procure un aborto, si es que este se produce, y para su aplicación no es necesaria la declaración de la legítima autoridad para estar obligado a cumplir la pena (cfr. canon 1314). Se suele decir que el juicio lo hace el delincuente con su acto delictivo.

Apenas Biden subió al poder empezó con decretos contentivos de políticas pro aborto y pro ideología de género, ¿queda claro entonces que no lo es, o que apenas hizo estos decretos dejó de serlo? Es como el grupo de aborteras que se hace llamar “católicas por el derecho a decidir” ¿lo son realmente? No, nunca lo han sido.

Santo Tomás de Aquino, explicando 1Co 11,27-34 decía: “si se arrima a comulgar con voluntad de pecar, mortalmente, claro esta; pues, como dice el Levítico: ‘ninguno que tenga mancha ha de acercarse al altar’ (21,16). En tanto que uno se halla con voluntad de pecar tiene mancha de pecado; voluntad y mancha, empero, que quita la penitencia: a. por la contrición, con propósito de confesarse y satisfacer, cuanto a la remisión de la culpa y de la pena eterna; b. por la confesión y satisfacción, cuanto a la remisión total de la pena y reconciliación con los miembros de la Iglesia (…) Pero esto que digo se entiende de aquel cuya conciencia no gravan pecados capitales y mortales; porque, después del bautismo, al que así se halle gravado con el peso de mortales crímenes lo exhorto primero a satisfacer con publica penitencia; y hecha ya esta diligencia, absuelto y reconciliado, a juicio del sacerdote, recibir la comunión, si para condenación no quiere, en caso contrario, comulgar la Eucaristia”.

En conclusión: No, Biden no es católico, así que, cuando el pasado 20 de enero, en la Catedral de St. Matthew en Washington D.C., asistió a misa y comulgó, él mismo tragó su propia condenación. Nos queda orar mucho por él, por Kamala Harris y todas las autoridades del mundo (1Tim 2,1-4). Dios con nosotros.

Autor: Javier E. Gómez Graterol, religioso/periodista

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