La Paz

Homilía de S.E.R. Mons. Giambattista Diquattro, en preparación a la visital Papal #PapaenBolivia

Dentro de 16 días el Papa Francisco llegará a Bolivia. Esta semana reflexionaremos sobre este acontecimiento, meditando la Palabra de Dios de la Liturgia de cada día.

La oración por el Viaje Apostólico del Santo Padre empieza con estas palabras: “Bendice, Señor”. La presencia del Sumo Pontífice es un don del Señor a nuestra Iglesia: el Señor bendice al Santo Padre y en Él bendice a nuestra Iglesia, a nosotros. Es una manifestación de la solicitud y cercanía divina.

El salmo de hoy expresa claramente la solicitud de Dios, su constante amor de caridad. El Señor elige como herencia, el Señor libera de la muerte, el Señor sustenta en la indigencia, el Señor es ayuda y escudo: el amor del Señor desciende sobre nosotros. Estas palabras pueden ayudarnos a entender diferentes aspectos de la obra del Señor, que se actuará con evidencia en el próximo Viaje Apostólico del Papa en Bolivia.

El mismo salmo declara que “los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles”.

Estas palabras evidencian que el Señor escudriña nuestra vida, no retira su mirada de nosotros. Su mirada llega a lo más profundo de nuestro corazón, llega al lugar más íntimo de nuestro corazón, llega a de nuestra conciencia, lugar donde nosotros reconocemos nuestros pecados y buscamos recuperar la dignidad de hijos. Por este motivo, el salmo insiste en que los ojos del Señor se fijan sobre los que reconociendo sus debilidades, sus faltas y sus pecados “esperan en su misericordia”.

La primera lectura nos indica la manera con la cual debemos vivir estos días de espera. En el corazón de Abrám no hay obstáculos para abrirse a la novedad de Dios. Al comienzo Dios habla a Abrám y recibe su docilidad, su escucha, su obediencia, su plena adhesión, su amén.

Pues dice el texto de hoy: el Señor se apareció a Abrám y Él cumplió plenamente la voluntad del Señor.

El texto de la primera lectura afirma: “Abrám siguió avanzando por etapas”. Así podemos decir que en nuestra vida espiritual, en la vida espiritual de la Iglesia de Bolivia y de toda Bolivia la llegada del Papa Francisco marca una etapa para mejorar y esta etapa para mejorar que recibimos de las manos de Dios sólo puede realizarse si nuestro corazón está abierto a la bendición de Dios: a su Palabra, a sus Sacramentos, a su Iglesia, que es la comunidad convocada por su Amor.

El Santo Padre Francisco viajará de Roma a Quito el 5 de julio y este compromiso quisiera hoy ponerlo en relación con las palabras de la primera lectura: Abrám partió, Abrám llegó, Abrám recorrió el país, Abrám se trasladó. Y quisiera ponerla en relación a esta obra misionera de Abrám con la promesa del Señor “por Ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra”. Abrám, Francisco, nosotros, somos llamados a recibir y propagar la bendición de Dios: que estamos sedientos de su Buena Noticia de Amor.