Análisis

Javier Gómez Graterol: ¿Seguir confiando… luego de una traición?

A todos nos pasa, y si no le ha pasado, tarde o temprano le pasará: Hemos confiado en alguien, y ese alguien traicionó la confianza que le dimos. Aún peor… utilizó lo que le confiamos como arma en nuestra contra.

Sentirnos traicionados duele tanto que muchas personas optan, y no se les culpa, por volver a confiar en alguien más. La Biblia da tres importantes consejos sobre confiar en otros: 1.  “No le pidas consejo al insensato, pues no podrá mantenerlo en silencio”. 2. Delante de un extraño no hagas cosa secreta, pues no sabes qué inventará después. 3. “No abras tu corazón a todo el mundo, pues no te han de compensar con gracia alguna” (Eclesiástico, 8, 17-19), siendo el tercero, para mí, el más importante y una lección que aprendí a sangre y fuego.

A mí me pasó, y más de una vez, lo de haber sido golpeado por la deslealtad de alguien. Solo que la última traición a la confianza que di, fue tan fuerte e incluso devastador, que me llevó literalmente años de terapia psicológica superarla. Fue traumático y me costó, pero comprendí que es cierto eso de que “Dios dispone de todas las cosas para bien de los que le aman” (Rm 8,28). Tuve que trabajar en perdón, sanación. Puedo decir que ya no me afecta y soy más prudente, eso sí, a la hora de confiar.

Pude haber optado por cerrarme, seguir con mi herida, y haber confiado en nadie, pero sé que eso nada resuelve, no disminuye el dolor, el cual puede llegar a convertirse en un pensamiento bucle (me pasó) en el cual uno puede quedar estancado gastando mucha energía mental.

Cuando uno confía en alguien y es mal retribuido por eso, uno se equivoca con esa persona, pero si uno decide no confiar en todos por haber sido herido por uno, no solo falla con esa persona: se falla también, con uno mismo (somos seres sociables por naturaleza y necesitamos confiar), mantenemos abiertas las heridas y nos equivocamos con todos.

Sí, existen, puedo dar garantía de eso, personas absolutamente confiables, que incluso preferirían morir a traicionar la confianza que se les ha dado, pero son contadas con los dedos, son auténticos tesoros que Dios nos da. Son escasos, eso sí, y eso hace que sean valiosos. Ante los demás grados de confiabilidad, hemos de remitirnos al consejo bíblico número tres que acabo de citar: no abras tu corazón a todo el mundo.

Comprendí que ser traicionado es una oportunidad para trabajar en las heridas, crecer en la confianza en Dios, quien sabe que erramos y nos ayuda a reparar e incluso ocultar nuestros errores, o que se vean expuestos de una forma que no nos dañe, si nos confiamos en su Amor, y nuestro arrepentimiento es sincero.

Internalicé aún más cuán importante es no traicionar a los demás con la confianza recibida, y que el daño que podemos hacer si lo hacemos puede ser incalculable. Este es mi humilde testimonio, espero que le sirva de algo a quien lo lee a la hora de pensar si debe volver a confiar o no. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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