Santa Cruz

Homilía de Mons. Estanislao Dowlaszewiczs,16-12-12

Queridos hermanos;

Estamos en el tercer domingo del Adviento, conocido como el domingo de la alegría, por la cercanía del gran acontecimiento que es la Navidad, que ya vamos tocando con los dedos. El Adviento es un tiempo de conversión y de preparación del corazón para recibir a Jesús que nace.

En la tradición litúrgica de la Iglesia se ha conocido éste domingo como el Domingo de “Gaudete!”, según el mensaje de la carta a los Filipenses, de la segunda lectura de hoy día, diciéndonos que el Señor esta cerca: “ Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alegrense.” Tambien la primera lectura del profeta Sofonías nos habla de alegria: “ Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén”! Ya no solamente se nos invita a prepararnos a la Navidad mediante un cambio de vida y de mentalidad; sino que se nos invita a prepararnos con “alegría” porque el Señor está cerca.

San Pablo como preparación a la Navidad, la venida del Señor junto con “alegria” aconceja tambien practicar la bondad: ”Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres”.

 Este domingo, tercero de Adviento, nos envuelve en el proceso de las condiciones de la verdadera alegría. El Adviento tiene mucha razón al proclamar este mensaje que es más necesario que nunca. Necesitamos la alegría aunque alrededor nos acompaña el llanto y la tristeza y no solo en nuestro pais. Tantos problemas dolorosos…falta el trabajo, en todos lados la corrupción, la agresividad entre nosotros, las enfermedades, inundaciónes, la destrucción de medio ambiente, la inseguridad, retardación de justicia, extorciónes, todo tipo de injusticia…y podríamos hacer una lista larga de lo que no crea el ambiente de alegría…y por eso queremos “comprarla”como un producto comercial.

dias de Adviento pasan rapidamente y nos queda poco tiempo para pensar y reflexionar. La “alegria” se apoderó de nuestras calles y plazas con sus adornos, los mercados y tiendas llenos de compradores, la propaganda televisiva y mediatica nos anuncian cada dia cuanto tiempo falta para la Noche Buena. Los preparativos en plena marcha. Compra, venta, precios accesibles para gastar el aguinaldo. El comercio nos secuestro el verdadero sentido de alegría de Adviento y Navidad.

 ¿De esa alegría habla el Adviento?

“ Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alegrense.”…”El Señor esta serca”. Alegría cristiana no es superficial sino es la conciencia de que el Señor esta en mi vida. Yo comparto con El mis alegrias y tristezas, esperanzas y fracasos. Toda nuestra vida cotidiana, todo lo que hacemos y somos se encuentra entre primera venida de Jesús que se realizó hace dos mil años en Palestina y la segunda que se realizrá al final de los tiempos quie esperamos.(seguro que no será el 21 de Diciembre de este año). Por la primera venida le agradecemos y la segunda esperamos con el corazón bien preparado. El Adviento del Antiguo Testamento, de la Antugua Alianza se terminó “en la plenitud de los tiempos cuando Dios envió a su Hijo nacido de una mujer”, y el Adviento de la Iglesia que se inició con la primera venida de Jesús en la tierra se terminará al final de los tiempos.

 El Adviento de cada uno de nosotros esta en marcha,…el Adviento de nuestra vida esta en marcha…nuestra vida en la tierra todos los dias debe hacerse mas un Adviento…una espera para encontrarse con el Mesías.

 Queridos hermanos;

 El domingo pasado en nuestras meditaciones hemos salido a la orilla del rio Jordan para acompañar al “profeta mas grande que ha nacido de mujer” Juan el Bautista que en su predica animaba a sus oyentes a “preparar el camino del Señor, hacer rectos sus senderos”. ¿Cómo hemos respondido durante esta semana a su invitación? ¿Algo ha cambiado en mi vida? ¿algun tipo de conversión? ¿Siento la necesidad de renovar mi vida, mis actitudes, mis deseos?

 Los que se acercan a Juan el Bautista para escucharlo con atención son personas del pueblo, la gente con iniciativa que quiere obtener algo, quieren esforsarse para tener algún rezultado. La predica de Juan el Bautista inquieta a quienes le escuchan y sienten necesidad de transformar sus vidas.

