Cochabamba

HOMILÍA DEL CARDENAL JULIO TERRAZAS, 06-07-11

Eucaristía de inauguración, X Encuentro Nacional de las CEB´s

Hemos pedido al padre secretario que saque esa flor,  no para que ustedes me miren sino para que yo pueda ver, quienes duermen  con más libertad. Mirándolos vienen a mi mente y a mi corazón, por supuesto toda la vivencia que hemos podido tener durante todo este proceso de hacer que nuestras comunidades sean para nuestra iglesia, esos espacios de fe , de caridad, de comprensión, muchísimos años se ha trabajado en esto y es muy posible que algunos digan, bueno estas comunidades de base han pasado de moda, es muy posible, pero  nosotros que hoy queremos escuchar la palabra del Señor vamos a ver que no es así y que sigue habiendo una misión que cumplir, una misión que el Señor nos ha recordado a través de la iglesia en América Latina y el Caribe, que es un despertar constante de la fe en todos los ambientes, en todos los rincones, me alegra poder encontrarlos, yo ando un poco mal de los anteojos, veo que algunos han rejuvenecido, otros se han envejecido y he descubierto por allá unas barbas blanquecinas. Todos, yo no sé cómo me ven ustedes, yo los veo bien, los veo con entusiasmo y eso  anima, eso también da aliento  para que los pastores sigamos apoyando esta manera de ser iglesia, de ser una iglesia la de Cristo, no otra, aquí el Señor en el evangelio manda a sus discípulos a curar toda clase de dolencias y el evangelio se toma el trabajo de decir quienes eran  quienes eran los que estaban escuchando este mandato, los apóstoles. Cuando uno se ha presentado, o cada grupo, Oruro, Santa Cruz, La Paz, El Alto y todos los demás, yo pensaba quizá los discípulos, somos nosotros hoy los discípulos que recibimos esta orden del Señor, ir, ir al encuentro  del otro, ir a buscar al que esta perdido, a ocuparnos de algo que es fundamental en este momento de la misión extraordinaria y continental, buscar al que está dudando, a aquel que a lo mejor  se alejo de nosotros, aquél que está ilusionado por las cosas nuevas o amargado porque no llega a comprender que puede servir en un futuro mejor para todos y no sólo como privilegio para unos cuantos, somos los discípulos, el Señor es claro vayan a los hijos de Israel vayan y díganle que el Reino de Dios está cerca, esa es la primera palabra, mis hermanos, que el Señor pronuncia en nuestra asamblea, en este congreso, vayan y digan a todos que el Reino de Dios estás cerca, ese Reino que nosotros lo hemos meditado, lo hemos escuchado, lo hemos admirado, un reino de paz y de justicia  que sea auténticas y verdaderas revelaciones, un reino de amor, un reino de verdad y lo que mas nos gusta un reino de libertad, ese, el Reino de Dios y a la Iglesia en especial se le ha confiado esta misión de continuar a través de los siglos anunciando la presencia del reino, esta misión principal de las comunidades eclesiales de base, no se reúnen sólo por reunirse, son convocadas para decir cuál es nuestro lenguaje hoy, cómo tenernos que hablar de este Cristo, despreciado por tantos malos ejemplos que hemos dado nosotros mismos, cómo podemos seguir anunciando que la paz, el amor son los valores del Reino, ojalá que una de las consecuencias que puedan sacar ustedes, sea esta.  El Señor nos ha dicho que vamos una vez más a anunciar el Reino y que lo hagamos en comunión de hermanos entre todos con nuestros pastores, porque aquí los nombres de los pastores no era solamente para ellos la misión, sino significa que también ha sido dada y comunicada para que nosotros podamos vivirla.
Y la primera lectura que tanto gusta sobre todo en las clases de catecismo, la vida de este hombre extraordinario José que había sido vendido y que llegó a tener un puesto muy grande de administrador  en Egipto, cuando llegó el hambre, el jefe dice vayan donde José y hagan lo que él les diga.

