Cochabamba

Jesús no nos juzga señala Mons. Flock

Mons. Robert Flock, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, destaca este tercer domingo de Cuaresma que “Jesús no nos juzga; sino nos ofrece toda una vida en abundancia, una vida en Espíritu y en Verdad. Incluso cuando le toca sufrir la cruz, como blanco del rechazo, de la burla y de la mayor crueldad”.

Queridos hermanos,

En las capillas de las Misioneras de la Caridad se encuentra el lema de esta congregación que consiste en dos palabras: “Tengo Sed”. Son las penúltimas palabras de Jesús en la Cruz, según el Evangelio de San Juan (19,28), y están relacionadas con las palabras que dirige Jesús a la Samaritana en el pozo de Jacob: “Dame de beber”.

Jesús, como cualquier caminante bajo el sol del mediodía, estaba fatigado y sediento, y entonces espera en el pozo hasta que llegue alguien con un balde para sacar el agua. Sin embargo, como Jesús explica más tarde a sus discípulos: “Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen”, refiriéndose a su misión de cumplir la voluntad del Padre, también tiene una sed para algo que sale de un pozo mucho más profundo que aquel de Jacob. Su sed brota del infinito misterio de la Santísima Trinidad, pozo de amor desbordante. Es una especie de sed al revés. Quiere compartir su experiencia de Dios amor con nosotros, para que su alegría esté en nosotros y nuestra alegría sea completa y abundante.

Al entrar en diálogo con la Samaritana, quien llega solita al pozo, en un horario incomodo cuando no iría nadie más, Jesús puede intuir su realidad. Ella está marginada del pueblo a causa de su problema matrimonial. En estos versículos saltados en la versión corta del Evangelio que tenemos en la Hoja Dominical, Jesús le dice: “has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es tu marido”. Es una mujer sedienta de amor, de intimidad, de familia y de alegría, pero que sufre de cada vez mayor aislamiento y fracaso.

¡Cuántas personas están sedientas de vida, de cariño, de amistad, de alegría, de amor, pero al llenar su vacío interior con placeres pasajeros quedan cada vez más aisladas, más deprimidas y más sedientas!  Es la fiesta que se convierte en borrachera, riña y resaca. Es el sexo que se convierte en soledad, enfermedad y aborto. Es la riqueza que endurece el corazón frente a los pobres. Es la victoria que amarga porque destruye al otro y justifica la maldad con mentiras y engaños.

Jesús no le juzgó a la Samaritana, sino le invitó a experimentar algo que va a satisfacer su sed y quizás capacitarle para una vida de amor auténtico; algo que Jesús describe como “agua viva”, y también como un culto en Espíritu y en Verdad, que no es tanto cuestión de ritos ortodoxos, sino de una relación auténtica e íntima con Dios, que puede sanar las relaciones humanas.

De la misma manera, aunque caemos en el pecado tratando de satisfacer nuestra sed de vida, Jesús no nos juzga; sino nos ofrece toda una vida en abundancia, una vida en Espíritu y en Verdad. Incluso cuando le toca sufrir la cruz, como blanco del rechazo, de la burla y de la mayor crueldad. Simplemente se entrega al Padre celestialdesde esta cruz con su propia adoración en Espíritu y en Verdad, y dice a toda la humanidad, y a cada uno de nosotros: “Tengo Sed.” De tu corazón, de tu alma, de tu sufrimiento, del dolor de tu pueblo, del pozo de su propia sed: por favor: “Dame de beber”.

Mons. Robert Flock
Obispo Auxiliar
Arquidiócesis de Cochabamba