Análisis

Gonzalo Quisbert: Adviento, tiempo propicio para vivir la Misericordia de Dios

El 29 de noviembre, comenzamos el nuevo año litúrgico, que nos llevará a recorrer los cinco tiempos, en donde la comunidad cristiana conmemora los misterios de nuestra Salvación. El calendario litúrgico, nos propone tres ciclos, A, B y C, pero, no se toma a la vez los tres ciclos sino un ciclo por año. Este año tomaremos el ciclo C, y las lecturas del año par.

Comenzamos este nuevo año, en donde celebraremos el “Jubileo extraordinario de la misericordia”, que comenzará el 08 de diciembre con la solemnidad de la Inmaculada Concepción de Marìa. Este mismo día se dará “la apertura de la Puerta Santa”, en la Basílica de San Pedro – Roma. De igual manera, se abrirán las puertas santas de las basílicas o catedrales de las Iglesias particulares.

El marco referencial de este año litúrgico tendrá esta particularidad y, de ahì que nace para todos los creyentes, la invitación “vivir y practicar la misericordia de Dios”. Papa Francisco, en la Misericordiae Vultus (MV), que es la bula de convocación al jubileo extraordinario de la misericordia, dice: Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado (MV 2). El jubileo será para todos un tiempo propicio de descubrir la misericordia de quién Amó primero y ser a la vez en la vida cotidiana testigos de ese gran Amor, que tiene Dios con la humanidad.

Comenzamos el tiempo de Adviento, como dijimos, es uno de los cinco tiempos del año litúrgico: En palabras sencillas, podemos decir, que Adviento es un tiempo corto que tiene cuatro semanas y tiene dos connotaciones: Adviento como preparación para el final de los tiempos o segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, como preparación también de cada uno para el final de sus vidas; Adviento, como la preparación para la llegada del Hijo de Dios en la Navidad.

Adviento, como expresamos, es un espacio corto de cuatro semanas. Personalmente, les invito a no dejar pasar este tiempo de gracia, al contrario intensificar nuestra preparación hasta llegar a solemnidad de la Natividad del Señor. Nuestra preparación, sea como la preparación del pesebre, sin descuidar cada detalle, para que así, en la noche buena realmente nazca el niño Dios en nuestras vidas, y el de nuestras familias. En este tiempo de muchos cambios alrededor de nosotros, para ser fuertes y no perder la esperanza de días mejores, necesitamos la presencia del niño Dios en nuestras vidas. Los personajes que nos acompañan en este tiempo son: Juan el Bautista, Josè y por supuesto Marìa, que es la mujer de Adviento, mujer de espera de llegada del Hijo de Dios. Buen inicio del año de la misericordia; buena preparación de Adviento y Feliz navidad. Un saludo fraternal a la distancia.