Ahora el señor nos está diciendo hermanos que hoy nos toca vivir situaciones difíciles, también de hambre, hambre física que más o menos se va corrigiendo: pero hambre espiritual, hambre de Dios, hambre de verdad. El señor nos dice vayan a las comunidades eclesiales de base y hagan lo que ellas les digan, siempre que sean por supuesto, buenas administradoras, de los bienes del Reino de Dios.

Es una persona que puede ayudar a las comunidades a comprender  que no está hablando la escritura, de un hambre histórica de muchísimos años atrás, sino una palabra que toca el corazón hoy de la iglesia, nuestra mejor disposición para que nadie pase hambre física, pero nuestra disposición, de fe, de cristianos es que se sacie también  el hambre de nuestro dios porque todos buscan un dios de verdad, un Dios de la vida buscan al dios de la paz, todos queremos que este dios Reine por eso es que tenemos que trabajar  con sencillez y humildad.

Cuantas veces les hemos dicho a las Comunidades Eclesiales de base: la semillita de mostaza  no son un imperio que impone su modo de pensar, si no de una semillita que va a crecer y va servir  para dar sombras a mucha gente. Un poquito de levadura que haga que la masa  fermente para que no falte el pan en las mesas de nadie, trabajar con cuidado, con humildad y con sencillez, es eso lo que nos pide el señor, con humildad y sencillez. Como un poquito de sal, cuántas veces lo hemos dicho en nuestras Asambleas, las comunidades de base no tienen  la pretensión de ser pura sal; sino tiene una misión pequeña , pero eficaz, dar sabor a la vida, devolverle las ganas de gustar lo nuevo a nuestros pueblos, enseñarles  a través de nuestra palabra, de nuestro ejemplo que nosotros seguiremos apostando por esta manera de sencillez  que el señor mismo nos ha enseñado con su palabra y con su ejemplo, bueno esta sería la palabra del señor  para esta inauguración. Ojalá que no la olviden.

Ayer en Santa Cruz tuve la oportunidad  de celebrar la eucaristía con unos 150 sacerdotes diocesanos que comenzaban, su reunión anual, su peregrinación hacia San Ignacio de Velasco, en el seminario nos hemos reunido  y yo les recordaba eso, todos en la Iglesia tenemos que tomar conciencia de que nuestra Iglesia no es una organización de Filantropía, para ayudar a unos y a otros, el santo padre acaba de recordándonos.
Formamos parte de una Iglesia que no tiene nada que pelear con otras que tiene a lo mejor  algunas similitudes, porque lo nuestro viene de Dios, es Él , el que nos mueve, la iglesia pues es el grupo, que cree que se mueve por la fe que no renuncia nunca al Señor de la vida y que tiene que hacer esfuerzos por aumentar  por crecer en esta fe y manifestarla con claridad a quienes quieren escucharlos o aquellos a quienes no quieren escucharlos, que por lo menos vean que nuestras obras son consecuentes con lo que anunciamos.

La Iglesia es la comunidad que ama nos dice el Papa, la Iglesia que ama, la Iglesia que adora, la Iglesia que se deja llevar  por la fuerza del espíritu santo, esa fuerza que resucitó a Jesús de entre los muertos  y que los hizo entender que la muerte aún en nosotros ya está prácticamente vencida y que el señor los ha vencido para participar de la vida de su hijo, siempre que nos dejemos guiar  por la fuerza del espíritu. Esto es lo que les deseo mis queridos hermanos ojalá que este congreso ayude a las comunidades de donde vienen, a toda nuestra Patria Bolivia a ir reafirmando la validez de una iglesia que sabe de dónde viene y que va allí donde su autor la quiere llevar , donde el que la fundó la quiere llevar, no donde nosotros queramos inventar , no, los espacios que dios nos ha dicho que visitemos, no vayan a esto, no vayan a aquello dice el evangelio, vayan a los signos de Israel a nosotros hoy, la orden puede ser todavía mucho más amplia, vayan a todos los rincones, vayan a todos los lugares, y díganle que el señor  está en medio de nosotros, que nos ama y que nos envía  a llevar la auténtica y profunda liberación que todos queremos. Que el Señor y la Virgen nuestra Madre acompañe todas sus deliberaciones Amén.