Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso/periodista: ¿Espiritualidad en solitario?

Buscarse un asesor espiritual es algo que todo cristiano debería hacer, al menos una o dos veces al año en su vida. Es alguien que, desde la fe, nos ayudará a examinarnos para que nuestra conciencia, que tan fácilmente se adormece, pueda escudriñarse a sí misma y oxigenarse un poco respecto al ejercicio de nuestra fe y el crecimiento espiritual.

Estar solos espiritualmente no ayuda mucho a crecer en la fe, de hecho, el diablo tienta con desánimo, y también aplicando el principio de “divide y vencerás”. Se ha visto que las personas que van a hacer ejercicio físico en grupo, y lo combinan con hacerlo una actividad social, son las que suelen perseverar, el mutuo apoyo funciona. Lo mismo aplica para la fe, estar solos no ayuda a crecer.

Si bien hay prácticas espirituales de ascetismo que solo nosotros podemos hacer, las prácticas en compañía o bajo la guía de alguien son las que más progresan. Se ha visto el caso de santos y religiosos que, al momento de empezar a crecer en la fe, empezaron a su vez a recibir tentaciones del Maligno, quien comenzaba a hacer con ellos algo por lo cual es muy reconocido: hacerse pasar por ángel de luz, tentarles con cosas aparentemente buenas. Los ascetas y anacoretas del desierto, por mencionar un solo caso, narran que comenzaban a tener apariciones en sus grutas de aislamiento de mujeres hermosas, y otras visiones “celestiales” que les tentaban.

Tener un asesor espiritual ayuda a revisar las decisiones que has tomado, las estrategias de vida que te has planteado. En cierta ocasión alguien me decía: me ha tocado cuidar a mi madre mayor, y siento que por cuidarla no he hecho las cosas que anhela mi corazón, quiero saber cuán mal está querer hacer mi propia vida y dedicarme a cumplir mis sueños. Le dije: no se trata de si cuidas a tu madre o no, o de si cumples lo que anhela tu corazón, se trata de ¿te has dedicado a descubrir cuál es la voluntad de Dios en tu vida y a cumplirla? Porque eso es lo que te hará realmente feliz, ya que Dios te conoce mejor que nadie y sabe lo que es mejor para ti. Lamentablemente, tuve una despedida cortés que sonó a algo así como: sí, muy bonito lo que dice, pero no era eso lo que buscaba, sino que me dijera que soy un buen hijo y que haga lo que me dé la gana, hasta luego. Pude haberle ayudado con herramientas para que él pudiese discernir por su cuenta, pero de fondo quería otra cosa.

Muchas veces esa sensación (pasa más en mujeres que en hombres) de que no se ha logrado nada en la vida hace vivir a muchos con eterna frustración, una carga de autorrechazo y culpa. Una asesoría espiritual ayuda a que podamos salir de eso, a veces comprender que lo que yo sueño no es lo que Dios quiere para mí. Descubrir qué es lo que quiere Él y cumplirlo puede resultar liberador y hacernos verdaderamente felices. Si usted puede buscarse la ayuda de un asesor espiritual que le ayude a discernir, excelente, para luego es tarde. Dios les bendiga.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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