Análisis

Javier Gómez: Asesoría espiritual y “camino al éxito”

El “mercado” de los “buscadores del éxito” es amplio, es por ello que han surgido a lo largo de la historia cientos de personas que afirman tener y vender la fórmula que conduce a él o, en dado caso tener la capacidad de dar las herramientas necesarias para que quien lo busque lo logre, desde predecir el futuro hasta otra clase de poderes y fuerzas místicas y sobrenaturales que ayuden.

Sí, también ha habido y hay, personas que lamentablemente han caído en el engaño del príncipe de la mentira, Satanás, y le han “vendido su alma” para lograr sus metas.

Es normal también que, habiendo tantos caminos, los “buscadores” toquen varias puertas y pregunten también a la religión, por ello surgen también sectas que, en vez de hacer proselitismo, se disfrazan de cursos o talleres de superación personal y luego ejercen sobre la persona mecanismos de auténtico lavado cerebral que son capaces de convertir en fanático a cualquiera.

He visto quienes han buscado asesoría espiritual con el deseo de saber si será ese el camino que les ayude a alcanzar lo que tanto anhelan lograr.

La asesoría espiritual, desde el punto de vista católico, es una forma de buscar, no lo que nosotros queremos, sino la voluntad de Dios en nuestras vidas y la forma de cumplirla, después de todo, Jesús, Dios-Hombre verdadero, formuló la siguiente pregunta: ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? (Mt 8,36; Mt 16,36). Esto podría decepcionar a quienes buscan fórmulas para lograr sus sueños, aquello que anhelan, y por ello ansían que la asesoría les ayude a, qué se yo, disipar sus temores, saltar obstáculos o encontrar la iluminación celestial para lograr lo que desean.

En resumen: la asesoría espiritual es un camino de encuentro con Dios, que busca ayudarnos a obrar en nuestras vidas con la premisa de encontrar su voluntad y cumplirla, pero: si fuimos creados para Dios, y por fe sabemos que debemos entonces dedicarnos a buscar, no lo pasajero, sino lo eterno, la asesoría espiritual es, en definitiva, el mejor camino de todos, en muchos aspectos. Aunque no se niega que otros, como la psicología, puedan darnos aportes para crecer como personas e incluso dejar de emitir conductas que nos hacen caer en pecado y separan de Dios. Tener un asesor espiritual es un camino hacia la felicidad eterna y verdadera, no para lo pasajero y efímero. Si usted mide o comprende éxito por búsqueda de poder, prestigio y/o logros terrenales, la asesoría espiritual no es, en definitiva, un camino para usted.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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