 Este texto del evangelio que acabamos de proclamar, es uno de los fragmentos más concretos y más prácticos que podemos encontrarnos en la Palabra de Dios. Los que escuchan no preguntan que hay qué pensar o qué hay que creer o donde comprar regalos, o donde hacer la fiesta o a donde viajar para tener buenas vacaciones navideñas sino qué hay que hacer.

 Que hay que hacer para el encuentro con Jesús que viene a nuestra vida? Juan el Bautista no exige a la gente para que vaya al desierto como él, para que lleve vida austera, sino les invita e anima para que vean al hermano que está a su lado porque a ellos tambien viene Jesús.

 Ante una pregunta concreta: “¿qué debemos hacer?”, unas respuestas claras. El protagonista del texto es Juan el Bautista. El evangelista Lucas nos explica cual era el contenido de su predicación. A la gente que le pregunta les contesta diciendo que no permitan que nadie pase necesidad, si ellos pueden remediarlo, tanto con ropa, como con alimentos. Repartir y compartir lo que es necesario y justo para todos. Es una invitación a compartir los bienes con los más necesitados. Y es una invitación que se hace actual y necesaria hoy día.

 La conversión no es sólo una actitud interior, sino que debe manifestarse en gestos y signos concretos de justicia, solidaridad y de denuncia de quien defrauda por codicia, acapara mas de lo necesario y se enriquece injustamente empobreciendo a los demas.

 A los publicanos les dice que cumplan con rectitud su deber profesional, a pesar de que no eran bien vistos por sus paisanos. Qué bien nos viene que nos recuerden que hemos de ser responsables con nuestro trabajo y nuestras tareas, sin engañar a nadie, ni aprovecharnos de nadie. Y finalmente, a los militares les dice que sean honrados en su trabajo, que no extorsionen a nadie y que no usen la violencia. Ser honrado, no extorsionar, presionar o forzar a alguien a hacer algo que no quiere, no usar la violencia…esos son los signos concretos de la conversión…. creo que todas estas propuestas que nos hace hoy Juan el Bautista son de una actualidad muy grande y también muy necesarias para enderezar y allanar los caminos de nuestra sociedad y de nuestra vida personal.

Queridos hermanos;

No se trata de hacer cosas extraordinarias en la vida, sino de hacer bien lo que tenemos que hacer, pero con actitudes nuevas, con un corazón nuevo, convertido, donde habita Dios. Porque ser cristiano, catolico no consiste en tener el título de “bautizado”, sino en dar los frutos que pide la transformación del corazón que produce el encuentro con el Dios de Belén hecho niño, que viene a nuestra vida a quedarse con nosotros para siempre.

Queridos hermanos;

 fruto del encuentro con este Dios no puede ser otro que la alegría. Por eso este domingo, tan cercano a la Navidad, nos invita a estar alegres y esperanzados, ya que Dios se acerca a nosotros de nuevo, una vez más, una Navidad más. Es una nueva oportunidad para no seguir siendo los de siempre, para cambiar el corazón, para dejarle a Él que entre y nos transforme. No hay otra manera de vivir la Navidad. Por eso hemos hecho la oración inicial y hemos pedido que el Señor nos conceda “llegar a la Navidad, fiesta de gozo y salvación, y poder celebrarla con alegría desbordante”. Ojala que pueda ser así, no solo para nosotros, sino para todas las personas, para todos nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros familiares. ¿Qué tenemos que hacer?

     El perdon gratifica más que la venganza;
    El compartir más que acaparar;

      El ayudar a los demas más que aprovecharse de ellos;

      El enjugar las lágrimas más que provocarlas;

     liberar y ayudar a alguien a ser libre(amnestía e indulto),más que esclavizar;

     bendición, la felicitación más que la envidia;

     La solidaridad y la generosiddad más que el egoísmo;

      Dar vida, bondad, belleza, justicia y verdad….es lo que tenemos que hacer y el camino más seguro para la autentica alegría para uno mismo y para todos.

 ¿Qué debemos hacer? Nuestra respuesta debe ser, más clara que nunca, más actual que nunca, más necesaria que nunca, y no quedarse como palabra. La palabra tiene su valor y validez si se convierte en obra y testimonio.